Nuestros Mártires, Noticias de Prensa  

     Año 2008  


Un día después de la Navidad, se celebra la festividad de san Esteban, el primer mártir de Cristo, a cuya muerte siguió una persecución contra los cristianos de Jerusalén. El calendario litúrgico dirige a los hombres de todos los tiempos un mensaje siempre actual. En el caso de los mártires, basta recordar el reciente Informe sobre Libertad Religiosa de Ayuda a la Iglesia Necesitada, que documenta terribles episodios de violencia contra los cristianos, como los secuestros y asesinatos en Iraq, y la represión en China o en Pakistán. En más de 60 países, se viola gravemente la libertad religiosa, y 350 millones de cristianos sufren por su fe, una cifra que supera a las poblaciones de España, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Holanda juntas.

Especialmente dramático es el caso del estado indio de Orissa. Centenares de cristianos han muerto asesinados en los últimos 5 meses; miles han sido expulsados de sus casas, y se han visto obligados a celebrar esta Navidad escondidos en los bosques o en campos de refugiados. Podrían poner fin a sus sufrimientos si renunciaran a su fe: sus agresores sólo piden eso, igual que los verdugos de san Esteban o los de los mártires españoles durante los años 30 del siglo XX. La fuerza que sostiene a estos testigos de Cristo para no sucumbir, es un misterio que sólo es posible comprender a la luz de la Resurrección del Señor. La serenidad de los mártires y el perdón que ofrecen a sus verdugos, sigue siendo hoy el testimonio de esperanza más bello y elocuente de los cristianos al mundo. Línea Cope 26.12.08



El Semanal Digital – Rafael González Rojas – 26.11.08

 

[ … ] Consecuentemente, y a tenor de las enseñanzas de nuestra historia nacional, el presidente de los obispos españoles advierte de que "es necesario vigilar para evitar de raíz actitudes, palabras, estrategias y todo lo que pudiera dar pábulo a las confrontaciones que puedan acabar siendo violentas". Y recuerda que la sangre de los muertos en la guerra, incluyendo la de los mártires, "sigue clamando al Cielo para pedir la reconciliación y la paz".

No sé si por incompetencia o mala fe, o por ambas cosas a la vez, tanto Zapatero como Blanco han cogido el rábano por las hojas. No se puede comprender cómo unas palabras tan claras, que nadie con un mínimo de capacidad de comprensión puede mal interpretarlas, son sin embargo tergiversadas. Pues sí; el señor Zapatero entra en polémica, y faltando manifiestamente a la verdad ha pedido a la Iglesia que respete a los familiares que buscan a sus desaparecidos como la sociedad respeta las beatificaciones de los mártires.

¿A qué viene esa salida de pata de banco? ¿Cuándo se ha pronunciado la Iglesia, ni nadie con cierta solvencia moral, en contra de los deseos de aquellos que quieran rescatar de las tumbas y fosas clandestinas a sus familiares asesinados?

Es una falacia dar a entender que la Iglesia recuerde unos muertos, los beatificados, y olvide a otros. Nunca ha hecho la Iglesia distinción de los caídos en uno u otro bando. Los beatificados son otra cuestión: son mártires de la fe, sin militancia política, gente pacífica que murieron perdonando. El cardenal habla, sí, de olvido, pero no de unas víctimas enterradas en fosas comunes, ni de las injusticias sufridas en cualquier lugar, estuviese ocupado por unos u otros contendientes. Habla de que se olvide quién fue más o menos culpable de aquella confrontación fraticida, de no recontar las afrentas de unos u otros y así poder mantener vivo el espíritu de la Transición, ejemplar por muchas cosas, como han reconocido tantas personalidades de todo el mundo. Recientemente, Vargas Llosa, en una televisión, recordaba cuán modélicamente el pueblo español ha sabido superar su pasado. La Iglesia lo hace también, y recomienda –por boca del presidente de la CEE- que a veces es necesario saber olvidar. "No por ignorancia o cobardía –precisa Rouco-, sino en virtud de una voluntad de reconciliación y de perdón responsable y fuerte." 


 

Línea Cope – 26.11.08

 […] Monseñor Martínez Camino añade a su experiencia, un notable bagaje teológico y una reconocida facilidad para expresar el pensamiento de la Iglesia cara a la sociedad. Muestra de ello han sido las declaraciones en las que recordado y aclarado lo que dijo el cardenal Rouco en el discurso inaugural y que luego, torticeramente, ha desenfocado el Presidente del gobierno. La Iglesia desea que se honre a todos los muertos, y que estos  puedan ser buscados libremente por sus seres queridos. Lo que no desea es reabrir un estéril debate sobre culpabilidades.

La Iglesia honra a sus mártires precisamente porque han muerto por amor a Jesucristo, un amor que les ha permitido morir perdonando y bendiciendo a sus enemigos. Quienes no parecen perdonar son los que quieren revisar la historia para que se culpabilice a quienes no tuvieron la culpa, o quienes pretenden eliminar a la Iglesia y a sus símbolos de la historia y del presente.


El cardenal Herranz representará al Papa en el 1750 aniversario de los protomártires de Tarragona

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 23 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- La Santa Sede hizo público ayer el nombramiento, por parte del Papa, del cardenal español Julián Herranz, presidente emérito del Consejo Pontificio para los textos Legislativos, como su enviado al 1750 aniversario de los primeros mártires de Tarragona.

La celebración, que recordará el martirio del obispo san Fructuoso y de los diáconos san Augurio y san Eulogio, se celebrará en la diócesis de Tarragona el próximo 25 de enero de 2009. Con ella se pondrá el broche final al año jubilar que se está celebrando en esta diócesis española.

El cardenal Herranz tiene 78 años y es natural de Córdoba (España). Miembro de la Prelatura del Opus Dei, ha sido desde 1994 hasta el año 2007 presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos.

El año jubilar conmemora el martirio del obispo Fructuoso y sus diáconos Augurio y Eulogio, que fueron quemados vivos en el anfiteatro de Tarragona, en tiempos de los emperadores Galiano y Valeriano. Las actas de su martirio constituyen el primer documento escrito sobre el cristianismo en España.



Atacado un monumento
EL PAÍS – 17.11.08

Un gran monumento dedicado a 12 carmelitas asesinados en la Guerra Civil ubicado en Cervera (Lleida) sufrió un ataque la madrugada de ayer. El conjunto monumental, que ocupa unos 150 metros y está situado en el Clot dels Aubens, simboliza un Vía Crucis. Los agresores, según los Mossos, "arrancaron las cruces e hicieron migas la placa", dejando como firma una bandera independentista catalana y el símbolo del partido comunista. El consejero de Interior, Joan Saura, condenó el ataque y anunció que la Generalitat se pondrá a disposición de los carmelitas para repararlo.


En septiembre, Saura inauguró una ruta de la Guerra Civil en ocho pueblos de la comarca. Su primer punto está ubicado en Clot, donde los religiosos fueron asesinados. El monumento forma parte de la red de espacios de memoria de la Generalitat.
 


Los sacerdotes recuerdan a los "mártires" de la Guerra Civil  (Granadahoy.com - Vn. 7.11.08)
La familia Lorca se persona en la causa de las exhumaciones

El municipio alpujarreño de Turón fue uno de los campos de exterminio más importantes de Andalucía · La iglesia del pueblo fue convertida en una cárcel que acogió a más de trescientas personasEl juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz acepta que los familiares del poeta estén presentes en la apertura de la fosa del barranco entre Víznar y Alfacar

Decir que durante la Guerra Civil y los años posteriores hubo asesinatos y caídos en ambos bandos, nacional y republicano, es empezar por una obviedad que sin embargo se olvida en más ocasiones de las que sería deseable.

Por eso, el acto que tuvo lugar ayer en Turón, un pequeño pueblecito de la Alpujarra entre Granada y Almería, cobra una especial significiación en estos momentos: sacerdotes de la ambas provincias Granada y de Almería se reunieron en el municipio granadino para recodar los horrores que se vivieron allí durante la Guerra Civil, cuando grupos de republicanos convirtieron la iglesia en una cárcel en la que encerraron a 300 personas a las que , según se relata, se sometió a trabajos forzados y que en muchos casos fueron ajusticiados.

El cura granadino Santiago Hoces, que participó en el acto en memoria de las víctimas -durante el que se celebró una eucaristía y una oración martirial a la que acudieron casi una cincuentena de religiosos- y autor de varios estudios sobre el tema de los asesinatos de religiosos, recordó que durante la contienda se asesinaron en España "más de 7.000 sacerdotes, 500 religiosas, algunas de ellas de clausura, y hasta 10 obispos". La Iglesia ha solicitado la canonización de todos aquellos que ayer fueron homenajeados y que, como especifica Hoces, "murieron por causa de odio a la fe católica" y que perdonaron a sus verdugos. "Por eso son unos mártires", justifica el sacerdote granadino.

El sacerdote también hizo especial hincapié en que el motivo de este proceso ni es político ni es reciente, sino que viene de muy atrás. "Hay tres tipos de muertos de la Guerra Civil: los jóvenes de uno y otro bando cuya sangre regó los campos españoles. Otros por la represión política, tanto del lado de Franco como del otro. Y por último, los de la persecución religiosa, que murieron por ser católicos y no por motivos políticos. Esos son los que pedimos que tengan la categoría de mártires del siglo XXI desde hace ya más de dos décadas".

Según el religioso, se solicita la canonización por el "testimonio" que han dejado a los católicos pero en ningún caso para reabrir las heridas por las que supura el odio. "Cuando he ido por los pueblos hablando con testigos y familiares para poder demostrar que murieron con palabras de perdón en la boca no he querido saber los nombres de los que los mataron. La Iglesia Católica no quiere condenar a nadie".

El alcalde de Turón, Juan Vargas, del PP, también se negó ayer a politizar el acto de homenaje y recuerdo a las víctimas. "En Turón murieron muchísimas personas, no se sabe exactamente cuántas, pero casi todos eran gente de fuera. En el pueblo no hay heridas abiertas. Yo he asistido porque soy católico, como se han acercado otros vecinos", zanjó.

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que sustituye a Baltasar Garzón -de baja tras una operación-, ha admitido que seis familiares de Federico García Lorca se personan en la causa abierta sobre los crímenes cometidos durante la Guerra Civil y el Franquismo.

El magistrado dictó ayer una providencia en la que da el visto bueno a la personación de la familia, concretamente, a Laura García Lorca de los Ríos; Concepción, Vicente y Manuel Fernández-Montesinos García-Lorca; e Isabel y Gloria García-Lorca. La familia se ha mostrado reticente a las exhumaciones de Dióscoro Galindo y Francisco Galadí, supuestamente inhumados en el mismo enterramiento común y cuyos parientes sí solicitaron a Garzón -y obtuvieron- que se abriera el barranco de Víznar en busca de sus restos mortales.

La personación de la familia Lorca obedece, según explicó ayer su portavoz, Laura García Lorca, a la intención de "estar informados de todo el proceso" y, una vez se proceda a la apertura de la fosa común, poder solicitar medidas de "privacidad". De hecho, la providencia de Pedraz redunda en lo establecido en el auto de Garzón del pasado 16 de octubre, en el que se fijaban las condiciones en las que se deberían llevar a cabo las exhumaciones solicitadas, las de Galindo y Galadí. Textualmente, el auto señalaba que el proceso se realizaría "procurando preservar las medidas de seguridad, privacidad, garantizando la dignidad de las víctimas y familiares". Como novedad, el magistrado sustituto pone a disposición de los familiares del poeta las actuaciones que constan en el Juzgado y les hace saber "la forma y tiempo" en que se desarrollará la exhumación, para lo cual libra un exhorto al Juzgado de Instrucción Decano de Granada.

Por su parte, el vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada, Rafael Gil Bracero, explicó ayer que el equipo de la Policía Judicial destinado a la investigación "quiere cumplimentar su informe de la forma más exhaustiva" posible. Así, defendió que los expertos están recabando información de "fuentes diversas" para que el informe final que se remita a Garzón "no sea unilateral". Además, adelantó que la historiadora Maribel Brenes no será titular de la comisión de expertos designada por el juez, sino que ocupará el puesto de sustituta a favor de otro experto propuesto por otra asociación.

El hispanista Ian Gibson defendió ayer, mientras tanto, que está seguro de que "nada va a poder impedir" la búsqueda de los restos del "poeta español más famoso del siglo", aunque él "no podría aguantar el dolor" de verlos. "Tengo confianza total en que se va a buscar. Nada lo va a poder impedir", "esto está en marcha" y "la familia no creo que pueda influir nada a estas alturas". "El proceso es imparable", declaró Gibson. Belén Rico, Granada.


El 6 de noviembre fue la fecha establecida por el Papa Benedicto XVI para la memoria litúrgica de los 498 mártires beatificados el 28 de octubre de 2007. La CEE pidió que en esta fecha se celebrara también la memoria de todos los Mártires Españoles del siglo XX. Y así es. (Eclesia Digital, 6.XI.08)



La persecución religiosa fue «masiva» y «sádica»

El mundo  - 30.10.2008

Su libro tiene un título elocuente: La Iglesia en llamas (Destino). En él, el filólogo e historiador catalán Jordi Albertí realiza un informe riguroso sobre la persecución religiosa, en el que pone de relieve que «durante la República hubo un plan y una estrategia perfectamente diseñadas para acabar con la Iglesia».

En la presentación de su obra, Albertí explicó que la estrategia tuvo como abanderado a Joan García Oliver, ministro de Justicia con Negrín y líder del movimiento anarquista. «El fue el estratega para acabar con la Iglesia y ensayar un modelo de revolución libertaria inédita».

La estrategia se plasmó en una persecución implacable contra lo que los anarquistas llamaban «la hidra de tres cabezas: Capital, Milicia y Clero. La Iglesia era la cabeza más fácil de atacar, y con un plus de simbolismo».

Siguiendo esta estrategia, se mató «a 7.000 clérigos» y, además, se hizo «con muchísimo sadismo y con intención de cometer sacrilegio de forma deliberada», señala el historiador. Y añade: «No hay analogía alguna ni en Europa ni en el mundo. Quizás la única que se le acerque sea la revolución roja de Pol Pot en Camboya».

Más aún, «el objetivo final era matar a todas las personas religiosas y, de hecho, el 80% de las 50.000 víctimas del bando republicano lo fueron por la cuestión religiosa». Especialmente, a los clérigos se les mataba por «ser representantes de una institución que debía ser destruida».

Albertí asegura que los curas no hicieron nada para merecer ese trato. «No se puede acusar a la Iglesia de conspirar como institución (sí a algún jerarca, como el cardenal Segura), ni de colaborar militarmente con los sublevados».

A su juicio, el jerarca cuya actuación más le escandalizó no fue Segura, sino el entonces Primado de España, Pla y Daniel, que bendijo el derrocamiento del Gobierno con esta frase lapidaria: «Por medios legales, si es posible; pero, si no lo es, por un alzamiento armado».  


La Iglesia prepara la beatificación de "unos 500 mártires" de la Guerra Civil

  • El año pasado ya se celebró una beatificación masiva de 498 "mártires" de la Guerra
  • Durante el pontificado de Juan Pablo II se beatificó a 471 personas en 11veces
  • La CEE dice que las beatificaciones no se contradicen con sus críticas a la Ley de la Memoria

AFP MADRID 17.10.2008 La Conferencia Episcopal Española prepara la beatificación de "unos 500 mártires" de la Guerra Civil, según ha informado el portavoz de la organización, Antonio Martínez Camino. Lo ha adelantado este jueves durante la presentación de un DVD y un libro sobre los "mártires" del siglo XX de la Iglesia católica.

Sería la segunda gran beatificación de la Iglesia Española, después de la de 498 mártires que se celebró el 28 de octubre de 2007 en el Vaticano, la más numerosa hasta la fecha. "Esperamos poder organizar la beatificación de unos 500 mártires, pero aún no hemos decidido cuántos ni cuándo", ha dicho Martínez Camino.

El anuncio ha coincidido con el auto del juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón que se ha declarado competente para investigar las desapariciones y "crímenes contra la Humanidad" cometidos durante la Guerra Civil y los primeros años del Franquismo.

Martínez Camino, según recoge la agencia EFE, ha negado que exista una contradicción entre las beatificaciones de mártires que viene realizando la Iglesia católica y las críticas que ha venido haciendo a la Ley de Memoria Histórica.

Según el portavoz, no se trata de "reabrir heridas" porque la "actividad de la Iglesia de recordar a sus hijos, que han pagado con su vida la fidelidad a su fe, es de siempre, y se remonta a los primeros siglos de la Iglesia cuando no había leyes de Memoria Histórica".La investigación que se realiza para los procesos de beatificación son trabajos que se "vienen haciendo desde mucho antes de la aprobación de la ley" y "no buscan culpables".

Los "mártires" que la Conferencia Episcopal quiere que sean beatificados en Roma, son principalmente religiosos que murieron en diversas circunstancias durante la Guerra.  Ya durante el pontificado de Juan Pablo I, fallecido en abril de 2005, se llevaron a cabo 11 beatificaciones de 471 "mártires católicos".

Según los historiadores, varios miles de religiosos y religiosas españoles fueron asesinados por simpatizantes republicanos anticlericales, antes y durante la Guerra Civil. Por otro lado, unos 50.000 republicanos murieron por las fuerzas nacionalistas, y decenas de miles fueron encarcelados. Tras la victoria de Franco, la Iglesia católica fue uno de los pilares que apoyó el régimen.

Un libro y un DVD

El libro que se presentaba se titula "Los primeros 479 santos y beatos mártires del siglo XX en España. Quiénes son y de dónde vienen" y recoge las biografías de todos los beatificados o ya canonizados antes de 2007. Este volumen sigue la misma línea que el presentado el pasado año con motivo de la beatificación conjunta en San Pedro del Vaticano de 498 mártires el 28 de octubre.

Se ha presentado además un DVD con un vídeo de una hora aproximadamente, imágenes de la ceremonia de beatificación y de la misa de acción de gracias del pasado año, así como testimonios de familiares de los nuevos beatos.
 


 
El Memorial de los nuevos mártires acogió la reliquia de san Pedro Poveda
El cardenal Rouco, Andrea Riccardi y Loreto Ballester en la celebración
 
ROMA, martes, 21 octubre 2008 (ZENIT.org).- El cardenal arzobispo de Madrid Antonio María Rouco Varela hizo este lunes un hueco en sus trabajos en el Sínodo de los Obispos para depositar una reliquia de san Pedro Poveda, mártir y fundador de la Insitución Teresiana, en el “Memorial del testimonio de la fe en el siglo XX y XXI”, en la basílica de San Bartolomé de la Isla Tiberina en Roma.

Junto al cardenal de Madrid, el fundador de la Comunidad de San Egidio, Andrea Riccardi y la directora de la Institución Teresiana glosaron la figura del sacerdote linarense y universal, cuya memoria se extiende a diversos memoriales, capillas e iglesias del mundo, según se conoce su historia.

El memorial, en esta basílica dedicada por el papa Juan Pablo II a este fin, hace presentes a los fieles que vienen a Roma la evidencia de que el martirio es un don ala Iglesia de todos los tiempos, de distintos continentes y confesiones cristianas. El depósito de la reliquia se hizo en el contexto de una celebración de la Palabra.

La solemne procesión, encabezada por el cardenal, en una sugerente tarde romana, con la fachada brillanetemente iluminada, entró la basílica de san Bartolomé portando la reliquia de san Pedro Poveda. Tras llegar al altar mayor, fue depositada en una capilla lateral, a la derecha, junto a mártires mexicanos y otros españoles. En la capilla, destacaba un crucifijo sin brazos, rescatado de la quema de iglesias en Cataluña durante los años de persecución que culminaron en un conflicto violento entre hermanos.

La basílica se llenó con miembros de la Comunidad de San Egidio y de la Institución Teresiana. Los primeros, se encargaron del rito y aportaron un espléndido coro. Los segundos, la historia del santo, las reliquias y un coro que glosó con su música, muy interiorizada y meditativa, repitiendo el inicio de un comentario del mártir al texto bíblico: “Creí por esto hablé, mas yo he sido sumamente abatido”.

El cardenal Rouco saludó a los presentes e introdujo la ceremonia en italiano. Andrea Riccardi hizo una monición explicando el motivo por el que Juan Pablo II quiso este Memorial. Como historiador, hizo también alusión al itinerario vital de Poveda y la Institución Teresiana en su tiempo.

Rodolfo Grasso, miembro de la Institución Teresiana en Italia, leyó un texto de Poveda sobre la mansedumbre cristiana.

Los asistentes siguieron la ceremonia con libretos preparados al efecto por los dos grupos cristianos y tuvieron también la posibilidad de recibir una breve biografía preparada al efecto por la postuladora de la Institución Encarnación González.

Tras la lectura del texto evangélico, el cardenal Rouco pronunció la homilía en español. El cardenal Rouco acogió la canonización de San Pedro Poveda por Juan Pablo II en Madrid en 1993. Esta diócesis introdujo tanto el proceso de las virtudes como del martirio del santo, pues vivía en la diócesis desde hacía muchos años y allí dió la vida por la fe en 1936.

Al final de la ceremonia, la directora de la Institución Teresiana, Loreto Ballester, habló en nombre de la asociación para expresar un sentimiento “de alabanza a Dios cuya santidad se manifiesta en la vida de personas de nuestro tiempo que lo han seguido hasta dar la vida por Él”.

Ballester manifestó su gratitud porque “en la Roma de los primeros mártires, que san Pedro Poveda evocaba a menudo en la vida de santa Inés, estará presente también él, junto a los mártires del siglo XX”.

Recalcando que el fundador de la asociación, traspasa las fronteras de esta familia eclesial, y es de la Iglesia y de los hombres y mujeres de hoy, indicó que, pertenece de modo especial “a los sacerdotes diocesanos”, dado que así se identificaba él mismo.

También es de los laicos porque, dijo, “intuyó anticipadamente su vocación específica a la que el Concilio Vaticano II daría pleno reconocimiento”. Afirmó que se trata del primer fundador de una asociación laicos en el siglo XXI que es mártir y santo.

La directora hizo un llamamiento a ser fieles al seguimiento de Poveda tal como lo describía  Juan Pablo II en la bula de canonización: “Maestro de formación humana y de oración”, decía el Papa, “educador de vida cristiana y de diálogo entre fe y ciencia, se consumió con pasión en favor de la justicia social y de la solidaridad humana”.

Estas notas del perfil vital del mártir Poveda quedaron ayer materializadas en la basílica con un signo visible de su oración diaria: su breviario, y otro sobre su maestría en un terreno en el que hoy como ayer la sociedad se juega mucho, la educación: un folleto pedagógico escrito por el santo con un proyecto para preparar maestros cristianos que fueran a la escuela pública.

La directora subrayó que la presencia de la reliquia del sacerdote andaluz que dió su vida en Madrid en 1936, está aquí por deseo y voluntad del cardenal arzobispo de Madrid, así como por la acogida de la comunidad de San Egidio, que custodia este  memorial de los “Nuevos Mártires”.

Por Nieves San Martín


Monseñor Antons Justs, obispo de Jelgava (Letonia) ( Sínodo de los Obispos - Oct. 2008)
Recuerdo a nuestro sacerdote Viktors, que fue arrestado porque tenía la Santa Biblia. Los agentes tiraron al suelo las Sagradas Escrituras y ordenaron al sacerdote que las pisara. Él se negó, y se arrodilló a besar el libro. Por este gesto fue condenado a diez años de trabajos forzados en Siberia. Cuando regresó, volvió a su parroquia y celebró la Santa Misa. Al leer el Evangelio, alzó el leccionario y dijo: ¡La Palabra de Dios! La gente lloró y dio gracias a Dios.



EL PORTAVOZ DE LOS OBISPOS AFIRMA QUE "LA SANGRE DE LOS MÁRTIRES ES EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA LA ANEMIA DE LA FE"

SERVIMEDIA  - MADRID, 16-OCT-2008

El obispo auxiliar de Madrid y portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, aseguró hoy que "la sangre de los mártires es el mejor antídoto contra la anemia de la fe".

Martínez Camino hizo esta afirmación en rueda de prensa al presentar los libros "Los primeros 479 santos y beatos mártires del siglo XX en España. Quiénes son y de dónde vienen" y "Mártires del siglo XX en España. Don y desafío", ambos editados por María Encarnación González, directora de la Oficina para la Causa de los Santos.

El portavoz de los obispos dijo que estos dos libros recogen la biografía de "casi mil mártires, reconocidos como tales por la Iglesia, personas que dieron su vida en la persecución de los años 30 en España".

Asimismo, presentó un DVD oficial con las imágenes de los tres actos celebrados en Roma del 27 al 29 de octubre de 2007 con motivo de la beatificación de 498 mártires del siglo XX en España.

Martínez destacó que la citada beatificación "está llamada a tener un eco pastoral y un fruto pastoral muy importante, porque el testimonio de los mártires es siempre para la Iglesia origen de vida".

Finalmente, señaló que las diócesis españolas trabajan en los procesos de beatificación de otros 800 mártires, de los que 47 se encuentran ya en la Congregación para las Causas de los Santos en Roma.

Asimismo, comentó la intención de la CEE de celebrar una beatificación de estos mártires como la celebrada el pasado año en Roma, aunque no precisó ni dónde ni cuándo.
 

 


 

El próximo día 6 de noviembre se celebra la festividad litúrgica de los 498 mártires españoles

Los mártires, antídoto ante la anemia de la Fe

El secretario general de la Conferencia Episcopal Española y obispo auxiliar de Madrid, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, presentó esta mañana el DVD oficial con imágenes de los tres actos celebrados en Roma del 27 al 29 de Octubre, destacando que el testimonio de los mártires es el “antídoto ante la anemia de la Fe”.

Álvaro Real - 16-10-08

 Mártires de la persecución religiosa de los años 30

Durante el acto se presentó el DVD con materiales en el que, explicó monseñor Martínez Camino, se “subraya aquel acontecimiento presente de la vida de la Iglesia, llamado a ser un elemento de pastoral importante, como testimonio y origen de vida”.

Asimismo, se presentaron dos libros.

1. “Los primeros 479 santos y beatos mártires del siglo XX en España”, que recoge las biografías de todos los beatificados o ya canonizados antes de 2.007 y la relación de los santos y beatos con las diócesis españolas y con otros países, bajo cinco conceptos: nacimiento, estudios, trabajo y/o actividad pastoral, martirio y sepultura actual.

2. “Don y desafío. Mártires del siglo XX en España”, que muestra una serie de estudios sobre el tema, tras las III Jornadas convocadas por la Oficina para la Causa de los Santos.

El próximo día 6 de noviembre tendrá lugar la celebración llitúrgica de los 498 mártires del siglo XX en España, que fueron beatificados en Roma el pasado 28 de octubre y que según explicó monseñor Martínez Camino: “esta actividad de la Iglesia de recordar a sus hijos que han pagado con la vida la fidelidad a su fe es de siempre, se remonta a los primeros siglos de la Iglesia, cuando no había leyes de Memoria Histórica”.

 


 

Con motivo del primer aniversario de la Beatificación, en Roma, de 498 mártires del siglo XX en España que se cumple el próximo 28 de octubre, y de la festividad litúrgica de los nuevos beatos que se celebra cada año el día 6 de noviembre, la Conferencia Episcopal Española (CEE) presenta a los medios de comunicación el DVD oficial con imágenes de los tres actos celebrados en Roma del 27 al 29 de octubre de 2007.

El DVD ha sido producido por la CEE en colaboración con la Productora de Televisión de la Universidad CEU-San Pablo. La dirección y el guión son de Isidro Catela Marcos, Director de la Oficina de Información de la CEE.

Así mismo, la CEE presenta los libros Los primeros 479 santos y beatos mártires del siglo XX en España. Quiénes son y de dónde vienen, y Mártires del siglo XX en España. Don y desafío, ambos editados por Mª Encarnación González Rodríguez, Directora de la Oficina para las Causas de los Santos.

En breve, verá la luz un tercer libro titulado Beatificación de 498 mártires del siglo XX en España. 28 de octubre de 2007, que a modo de crónica incluye abundante material gráfico de la mencionada celebración. 

Nota de Prensa de la Oficina de Información de la CEE

Madrid 16 de octubre de 2008

 LOS PRIMEROS 479 SANTOS Y BEATOS MÁRTIRES DEL SIGLO XX EN ESPAÑA QUIÉNES SON Y DE DÓNDE VIENEN

Edición preparada por Mª Encarnación González Rodríguez

Directora de la Oficina para las Causas de los Santos

Editorial EDICE – Madrid 2008, 777 pp.

Los primeros 479 santos y beatos mártires del siglo XX en España. Quiénes son y de dónde vienen recoge, en una primera parte, las biografías y las fotografías de todos los beatificados o ya canonizados antes de 2007. Pertenecen a 30 Causas y fueron beatificados en 11 ceremonias, lo que ha servido para dar orden a la obra y recoger cada homilía del Papa. Igualmente están incorporadas, en su grupo correspondiente, las dos ceremonias de canonización que tuvieron lugar.

La segunda parte de la obra está dedicada a la relación de los santos y beatos con las diócesis españolas, y con otros países, bajo cinco conceptos: nacimiento, estudios, trabajo y/o actividad pastoral, martirio y sepultura actual.

Completa la obra una amplia bibliografía sobre estos santos y beatos mártires del siglo XX en España, y los correspondientes índices onomástico, geográfico, cronológico y temático.

La sangre de los mártires es el mejor antídoto contra la anemia de la fe.

Lo puso de manifiesto, entre otras cosas, el gran interés con el que fue acogido el libro Quiénes son y de dónde vienen. 498 mártires del siglo XX en España (EDICE, Madrid 2007). Junto a éste, el volumen que ahora se presenta completa el panorama del martirio en el siglo XX en España y ofrece una nueva oportunidad para que la opinión pública se abra a la comprensión del potencial de humanidad y de salvación que se halla en el testimonio de los mártires.

 

OFICINA DE PRENSA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA

 


 

Primer aniversario de la beatificación de casi 500 mártires españoles
Varios libros y un DVD conmemoran este acontecimiento
 
MADRID, jueves 16 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Los obispos españoles proponen la memoria de los mártires españoles del siglo XX, con motivo del primer aniversario de la causa de beatificación más numerosa de la historia, la de los 498 asesinados durante la persecución religiosa de 1936, beatificados el 28 de octubre de 2007 por el Papa Benedicto XVI.

Con motivo de este aniversario, se presentó hoy en la sede de la Conferencia Episcopal Española una serie de materiales elaborados por esta institución, en los que recogen las causas de martirio tramitadas hasta ahora.

Se presentaron dos libros, elaborados por Mª Encarnación González Rodríguez, Directora de la Oficina para las Causas de los Santos: Los primeros 479 santos y beatos mártires del siglo XX en España. Quiénes son y de dónde vienen, y Mártires del siglo XX en España. Don y desafío.

“La sangre de los mártires es el mejor antídoto contra la anemia de la fe”, explicaron los responsables del proyecto. Estas obras “completan el panorama del martirio en el siglo XX en España y ofrece una nueva oportunidad para que la opinión pública se abra a la comprensión del potencial de humanidad y de salvación que se halla en el testimonio de los mártires”.

Está prevista la aparición de un tercer libro, a modo de crónica, sobre la celebración de beatificación de los 498 mártires, el año pasado. También se ha editado un DVD sobre esta celebración, realizado por el Director de Información de la Conferencia Episcopal, Isidro Caleta, en colaboración con la Productora de Televisión de la Universidad CEU-San Pablo.

“Tratar con mártires, tratar con santos, siempre genera alegría, esperanza, comunión. Son los frutos que esperamos y deseamos a quienes se acerquen a los estudios, reflexiones y experiencias que aquí se ofrecen”, concluyeron.


 

Mártires de [persecución religiosa] de la guerra civil española

12-10-2008

CAMINEO.INFO / GAMA.- La guerra civil española fue un drama que afectó la vida de millones de seres humanos, y que no deja de suscitar recuerdos y debates sobre el significado de aquel momento trágico de la historia de España....[ ]

El número de víctimas fue muy elevado. Queremos ahora fijar la atención en los miles y miles de cristianos que fueron asesinados simplemente por ser lo que eran: seguidores de Cristo, miembros de la Iglesia.

¿Por qué surgió tanto odio hacia personas desarmadas, que tenían el “delito” de ser católicos? ¿De dónde venía el deseo de acabar con la Iglesia? ¿Qué incitaba a tantas personas, asociadas de modo estable o unidas ocasionalmente, a destruir la vida de sacerdotes desarmados, algunos de ellos jóvenes, otros ya ancianos, que no habían cometido otra “fechoría” que la de ser sacerdotes? En otras palabras, ¿por qué hubo tanto rabia contra quienes comprometieron sus vidas para servir al Evangelio, a Cristo y a la Iglesia?

La respuesta no es fácil. Porque el odio contra la Iglesia católica y contra los sacerdotes venía de muy lejos. Se había inculcado en España desde el siglo XIX, y había contado con una curiosa alianza de ideas provenientes de dos grupos aparentemente muy distintos entre sí: el grupo masónico-burgués, y el grupo marxista-anarquista-proletario.

Como ejemplos de esa campaña, podemos recordar la abundante cantidad de libros y publicaciones populares que se divulgaron en el primer tercio del siglo XX y que estaban llenas de alusiones sumamente despectivas contra la Iglesia.

Pongamos algunos ejemplos:

-La portada de una publicación socialista en 1902 era un obrero con una escoba que barría a la “vieja España”: un militar, un juez, un capitalista y un sacerdote.

-En un discurso pronunciado en la Liga laica (Madrid, 2 de noviembre de 1930) se invitaba no sólo a defenderse del catolicismo, sino a combatirlo.

-En 1936 se podían contar en España 146 diarios antirreligiosos. Se publicaban libros con títulos claramente ofensivos. Por ejemplo, “Jesucristo, mala persona”; “Las santas garras de la Iglesia”, etc.

La labor de propaganda fue profunda y afectó a miles de personas. No es de extrañar, por tanto, que cualquier ocasión pudiera convertirse en un pretexto para quemar iglesias, insultar a los sacerdotes o religiosos, y llegase a desembocar en formas más graves de violencia. Ocurrió en 1909, en la “Semana Trágica de Barcelona”, donde fueron incendiados unos 70 edificios religiosos. Ocurrió en 1931, en los primeros meses de la República, especialmente en las grandes ciudades. Ocurrió en la revolución de Asturias (1934), donde fueron asesinados varios sacerdotes.

El clímax de odio y de matanzas llegó con la guerra civil y la revolución en la zona republicana. Las cifras hablan por sí mismas: fueron asesinados 12 obispos, más de 4000 sacerdotes, 2365 religiosos, 283 religiosas, y un número difícil de calcular de laicos católicos.

A pesar de los datos y de la existencia de abundantes documentos que prueban la incitación continua y sistemática de odio hacia lo católico, sigue vigente un mito difícil de extirpar, también entre algunos católicos. Según este mito, el odio hacia la Iglesia habría surgido porque las masas populares veían a los obispos y al clero como aliados de la monarquía, de la nobleza y de la burguesía, es decir, como si fueran los promotores de la perpetuación de un sistema social injusto.

Afirmar lo anterior supondría, como ha observado algún estudioso, que en algunos existiera un extraño deseo de “regenerar” a la Iglesia para apartarla de sus delitos y para “convertirla” a un ideal superior de justicia y de revolución social donde sería posible encontrar la verdadera realización del ser humano.

Esta suposición, sin embargo, ha mostrado su falsedad tras el derrumbe de las dictaduras más terribles del siglo XX, el nacismo y el marxismo. Aquellas utopías llenas de odio y de violencia no construyeron un mundo mejor. Si la Iglesia hubiera cedido a las mismas, como esperaban quienes pedían a los sacerdotes, a través de amenazas, que dejasen a Cristo para seguir sus sueños revolucionarios, hoy la Iglesia sería señalada como una sociedad fracasada y aliada de las peores dictaduras jamás conocidas en la historia humana.

En segundo lugar, hay que hacer siempre patente la injusticia de cualquier acto que, nacido desde el odio hacia el “distinto”, lleva al asesinato de seres humanos inocentes y desarmados, sin juicio, sin defensa, a veces incluso sin ninguna acusación de delitos señalados como tales por la ley.

¿Qué tipo de legitimidad puede tener un estado, una sociedad, que asesina a personas simplemente por pertenecer a una religión, por trabajar como sacerdotes? ¿No se podría hablar de una situación absurda de “genocidio”, en el que miles de católicos fueron asesinados solamente porque pertenecían a un “grupo” despreciado en masa y sin posibilidades de defenderse ante los tribunales?

Es cierto que resulta posible reconocer que algún sacerdote o religioso ha vivido de modo indigno, incluso que ha cometido abusos o delitos punibles por la justicia. En esos casos, un estado de derecho aplica las leyes y castiga al culpable por sus actos. Pero nunca puede considerarse justa una sociedad, un estado o un grupo revolucionario, si permite el asesinato en masa de seres humanos simplemente porque son “sacerdotes” o porque son “católicos”.

Si vamos más a fondo, podríamos reconocer que el drama de los mártires del siglo XX en España (y en tantos otros lugares de la Tierra) es parte de una historia más compleja y más lejana, que tiene su raíz en el odio que Satanás tiene contra Cristo y contra su Iglesia. Ese odio ha provocado la muerte de miles de hombres y mujeres, a través de tormentos y abusos inde scri ptibles, simplemente porque eran seguidores de Cristo.

Sabemos, sin embargo, que en la dimensión de la fe y del amor, esas muertes no fueron derrotas, sino victorias. Cada mártir, con su entereza, con su adhesión a Dios, dice al mundo que existen verdades que no pueden quedar destruidas por el miedo, el crimen o la persecución absurda de los dictadores de turno (sean de “derechas” o de “izquierdas”).

La sangre de los miles de mártires españoles no ha sido estéril. Ellos, como tantos millones de mártires de todos los pueblos y de todos los siglos, gozan ahora de la compañía de una multitud inmensa de santos. Con sus vidas y con sus muertes, nos testimonian la existencia de un mundo superior y de un Dios bueno.

Con la ayuda de ese Dios, es posible también hoy, como lo atestiguan los mártires del pasado, vivir el amor a la verdad hasta el heroísmo, hasta derramar la última gota de la propia sangre con un grito lleno de fe y de esperanza: ¡Viva Cristo Rey!

(Algunos de los datos numéricos han sido tomados de la siguiente obra: Ángel David Martín Rubio, La Cruz, el perdón y la gloria. La persecución religiosa en España durante la II República y la Guerra Civil, Ciudadela, Madrid 2007)
 




España: "Recuperar la memoria del pasado debe servir para que convivamos mejor"

Habla el historiador español José Andrés-Gallego

 
MADRID, viernes, 19 septiembre 2008 (ZENIT.org).- A mediados del pasado mes de agosto, el juez español Baltasar Garzón, a petición de varias asociaciones de descendientes de personas represaliadas por el franquismo, instaba a varias instituciones a darle datos sobre el fallecimiento de estas personas. Entre otras instituciones, se dirigió a la Conferencia Episcopal Española pidiendo que "le facilitara el acceso a los archivos parroquiales.

A primeros de septiembre, la Conferencia Episcopal respondía de forma privada al juez Garzón que sus servicios jurídicos no tenían competencias sobre dichos archivos, y que por tanto no podían atender a su petición.

Canónicamente, la Conferencia Episcopal no tiene potestad legislativa ni ejecutiva sobre las diócesis, que son plenamente soberanas en todos los asuntos que les atañen, y que sólo se encuentran sujetas a la jurisdicción de la Sede de Pedro.

Sobre esta cuestión habló a Zenit el historiador español José Andrés-Gallego, experto en Historia contemporánea y miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

--Como historiador, ¿qué opinión le merece esta petición del juez Garzón a la Conferencia Episcopal? La Conferencia Episcopal ya ha contestado que no tiene competencias para facilitar al juez el acceso a archivos parroquiales.

--José Andrés-Gallego: Lo que desea cualquier historiador es que se conozca la historia y que, por tanto, se sepa todo lo que vale la pena saber. Pero no ya como historiador, sino como persona, me parece que, tanto a los historiadores, jueces, obispos, como a todo el mundo, lo que tiene que preocuparnos es convivir y -aunque no se suele decir- querernos unos a otros.

Siempre es bueno averiguar la verdad, pero sin perder de vista que eso tiene sentido porque, con ella, se puede conseguir que convivamos mejor.

No sé si el procedimiento que ha seguido Garzón es el más correcto. Para que se sepa quién vive y quién no, están precisamente los registros civiles. Quizá tenga que comenzar por ahí y, sólo si encuentra indicios -como parece que los hay- de que los registros civiles de esa época están incompletos, tendrá que proceder a las comprobaciones pertinentes.

Uno de los caminos, sin duda, es el de los registros parroquiales de defunción. Pero, si tiene potestad para ello, lo lógico es que pida a los párrocos las correspondientes certificaciones. Es lo que hacemos todos cuando nos hace falta.

A los obispos -y que yo sepa-, lo que les compete es servir a todos los demás para que encuentren mejor a Dios. Así como suena. Garzón es hombre de formación hondamente católica -me consta- y lo sabe perfectamente.

--¿Podría darnos números y datos que ilustren de cuántos muertos hubo aproximadamente de uno y otro bando, es decir, cuáles son las dimensiones reales de estos hechos?

--José Andrés-Gallego: No se ha hecho un cálculo fiable de las víctimas. Hay dos razones (en realidad, dos grupos de razones) que lo han impedido hasta ahora. Uno es que, en una guerra, los registros de mortandad no siempre se pueden llevar con el rigor necesario.

Por ley, todas las muertes que tuvieron lugar durante la guerra y después de ella tendrían que haber sido recogidas en los registros civiles, cualquiera que fuese la causa del fallecimiento. Pero, en no > pocos casos, las inscripciones se hicieron después, ya acabada la guerra. Y no hay seguridad de que se dejara constancia de todas.

Habría, por tanto, que proceder, primero de todo, a una revisión y actualización de los registros civiles. Cosa que no es competencia de los obispos ni de los párrocos, sino de los registradores. Puede ser, eso sí, excesivamente costoso. Pero corresponde a los jueces y a los legisladores decidir si compensa o no. Y desde luego compensaría -a mi juicio- si, con eso, pudiera mejorarse la convivencia.

A falta de eso, sólo contamos con sondeos y con estimaciones aproximadas, que oscilan por lo menos entre los 75.000 y los 250.000 muertos. Es tanto como desconocerlo todo. Y suscita todo género de reservas el hecho de que las cifras oscilen como oscilan en función de las preferencias políticas de quien las propone, sea de derechas o de izquierdas.

Yo partiría de la hipótesis (sin olvidar jamás que no pasa de ser una hipótesis) de que la represión fue desmedida en los dos bandos entre julio y noviembre de 1936. No me extrañaría que, en ese

período, el número de muertos se pareciera en ambas partes. Los gobernantes de las dos zonas prohibieron reiteradamente que se llevará a cabo ejecución alguna sin juicio previo. Pero las autoridades de la zona republicana nunca tuvieron fuerza suficiente para hacerlo cumplir, en tanto que los militares sublevados con Franco lo consiguieron en gran medida en el otoño de 1936.

Desde esa fecha, por lo tanto, la represión fue completamente distinta. En la zona republicana, siguió sin control, en tanto que, en la de Franco, fue fruto -en la mayoría de los casos- de sentencias dictadas por jueces, tras juicios, eso sí, sumarísimos, como era y es característico de la jurisdicción militar, máxime en tiempos de guerra.

De que esos juicios sumarísimos se hicieron a veces a partir de denuncias completamente falsas, doy fe por la experiencia de mi propia familia. No puedo decir más porque no hay estudios fiables.

Pero no hay que dar por supuesto que la diferencia de procedimiento hiciera que los muertos en un bando fuesen menos que en el otro. Habría que comprobarlo. Lo que sí es verosímil es que la arbitrariedad fuera mayor en una zona que en otra. Pero no que dejase de haber arbitrariedad en alguna de ellas.

Una vez terminada la guerra, es obvio que las autoridades y militantes de la zona republicana no pudieron continuar la represión como las franquistas. Sólo cabe hacer conjeturas de lo que habrían hecho los comunistas a juzgar por las purgas que llevó a cabo Stalin, y ellos y los socialistas y todos los demás a juzgar por lo que hicieron los de la Resistencia francesa cuando se vino abajo el régimen de Vichy (Resistencia a la que se habían incorporado bastantes exiliados españoles).

La cifra de los franceses a quienes mataron -unos u otros, entre los enemigos del mariscal Petain- se conoce desde hace años y las cifras son similares a las que se suponen para España. Lo que ocurre es que los franceses tienen el sentido común de no insistir en ello ni mucho menos pelearse por esa razón. Pero fue una represión semejante a la española, sólo que de signo político distinto. Y se ha comprobado que, en no pocos casos, se trató de verdaderos ajustes de cuentas e incluso asesinatos que, en realidad, tenían poco que ver con la política.

Se puede alegar -con razón- que no pocos de los ejecutados en la represión que siguió en España a la guerra habían cometido verdaderos asesinatos (probados). Pero, aun así, hubo falsedades y exageraciones sincuento.

-¿Cuál fue la labor de la Iglesia española en relación con las represalias de uno y otro bando? ¿Se puede "colgar" a la Iglesia, como algunos grupos pretenden, la responsabilidad sobre ellas?

--José Andrés-Gallego: A Franco y a quienes pudieron ejercer alguna influencia sobre él, les faltó la magnanimidad necesaria para perdonar. Se lo pidieron pública y privadamente varios obispos (me consta de Pildáin, de Olaechea, de Gomá...). Pero no que se les hizo caso y, ciertamente, no fueron más allá con sus peticiones. De monseñor Pildáin, sí se recuerda que llegó a ir al lugar donde se ejecutaba a la gente para ponerse en medio e impedirlo.

En todo caso, pedir cuentas de lo que hicieron o dejaron de hacer los obispos y nada más me parece una forma de escurrir el bulto. Para empezar, la guerra de 1936 fue una guerra entre bautizados. Por tanto, en el sentido más profundo de la realidad, fue una guerra que se desarrolló en el seno de la Iglesia. A estas alturas, no debería hacer falta recordar que la Iglesia la formamos todos los bautizados, incluidos los que no van a misa.

Lo que hay que preguntarse, en consecuencia, es cómo aquellos españoles de 1936 y de 1939 -en su inmensa mayoría, bautizados (de izquierdas o derechas)- llegaron a acumular todo el odio que acumularon y no fueron capaces de superarlo y sustituirlo por la caridad y el perdón que exigió a gritos el obispo Olaechea desde el púlpito de San Agustín de Pamplona.

Lo que se podría llamar la cristiandad española (repito: de izquierdas y derechas) pasó de ser mártir y martirizadora en 1936 a ser simplemente mezquina desde 1939 (y durante no pocos años). Eso es, a mi entender, lo que valdría la pena aclarar y no afanarse en cavar cunetas. No hace falta que a uno lo subvencionen para saber que, a la mayoría, unos y otros los mataban en las tapias del camposanto más cercano y arrojaban el cadáver a la fosa común.

--Siempre como historiador, qué le parece el desarrollo que está tomando la Ley de Memoria Histórica.

--José Andrés-Gallego: Me temo que seguimos instalados en la mezquindad de 1939, ahora bajo el paraguas de la constitución de 1978 como antes bajo el paraguas de los Principios Fundamentales del Movimiento. A efectos de convivencia, la postura es la misma. Luego nos quejaremos de que la juventud "pasa" de nosotros. Hacen bien; aunque lo hagan mal.


El viernes 27 de junio, Mons. D. Juan Antonio Martínez Camino, Secretario General de la Conferencia Episcopal Española, realizó una presentación de la situación de la Iglesia en España, en la que recorrió brevemente las diócesis españolas y destacó algunos eventos que han tenido lugar en el último año y que han resultado de especial relevancia para la Iglesia en España, como por ejemplo la beatificación de 498 mártires del siglo XX el pasado mes de octubre en Roma, (Zenit 02.07.2008)


Hay esperanza: España recuperará la memoria y la libertad
El Semanal Digital - Pascual Tamburri - 27.06.2008

[...]  Pero entonces alguien pondrá sobre la mesa el libro "Mártires navarros del siglo XX", un compendio de 152 historias de fe publicado con el apoyo de Jaime Ignacio del Burgo. Obra de don José Antonio Marcellán corregida y actualizada por don Santiago Cañardo, recuerda de manera muy sencilla que en el siglo XX hay navarros que "han sufrido el martirio de la gran causa de Dios y han sabido vivir el Evangelio en situaciones de hostilidad y persecución".

Un libro que según don Fernando Sebastián "nos recuerda la vieja tradición de nuestros mártires, las raíces más vigorosas de nuestra fe, los modelos más auténticos de nuestro estilo cristiano". Hombres como el obispo Irurita hacen decir a don Francisco Pérez que "el martirio no tiene su base solamente en lo físico, sino sobre todo en la oblación de la propia vida por la fe en Jesucristo. Morir al propio yo para que sea Cristo quien reine en el corazón de la persona, es el exponente mayor de una entrega generosa donde uno no cuenta sino que sólo cuenta Dios".


Los cuarenta mártires del Brasil, Ignacio Azevedo y sus compañeros, murieron en el mar a manos de unos piratas calvinistas, en 1570, que los asaltaron cuando navegaban a la altura de las islas Canarias rumbo a las misiones. Casi todos los mártires eran jóvenes llenos de esperanzas, que acaban de salir del noviciado. "No lloréis, hijos. No llegamos a Brasil, pero vamos a fundar hoy un colegio en el cielo"·  Ecclesia digital, lunes 9 de junio de 2008
 


Pero, ante esto, mucha fe y esperanza. El martirio es semillero de cristianos. Como afirma Miguel Aranguren en su última novela, «La sangre del pelícano», «cuanto más nos golpeéis, con mayor pureza nos regeneraremos».  La Razón - Alex Navajas, 8 de junio 2008.

 


Precisamente, la tarea más bella del Buen Pastor es compartir camino y destino con su rebaño, como quedó demostrado en tantos obispos mártires del siglo XX español que no dudaron en dar generosamente la vida por su rey y por sus verdugos, en un máximo ejemplo de amor cristiano. ABC, sábado 7 de junio de 2008.

 


Una comunidad martirial (Alfa y Omega, 593) - Cuando la mayoría de la comunidad del Primer Monasterio de la Visitación marchó a Navarra, al comienzo de la Guerra Civil, siete se quedaron en Madrid para seguir atendiendo, en lo posible, el monasterio y el culto. Pensaban irse turnando, pero sólo se produjo un relevo. Desde la casa donde se habían refugiado, vieron arder su convento.
Estaban denunciadas desde agosto, pero no fueron apresadas hasta noviembre. Al marcharse la Madre superiora, el grupo había hecho ofrenda de su vida. No quisieron separarse ni comprometer a nadie, así que rechazaron las ofertas de ponerse a salvo, a pesar de saber a ciencia cierta que corrían peligro, lo que las convirtió en «una comunidad martirial». El día anterior a su detención, unos milicianos se habían despedido de ellas hasta mañana. Tras pasar esa noche en oración, pudieron afirmar a la portera: «Nuestras cuentas están cerradas», y recibir el martirio con alegría, aunque algunas eran muy miedosas. «Su testimonio nos estimula mucho», afirman las Hermanas María Belén y María Mercedes.

 


En este plano humano resulta sobrecogedor el relato del fusilamiento de sus padres, al mes de iniciarse la Guerra Civil, vivido por un niño de diez años, Gabino Díaz Merchán, que tiempo después sería presidente de la Conferencia Episcopal, de 1981 a 1987, y arzobispo de Oviedo hasta 2002. La Razón, 26 de Mayo de 2008

 


Entrevista a Javier Morales, autor de "El Símbolo hecho Piedra" Minuto Digital, 13.5.2008 - Esas escenas se interpretan dando a conocer los miles y miles de ajusticiados mártires que perdonaron a sus verdugos, los miles de chicos y chicas jóvenes que entregan sus vidas y envejecen con alegría al servicio de los más desheredados del planeta, como religiosos o no, en misiones humanamente abominables o en los hospitales de incurables o en los suburbios de todo el planeta. De todos modos no soy pesimista. Esta experiencia no va a terminar y esta es la verdadera enseñanza.


Hijos del martirio - Alfa y Omega, Nº 594. Isidro Catela consigue reflejar selectos y decisivos trazos de esa privilegiada memoria en este libro. Un acontecimiento destaca sobre todos los demás: el martirio durante la persecución religiosa de los años 30. El testimonio de monseñor Díaz Merchán es especialmente impactante. Los milicianos se llevaron a su padre, sólo por ser cristiano. La madre del hoy arzobispo emérito de Oviedo comprendió de inmediato que su marido necesitaba su compañía, y aceptó morir con él. «Mi padre lloraba y se preguntaba en voz alta que qué iba a ser de nosotros, sus hijos. Mi madre le enjugaba las lágrimas y le respondía: Tranquilo, Dios se ocupará de los niños. No vas a quererlos tú más que lo que Dios los quiere, y si Dios quiere esto de nosotros en este momento… Además, piensa que dentro de poco tiempo vas a estar delante del Señor. Le fue haciendo jaculatorias, le cogió del brazo y le vendó los ojos cuando los pusieron ante los fusiles».


Juan Manuel de Prada en ABC, "Dosmayeando", sábado 3 de mayo de 2008 - Citando el epílogo de D. Marcelino Menéndez y Pelayo en la Historia de los Heterodoxos españoles:
«Esta unidad se la dio a España el cristianismo. La Iglesia nos educó a sus pechos con sus mártires y confesores, con el régimen admirable de sus concilios por ella fuimos nación, y gran nación, en vez de muchedumbre de gentes colecticias, nacidas para presa de la tenaz porfía de cualquier vecino codicioso. (...) España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectores o de los reyes de taifas».