El obispo Irurita

FUE ASESINADO EN EL CEMENTERIO DE MONTCADA EN DICIEMBRE DE 1936


Con gran sorpresa hemos leído el reportaje que publica "Catalunya Cristiana" el día 1 de mayo. Afirma con destacado titular que "El Obispo Irurita no habría muerto en 1936".

Información que consideramos taxativamente errónea. Argumentos irrefutables justifican que sus restos se encuentran en la Capilla del Crisis de Lepanto de la Catedral de Barcelona recogidas de la fosa común del Cementerio de Montcada. En los archivos de Hispania Martyr figuran pruebas indudables de la muerte del señor obispo como la de tantos cientos de sacerdotes, religiosos, padres de familia y juventud cristiana asesinados en aquel tétrico cementerio de Montcada.

Nos ha indignado leer que Joan Bada, el autor del libro, afirme que a la Iglesia española y a la Santa Sede, con Franco, no les interesaba que se hiciera público “el asunto" (quiere decir el asesinato del obispo Irurita) y por ello la Santa Sede se decide, dice Bada, a proteger clandestinamente el engaño. O sea, Bada afirma que la Santa Sede sabe cómo murió el obispo Irurita y lo esconde. Una calumnia abominable a la Iglesia. Catalunya Cristiana nunca había de haber publicado esta infamia.

No hemos entendido porque Joan Bada comenta un viaje a Barcelona del nuncio Cicognani en febrero de 1939, o sea, al final de la guerra civil y que su visita es clave para aclarar el asunto. Pero el libro no ofrece ningún testimonio evidente.

El documento emitido por el Vaticano que nombra al obispo Antonio Modrego, sustituto de Irurita, en diciembre de 1942, señala la causa del nombramiento. Debe decir por renuncia del obispo anterior o por su muerte. Del documento existen copias, pero a Bada le conviene decir que el documento no es correcto. Señala la hipótesis de que el obispo podía haber solicitado la renuncia del obispado de Barcelona durante la guerra civil y que la Santa Sede seguramente había optado por establecer sobre los hechos el secreto pontificio. Si Roma sabe la verdad de la vida y de la muerte del obispo, dejamos que Roma hable. Nosotros sabemos con certeza que el obispo lurita fue asesinado en el cementerio de Montcada, trasladado de la checa de San Elías.


Otro opinión insensata de Bada supone que si el obispo Irurita al final de la guerra hubiera estado vivo, no se habría presentado en público de forma plausible como avergonzado de ser un obispo superviviente de la gran matanza, Muchos eclesiásticos que se salvaron del martirio escapando por los bosques o en el extranjero,  explican sus aventuras y sufrimientos, y dan gracias a Dios.

Explica también el reportaje una historia conocida. A unos barceloneses yendo a la Misa, contentos, el día 28 de enero de 1939, la primera misa pública después de 32 meses de persecución, les pareció ver ante el Palacio Episcopal al obispo Irurita disfrazado con sombrero y americana. No era el obispo. Eran dos funcionarios de la Generalidad, dado que Companys y Tarradellas había usurpado el Palacio Episcopal para oficinas, en 1936. Si el obispo Irurita hubiera estado vivo en enero de 1939, habría corrido a presidir la primera misa en la Plaza de Cataluña, tras 32 meses de exilio. Si hubiera sido arrestado por la FAI, estos no le habrían llevado al Palacio Episcopal vestido de paisano.

¿Por qué tanto misterio sobre la muerte del obispo de Barcelona como si se tratara de una novela de ficción? Hace muchos años que nos damos cuenta de que para evitar que el obispo Irurita sea beatificado hay personas y estamentos que envuelven la historia diabólicamente para impedir que el obispo Irurita sea elevado a los altares. Hace unos meses denunciamos una referencia de la Enciclopedia Catalana que desprestigiaba de forma insolente al obispo Irurita. Demos tiempo al tiempo. El proceso de beatificación se encuentra en el Vaticano. ¿Tendrán más fuerza los mentirosos que el  Espíritu Santo?

Me duele el reportaje publicado. "Catalunya Cristiana" es leída en congregaciones religiosas y casas cristianas y de cristianos de muy buena fe, y puede desorientar a la verdad histórica. Esperamos que la dirección rectifique y publique una memoria sobre los hechos probados hasta la fecha sobre la muerte y martirio del que fue un gran obispo de nuestra ciudad de Barcelona Don Manuel Irurita Almandoz. En resumen y en honor a la verdad, afirmamos que el obispo Irurita, en diciembre de 1936, más que morir asesinado en el cementerio de Montcada, nació a la vida eterna.

Francesc  A. Picas Mayo de 2011