LOS SEGLARES, TESTIGOS DE CRISTO EN 1936-1939”

 

CONFERENCIA PRONUNCIADA EN BARCELONA, ORGANIZADA POR LA FUNDACIÓN REGINA MARTYRUM. 29 DE MARZO 2006

 

 

 

1.-        EN TIEMPOS DE INDIFERENCIA RELIGIOSA,

EL EJEMPLO DE LOS MÁRTIRES.

  

Los mártires son ejemplo de vida cristiana. Así los presenta Benedicto XVI. En uno de los primeros actos multitudinarios de su pontificado, en el contexto del Congreso Eucarístico Nacional Italiano clausurado a finales de mayo de 2005, el Papa propuso el modelo de los mártires del norte de África que dieron la vida por celebrar la misa.

 

El emperador, recordó el Santo Padre, había prohibido a los cristianos, “so pena de muerte, poseer las Escrituras, reunirse el domingo para celebrar la Eucaristía y construir lugares para sus asambleas”. En una pequeña localidad llamada Abitene, territorio situado en lo que hoy es Túnez, fueron apresados 49 cristianos que, reunidos un domingo en la casa de Octavio Félix, celebraban la Eucaristía, desafiando las prohibiciones imperiales. Arrestados, fueron llevados a Cartago para ser interrogados por el procónsul Anulino. Tras preguntarles el procónsul por qué habían violado la orden del emperador, la respuesta que ofreció Emérito fue clara y significativa. Le dijo: "Sin el domingo no podemos vivir".

 

Y, después de atroces torturas, los 49 mártires de Abitene fueron asesinados. Con el derramamiento de sangre, confirmaron su fe. Murieron, pero vencieron.

 

Así fue en los primeros siglos de la Iglesia; así sucedió en la década de los años 30 del siglo XX; y así continua sucediendo en nuestros días. Sin la celebración Eucaristía no se puede vivir. Sin la Eucaristía dominical falta algo. A la Iglesia y a los cristianos nos faltarían las fuerzas, porque con la ausencia de la Eucaristía no se pueden afrontar las dificultades cotidianas.

 

Y por eso se sucumbe. Por eso hay tanta indiferencia, tanto relativismo moral, tanto laicismo anticatólico. Esa falta de fuerzas para afrontar las dificultades cotidianas provoca la disolución de la familia, se quiebran los lazos de transmisión de la fe y de los valores y se rechaza todo aquello que puede ser considerado católico[1].

 

La Iglesia está preocupada por la escasez vocacional. Los Obispos participantes en el último Sínodo, dedicado a la Eucaristía, coincidieron en señalar que “la crisis de fe” es el verdadero problema. Pues el sacerdocio es fruto de la fe de la comunidad. Sin fe no hay sacerdotes y no hay vocaciones[2].

 

En un mundo “caracterizado con por el consumismo desenfrenado, por la indiferencia religiosa y por el secularismo cerrado a la trascendencia... no es fácil vivir como cristianos”[3]. El Papa pide a los cristianos que reflexionemos sobre todo esto.

 

2.-       ANTE TODO CRISTO Y LA IGLESIA.

 

Durante la persecución religiosa de 1931-1939 ¿cuántos cristianos murieron por ir a misa y por guardar en sus casas el Pan Eucarístico? Bastantes[4]. ¿Se sabe la cifra de hombres y mujeres que fueron martirizados, por el simple hecho de guardar en sus casas, ornamentos y objetos de culto que iban a ser profanados? Se conocen muchos casos[5]. ¿Cuántos seglares, ante el dilema: “Cristo y la Iglesia ante todo, desafiaron las ordenes de la autoridad constituida”? Miles. Fueron millares los cristianos que antepusieron su lealtad a Cristo y su amor a la Iglesia, antes que la obediencia a leyes injustas, a su tranquilidad personal, a su comodidad y a vida[6].

 

La persecución religiosa en España fue enorme. Y, lo más espeluznante es el odio que se practicó contra la fe católica y contra los sacerdotes, que eran su más viva expresión. Los enemigos de Dios y de la Iglesia no se contentaron con matar a 13 obispos, fueron martirizadas más de 6.800 personas consagradas; es decir, sacerdotes, religiosos y religiosas. También murió, por odio a la fe, un sinfín de seglares.

 

Sin ir más lejos, en esta Diócesis de Barcelona martirizaron a su Obispo; a más de 930 sacerdotes y religiosos[7] y a muchos seglares. Al Siervo de Dios Manuel Irurita Almandoz, así como a un nutrido número de sacerdotes y personas, los asesinaron por el simple hecho de ser molestos. Habían consagrado su vida al Señor y eso resultaba impertinente. Junto al Obispo Irurita murieron los miembros de la familia Tort, que por expreso deseo de la Santa Sede han sido incluidos en la misma causa del Obispo de Barcelona. Y, gracias a Dios, se está instruyendo el proceso diocesano ese selecto grupo, más de 60 jóvenes de la Acción Católica, los Fejocistas, que recibieron la palma del martirio.

 

Esta suficientemente probado que, quienes han sido incluidos en los procesos canónicos de beatificación, por martirio, eran católicos consecuentes con su fe; no habían hecho mal a nadie; eran ejemplo de caridad y de ayuda para el prójimo. Estas acciones, típicamente cristianas, han sido comprobadas en la recapitulación de pruebas para cada uno de los procesos. En palabras del Juan Pablo II: “Vivieron amando y murieron perdonando... fueron asesinados por ser cristianos, por su fe en Cristo, por ser miembros activos de la Iglesia. Todos ellos, según consta en los procesos canónicos para su declaración como mártires, antes de morir perdonaron de corazón a sus verdugos.[8]

 

Mons Vicente Cárcel Ortí, uno de los más cualificados expertos de estos temas, afirma rotundamente que la persecución contra la Iglesia en España “desencadenada abiertamente durante el verano de 1936, fue mayor que el acoso que tuvieron que sufrir los cristianos en tiempo del Imperio Romano[9].

 

A partir de 1934 la persecución religiosa se hizo abiertamente visible, tanto en Asturias, como en Cataluña como en otras partes de España, y ese hostigamiento duró hasta 1939. Cuando se incendiaban iglesias y conventos, cuando se disparaba a crucifijos e imágenes de la Virgen, lo que se pretendía era abolir cualquier manifestación pública o privada de índole religiosa. Cuando fueron masacrados tantos y tantos obispos y sacerdotes, religiosos y religiosas, tantos miembros de asociaciones católicas, se pretendía erradicar el culto católico[10].

 

El perseguidor de la Iglesia siempre busca el mismo fin: Detiene, encarcela, mata a quienes educan evangélicamente. Los sacerdotes, religiosos y seglares que se preocupan por formar a la gente en valores evangélicos y apartan a los jóvenes de las seducciones embusteras y del espíritu del mal, esos incomodan[11]. Al laicismo radical le molesta Cristo y su Iglesia. Y es indiscutible, cuando se vive consecuentemente la fe cristiana, cuando “se es de Cristo”; cuando un cristiano se deja animar por el Espíritu del Señor y pone a disposición de Cristo todo lo que tiene y todo lo que es como personas[12], la configuración con Cristo es un hecho. Los cristianos que así proceden llegan a conseguir que Cristo mismo viva y actúe en ellos[13]. Y, una “forma peculiar de evangelización”, típicamente laical, es la transformación del orden de “las cosas temporales a través de los valores del Evangelio”[14].

 

3.-     LOS SEGLARES TUVIERON QUE REACCIONAR ANTE TANTAS MEDIDAS SECTARIAS Y ANTICATÓLICAS.

 

Cuando en las grandes ciudades de España comenzaron los incendios de iglesias, conventos y centros parroquiales, esa amenaza también llegó a los pueblos pequeños, y no tan pequeños. Sobre todo a comienzos de 1936. Los Jóvenes de Acción Católica tuvieron que movilizarse. Los hombres vinculados a los grupos de apostolado, consideraron que era un deber actuar. Los miembros de las Conferencias de San Vicente de Paúl o de la Adoración Nocturna; los seglares que pertenecían al apostolado laical organizado, ante una cadena creciente de medidas excepcionales adoptadas en contra de la Iglesia y la práctica de la fe católica, no pudieron permanecer impasibles. Aquellos hombres y mujeres que estaban imbuidos por los valores del Evangelio, tuvieron que reaccionar ante las medidas claramente sectarias y anticatólicas. Aquella legislación persecutoria provocó unas relaciones radicales y hostiles entre la Iglesia y el Estado[15].

 

Y, aunque la Iglesia española deseaba la paz a toda costa, ante tanta provocación y los innumerables gestos violentos, precisos y concretos, sufrió –los mártires son la prueba-, afrontó como pudo el mal que se le infringía y también tuvo que defenderse de sus agresores.

 

Es verdad que algunos cristianos, influyentes y con cualidades decisorias, optaron por el activismo político, que es muy legítimo[16]. Tenemos casos claros de personas que, por esa implicación política directa, fueron cruelmente martirizados. Sin embargo sus casos, después de un escrupuloso estudio, no han podido ser tomados en cuenta para un proceso de canonización por su implicación en el Alzamiento.

 

Con los hombres se usó más rigor, pues sobre algunos de ellos, a pesar de tener un expediente personal digno de tenerse en cuenta por la ejemplaridad cristiana de sus vidas y por el carácter martirial de sus muertes, surgieron ciertos reparos de orden político en unos, porque había militado en la Falange o en la Derecha Regional Valencia; de orden militar en otros, porque eran oficiales del Ejército, y de orden social en un tercer grupo, porque habían ostentado cargos de gran responsabilidad en la gestión de empresas públicas, que podían interpretarse como un favorecer a la clase dirigente frente a la clase trabajadora. Por eso, se prefirió no llevar adelante el proceso de algunos, aunque sus vidas y su martirio son dignos de ser conocidos y estimados. Este es el caso de José María Gadea Vidal, y en la diócesis de Valencia tenemos algunos casos similares[17].

 

Desde el 16 de febrero de 1936, los Obispos Españoles informaron puntualmente a la Santa Sede de todo lo que estaba sucediendo en sus respectivas diócesis. Muchos de los Obispos martirizados señalan con precisión las circunstancias por las que pasaba cada una de sus diócesis y se especifican los templos profanados, los sacerdotes expulsados, las comunidades religiosas disueltas y las instituciones católicas clausuradas[18].

 

El beato Carlos Díaz Gandía[19], al peligrar la seguridad de los templos de la ciudad de Onteniente, no vaciló en montar un puesto de guardia en su propio domicilio, que estaba situado muy cerca de la arciprestal de Santa María y del convento de carmelitas. Junto con otros jóvenes de Acción Católica, pasaban noche tras noche supervisando. Una de aquellas noches observó que un grupo de individuos se dirigía al domicilio del Arcipreste dando voces. Y, con todo el valor, salió el beato Carlos Díaz dispuesto a defender al párroco, aun a costa de su vida. Con su valiente actitud consiguió que el grupo facineroso huyese. Pero quedo marcado; el párroco-arcipreste también fue martirizado.

 

Algo similar hizo también el beato Marino Blanes Giner, empleado de banca, casado, padre de cinco hijos. Vivía en Alcoy. Era miembro de numerosas asociaciones piadosas[20]: Fundó, en 1917 el Centro Instructivo Católico. En tiempos de la república, cuando la quema y saqueo de iglesias y conventos, Marino Blanes evitó el incendio del templo parroquial de San Mauro y San Francisco[21]. Después de su muerte los templos de Santa María y san Mauro de Alcoy fueron completamente arrasados.

 

Aquella inestabilidad política y desorientación social amenazaba cada vez más, no sólo a lo material -templos e iglesias, instituciones religiosas, objetos de culto, centros de cultura y obras de arte- sino también estaba amenazada la vida humana. Era necesario oponerse a esas provocaciones; era preciso transformar el orden social. La doctrina Social de la Iglesia animaba a ello. Pió XI, en la encíclica “Dilectísima Nobis” de 3 de junio de 1933, sobre la situación de la Iglesia en España, afirma: “De un modo especial invitamos a todos los fieles a que se unan en la Acción Católica, tantas veces por nos recomendada, la cual, aun sin constituir un partido, más todavía, debiendo estar fuera y por encima de todos los partidos políticos, sirve para formar la conciencia de los católicos, iluminándola y fortaleciéndola para con su actuación defender la plana integridad de la fe contra toda clase de insidias”. [22]

 

La Iglesia alentaba a los laicos a servir a la sociedad con una mayor dedicación en la vida política. Y, esto que ahora lo consideramos tan obvio, en aquellos años 30 del siglo XX era muy arriesgado. Benedicto XVI advierte que esta tarea es esencial de los laicos[23].

 

Pues bien, en cada caso se ha probado que, el “odium fidei” fue el móvil que indujo a los perseguidores a provocar la muerte de tantísimos laicos. De este modo se cumple uno de los requisitos que, según la doctrina de Benedicto XIV[24], se concreta el verdadero martirio.

 

4.-     QUE LAICOS MARTIRIZADOS HAN PODIDO SER TOMADOS EN CUENTA PARA UN PROCESO DE CANONIZACIÓN

 

Son muchos los laicos, con nombres y apellidos, que han logrado ser incluidos en los diferentes procesos de canonización porque se ha conseguido probar que aceptaron, por Cristo, la persecución, el sufrimiento y la muerte.

 

Sin embargo, los candidatos que en el año 2000 se presentaban a la beatificación por declaración de martirio, en su gran mayoría, eran miembros de Institutos religiosos 68%. Le seguían en número mucho menor, los sacerdotes del clero secular 28%. Y eran muy pocos los laicos 4%. Esta es la estadística general de toda España en enero del 2000.

 

Condición Eclesial

 

 

A fecha de hoy, yo no dispongo de la estadística general de toda España. Poseo, sí, la de la Archidiócesis de Valencia. Sabemos que, en el período 1936-1939 fueron asesinados por motivos religiosos 372 varones y unas 100 mujeres (en total 472 seglares), miembros de la Acción Católica y de otros movimientos de apostolado laical. De toda esa enorme cantidad, solamente 40 han sido beatificados. Y otros 56 que actualmente se está instruyendo su proceso de beatificación.

 

Tengo que advertir el 3 de junio de 2004 el Señor Arzobispo de Valencia, Mons. Agustín García-Gásco Vicente, en una solemne celebración que tuvo lugar en el Seminario de Moncada, ante más de trescientos sacerdotes reunidos con motivo de la fiesta de Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, inicio de proceso de Miguel Payá Alonso de Medina y 250 compañeros mártires, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, hombres y mujeres. Este proceso se está instruyendo actualmente en diócesis y comprende: 203 sacerdotes, 10 religiosos (5+5), 19 laicos varones y 18 mujeres.

 

Quizá, alguno de los que han sido tomados en consideración en este proceso tenga que ser apartado de la causa, bien, por que a lo largo de la instrucción se demostrarse la falta de prueba testifical o documental, o cualquier otro motivo. Esto puede suceder.

 

Además, la experiencia que nos ha proporcionado el estar permanentemente es relación, advierte que los “macroprocesos” son inviables. Por la sencilla razón que expongo: Mientras de unos mártires existe abundante prueba, de otros apenas si se tiene noticia. La Congregación para las Causas de los Santos recuerda con insistencia al Obispo competente que, antes de iniciar una causa, ha de comprobar:

 

q       La existencia de una auténtica fama de martirio y de milagros.

q       Recoger las pruebas documentales y testificales que permitan determinar con precisión las circunstancias concretas del martirio material.

q       Se ha de probar el aspecto formal del martirio, es decir, el odium fidei  como motivo por el que fue inflingida ma muerte y el testimonio de la fe por parte de quienes la padecieron.

q       Y la Santa Sede insiste en aconsejar que se elijan candidatos pertenecientes a las diversas condiciones vida eclesial, de tal manera que constituyan como una representación de todo el conjunto del pueblo de Dios.

 

El Señor Arzobispo de Valencia, por su autoridad ordinaria, y para que no se pierdan las pruebas y los testimonios de quienes conocieron el hecho martirial de los siervos de Dios, ha permitido el inicio del proceso de aquellos 250 mártires encabezados por el que fuera Deán de la Catedral y Vicario General de la Diócesis, pero, no ha pedido el “Nihil obstat” a la Santa Sede. Dicho requisito se solicitará cuando el Arzobispo esté convencido del sólido fundamento de la causa de cada uno de los mártires incluidos en ella.

 

Este es un tema muy importante a tener en cuenta en las circunstancias actuales. Las causas de los mártires que se iniciaron en las décadas de los años 50 ó 60 del pasado siglo XX fueron elaboradas con una metodología que no corresponde del todo a la actual. Sin embargo, contribuyó muchísimo en el esclarecimiento de los hechos. Muchos de los deponentes eran testigos oculares, bien de la detención o del martirio, incluso de la muerte material y formal de los mártires. Declararon bastantes padres de las víctimas; hermanos; esposos; hijos; incluso algunos que materialmente intervinieron en la muerte o el enterramiento de los siervos de Dios.

 

Por ejemplo: Del Beato Rafael Alonso Gutiérrez depusieron 8 testigos: su esposa, su hija, cuatro que fueron compañeros de prisión del Siervo de Dios (=SdD) y otros dos que ayudaron al SdD durante su agonía. Del Beato Mariano Blanes Giner declararon 15 testigos: su esposa e hija, un compañero de prisión, cuatro compañeros de trabajo del SdD. uno que trató al SdD en sus relaciones comerciales, tres amigos del SdD, y tres compañeros de apostolado y un vecino y un vecino del beato Marino Blanes. Del Beato Ismael Escrihuela Esteve declararon en el procesos 18 testigos: Un religioso franciscano natural del mismo pueblo que el SdD, siete compañeros de prisión, cinco familiares: su esposa, dos hermanos y una cuñada y un primo, tres amigos del SdD, un compañero de apostolado y un testigo de “audiu”. Creo que estas muestras son más que elocuentes. Lo que quiero decir es que, hace cincuenta años vivían muchos testigos de aquellos espeluznantes sucesos y pruebas evidentes de fidelidad a Cristo y a la Iglesia, que se han perdido.

 

5.-     LABOR DE HISPANIA MÁRTIR

 

Todos los procesos de beatificación de mártires españoles quedaron detenidos en 1968 temporalmente por decisión de Pablo VI, que estimó prudente dejar pasar el tiempo, para que la persecución religiosa española fuera estudiada con la mayor serenidad e imparcialidad posibles y, sobre todo, para evitar cualquier apariencia de connotación política.

 

En el último numero de la revista Assumpta, órgano de la rama femenina de Acción Católica de Valencia, publicado en octubre de 1968, don Baltasar Argaya, su Consiliario, - que tanto trabajó por la beatificación de estas mártires -, escribió a este propósito un artículo en el que decía: "No olvidéis a nuestras mártires", y terminaba con estas palabras: "Los que trabajamos para sacarlas del silencio de nuestros cementerios, hoy bajamos la cabeza ante el temor de que vuelvan los silencios y abandonos. Y esperamos con fe inquebrantable que los cristianos las tendrán presentes y les servirán de ejemplo".

Don Baltasar Argaya falleció en 1971 y desde entonces todo quedó parado hasta que en noviembre de 1982, con motivo de la visita de Su Santidad Juan Pablo II a Valencia, las Mujeres de A.C. le entregaron un álbum con las biografía y fotografías de las 19 Siervas de Dios, pidiéndole la reanudación de la causa.

 

Ya antes comenzó a trabajar, pero desde Junio de 1984 emprendió un nueve período “Hispania Martyr”. Con pocos medios comenzó la edición de la revista, la cual anhelaba convertirse en “portaveu de la nostra Assosiació que, que com us dèiem de bon prinsipi del nostre pelegrinatge per terres de la nostra provincia eclesiástica, a fi de recabar entusiasmes per la nostra causa, no busquem altra cosa que obtenir, si es voluntad de Déu, que el nostres compays màrtirs siguin posats... com llumeneres, en mig de les tenebres que ens volen enfosquir[25]. Pretendía “mantener el fuego sagrado” en un largo período de enfriamiento de la evocación de aquellos que, por ser consecuentes con su fe, dieron testimonio de Cristo. Y hay que decirlo, esta inquietud admirable, tuvo resultados análogos en otras diócesis de España.

 

6.-     SEGLARES BEATIFICADOS

 

Pues bien, de toda aquella enorme cantidad de seglares mártires, que dieron su vida por Cristo y su Iglesia, solamente han sido beatificados 40. Se trata del los Beatos Vicente Vilar David, ingeniero industrial, casado, beatificado el 1 de octubre de 1995[26].

 

Y, aunque este famoso beato elevado a los altares el 4 de mayo de 1997 por Juan Pablo, Ceferino Jiménez Malla, más conocido como “El Pele[27], no es valenciano ni su causa se instruyó en la curia eclesiástica de Valencia, debemos hacer mención este caso, pues el proceso de este hombre sacó a la luz, con testimonios, documentos y recuerdos entrañables, que aquel gitano mártir había llevado una auténtica vida de oración y de entrega a los necesitados. La beatificación de “El Pele” significó para la Iglesia un paso excepcional: reconocer como mártir a un hombre perteneciente a una raza olvidada y silenciada[28].

 

Otros cinco laicos que fueron beatificados el 11 de marzo del 2001 fueron: el beato Luis Campos Górriz, casado, abogado; colaborador de don Ángel Herrera Oria, primer Secretario General de la Asociación Nacional de Propagandistas[29]. Carmen García Moyón, nacida en Nantes (Francia) en 1888. Mujer piadosa, colaboradora parroquial, catequista y trabajadora social. Fue quemada viva, en Torrente (Valencia) el 30 de enero de 1937[30]. Además, en la causa de las Religiosas Escolapias de Valencia fueron incluidas, por expreso deseo de la Santa Sede, dos alumnas uruguayas del colegio que dichas religiosas tenían en Madrid. Estas laicas, Consuelo y Dolores Aguiar Mella Díaz, fueron detenidas y asesinadas porque habían cobijado en su casa a una religiosa que no quisieron abandonar cuando los milicianos fueron a por ella.[31]

 

Y, por último, el caso tan conocido del beato Francisco de Paula Castelló Aleu. Nacido en Alicante en 1914. Era un joven en la plenitud de la vida que vivía en Lleida. Había estudiado en el Instituto Químico que los PP. Jesuitas regían en Barcelona y en la Universidad de Oviedo. Licenciado en ciencias químicas trabajaba en el Complejo Químico “Cross”. En la homilía de la ceremonia de beatificación del 11 de marzo de 2001, el Papa Juan Pablo II dijo de este joven catalán: “No menos edificante fue el testimonio del joven Francisco Castelló Aleu, de veintidós años, químico de profesión y miembro de la Acción Católica que, consciente de la gravedad del momento no quiso esconderse, sino ofrecer su juventud en sacrificio de amor a Dios y a los hermanos, dejándonos tres cartas, ejemplo de fortaleza, generosidad y alegría, inscritas antes de morir, a sus hermanas, a su director espiritual y a quien fuera su novia”.[32]

 

La causa de Francisco de Paula Castelló Aleu era un proceso promovido por la diócesis de Lléida, que iba en solitario. En 1992 el postulador, P. Sospedra, había presentado la Positio en la Congregación para las Causas de los Santos. No había sido discutida, por los Congresos de Teólogos, ni por el de Cardenales y Obispos. Pero, en una Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, as la que tuve el honor de asistir juntamente con Mons. José-Luis Gutiérrez, el Señor Obispo Emérito de Lleida, Mons. Ramón Malla Call, defendió con tanto entusiasmo esta causa que la Plenaria de la Conferencia Episcopal Española aprobó y pidió a la Santa Sede que dicho caso fuese beatificado juntamente con las causas promovidas por la Archidiócesis de Valencia. Y así fue.

 

7.-     PROCESOS DE SEGLARES PROMOVIDOS POR LA ARCHIDIÓCESIS DE VALENCIA.

 

La Archidiócesis de Valencia, con el fin de no retrasar excesivamente los procesos que reclamaba con insistencia el pueblo fiel, escogió un grupo de 74 mártires. Don Marcelino Olaechea, del que luego hablaré, escogió, de aquel ingente número de más de 740 valencianos martirizados, a 37 sacerdotes y 37 seglares.

 

Con la selección hecha, el Arzobispado no tenía la intención de excluir a otros candidatos, sino más bien proceder con celeridad, para que pudieran llegar a los altares, cuanto antes, un primer grupo de mártires bien escogidos. Después se prepararon otras listas, que se conservan en el Archivo de la Delegación, en las que están los candidatos a nuevos procesos. Estas listas comprendían muchos más sacerdotes diocesanos y casi todas las mujeres, cuyas vidas y martirio estuvieran bien probadas y documentadas.

 

Pues bien, la Archidiócesis de Valentina, promovió tres procesos distintos, así lo aconsejaba la normativa canónica de entonces:

 

·   el de los sacerdotes, cuya parte actora era el Arzobispo junto con el clero diocesano;

·   el de 19 mujeres, la parte actora era la rama femenina de la A.C.;

·   y el de 18 hombres y jóvenes de A.C., en este caso la parte actora era la Delegación Diocesana de Apostolado Seglar.

 

El proceso de las mujeres, encabezadas del Amalia Abad Casasempere, dio comienzo el 20 de octubre de 1955. El de los 18 hombres y jóvenes de A.C., encabezado por Rafael Alonso Gutierrez, fue solemnemente inaugurado por el entonces Arzobispo de Valencia Marcelino Olaechea y Loizaga, en noviembre de 1959, como colofón de la XVIII Asamblea Diocesana de los Hombres de A.C. Por último, de entre los 362 sacerdotes del clero diocesano que mataron en Valencia, fueron escogidos, en principio, 37 encabezados por José Aparicio Sanz, Arcipreste de Enguera (Valencia). La causa se inició el 14 de mayo de 1957. Las amplias naves de Catedral estaban abarrotadas de familiares, sacerdotes y religiosos, asociaciones y gentes venidas de los pueblos vinculados con los mártires. La muchedumbre allí presente estaba ilusionada y esperanzada porque se iniciaba el camino hacia la glorificación de esa larga lista de sacerdotes sacrificados por su carácter sacerdotal y su fidelidad a Jesucristo.

 

8.-     EL ARZOBISPO OLAECHEA IMPULSOR DE ESTOS PROCESOS

 

Y, aunque fue inmediata la recogida de los “datos exactos y documentos auténticos” que probasen el martirio[33], sin embargo fue Mons. Marcelino Olaechea quien impulsó los procesos canónicos de los mártires. La mayor parte de los instruidos por dicho arzobispo ya han llegado a la meta; los individuos en ellos incluidos ya han sido beatificados.

 

Don Marcelino se hizo cargo de la Archidiócesis de Valencia el 16 de junio de 1946. Era un vasco nacido en Baracaldo (Vizcaya) en 1889, en una familia de humilde condición social, hijo de un obrero metalúrgico. Era un religioso salesiano de prestigio que en 1935 fue nombrado obispo de Pamplona, diócesis en la que emprendió una gran tarea pastoral en momentos trágicos de la Iglesia de España. Su traslado a Valencia fue un reconocimiento por parte de la Santa Sede a su actividad desarrollada en Navarra con valentía y entusiasmo. Él reconcilió al pueblo navarro dividido por la contienda civil[34].

 

Don Marcelino vino a Valencia, y junto con él trajo a varios sacerdotes a los que encomendó en la Archidiócesis cargos de responsabilidad. Citaré los más influyentes: Don Jacinto Argaya Goicoechea[35] y su hermano Baltasar[36], y, Cornelio Urtasun, que fue secretario de don Marcelino[37]. Este grupo de sacerdotes vasco-navarros, al conocer la intensidad, la crueldad de la persecución religiosa en Valencia y el valiente testimonio de tantos y tantos cristianos, quedaron sobrecogidos. Desde que se hizo cargo de la Archidiócesis de Valencia, Mons. Olaechea se impuso la empresa de trabajar por la exaltación de los mártires. Tanto el Arzobispo, como quienes con él vinieron a Valencia, vieron la persecución desde el otro ángulo. Don Marcelino admiró a quienes salieron a la guerra “a defender a Dios”, como decían los mozos navarros con frase encantadoramente ruda; pero admiró más a “los que en la otra banda de España supieron morir por Cristo con serena gallardía cristiana, sin tener el consuelo de la defensa [38].

 

Decía don Marcelino: “Pasaron los años; y en el correr del tiempo queda a flote y permanece: la heroicidad en la fidelidad a Dios y en el amor al prójimo. Lo demás: lugares, tiempos, lenguas que denunciaron, manos que arrastraron, dedos que dieron el tiro de gracia... todo son detalles o episodios sin trascendencia ni valor[39].

 

Aparte de los señalados anteriormente, estos son los nombres de “los hombres y mujeres de todas las edades y condiciones: padres y madres de familia, jóvenes laicos” que fueron beatificados por el Siervo de Dios Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001:

 

MUJERES DE ACCIÓN CATÓLICA

 

1. ..... Amalia ABAD CASASEMPERE, Casada y madre de dos hijas. (* Alcoi, Alicante, 11-XII-1897 + Benillup, Alicante, 21-IX-1936).

2. ..... Ana María ARANDA RIERA, Soltera, sus labores. (* Denia, Alicante, 24-I-1888 + Paterna, 14-X-1936).

3. ..... Florencia CAEROLS MARTÍNEZ, Soltera, obrera textil. (* Caudete, Albacete, 20-II-1890 + Rotglá-Corberá, 2-X-1936).

4. ..... María CLIMENT MATEU, Soltera, fundadora de la sección en Xátiva del “Sindicato de la Aguja”. Martirizada junto con su madre. Sus labores. (* Xátiva, 13-V-1887 + 20-VIII-1936).

5. ..... Társila CÓRDOBA BELDA, Viuda, madre de tres hijos fallecidos. (* Sollana, 8-V-1861 + Algemesí, 17-X-1936).

6. ..... Francisca CUALLADO BAIXAULI, Soltera, modista. (* Valencia. 3-XII-1890 + Benifaió, 19-IX-1936).

7. ..... María Teresa FERRAGUD ROIG, Viuda. Murió junto con sus cuatro hijas religiosas. No quiso abandonarlas y pidió morir la última para alentarlas en la fidelidad a Cristo. (* Algemesí, 14-I-1853 + Alzira 25-X-1936).

8. ..... Luisa María FRÍAS CAÑIZARES, Soltera, profesora de la Universidad de Valencia. (* Valencia, 20-VI-1896 + Paterna, 6-XII-1936).

9. ..... Encarnación GIL VALLS, Soltera, maestra nacional. (* Ontinyent, 27-I-1888 + L'Ollería, 24-IX-1936).

10. ... María JORDÁ BOTELLA, Soltera, sus labores. (* Alcoi, Alicante, 26-I-1905 + Benifallím, Alicante, 27-IX-1936).

11. ... Herminia MARTÍNEZ AMIGÓ, Casada, sin hijos. Fusilada junto con su marido. Sus labores. (* Puzol, 31-VII-1887 + Gilet, 26-IX-1936).

12. ... María Luisa MONTESINOS ORDUÑA. Soltera, fusilada junto con su padre, sus tres hermanos y su tía. Sus labores. (* Valencia, 3-III-1901 + Picassent, 31-I-1937).

13. ... Josefina MOSCARDÓ MONTALVÁ, Soltera, sus labores. (* Alzira, 10-IV-1880 + 22-IX-1936).

14. ... María del Olvido NOGUERA ALBELDA, Soltera, sus labores. (* Carcaixent, 30-XII-1903 + Benifairó de Valldigna, 30-XI-1936).

15. ... Crescencia VALLS ESPÍ, Soltera, sus labores. Martirizada junto con sus tres hermanas. (* Ontinyent, 9-VI-1863 + 20-IX-1936).

16. ... María de la Purificación VIDAL PASTOR, Soltera. (* Alzira, 14-IX-1892 + Corbera, 21-IX-1936).

17. ... María del Carmen VIEL FERRANDO, Soltera, sus labores. (* Sueca, 27-XI-1893 + El Saler de Valencia, 4-XI-1936).

18. ... Pilar VILLALONGA VILLALBA, Soltera, sus labores. (* Valencia, 22-I-1891 + Burjassot, 11-XII-1936).

19..... Sofía XIMÉNEZ XIMÉNEZ, Viuda, madre de cinco hijos. Martirizada junto con su hermana Purificación, religiosa Carmelita “Vedruna” y con otra religiosa de la misma congregación. (* Valencia, 15-X-1876 + Paterna, 23-IX-1936).

 

HOMBRES Y JÓVENES DE ACCIÓN CATÓLICA

 

 1.       Rafael ALONSO GUTIÉRREZ, Casado y padre de cuatro hijas. Administrador

          de Correos de Onteniente. (* Ontinyent, 14-VI-1890 + Agullent, 11-VIII-1936). Martirizado junto con Carlos Díaz.

2. ..... Marino BLANES GINER, Casado y padre de cinco hijos. Empleado de banca. (* Alcoi, Alicante, 17-IX-1888 + 8-IX-1936).

3. ..... José María CORBÍN FERRER, Soltero. Licenciado en ciencias químicas. Se encontraba participando en los cursos de la Universidad de verano de Santander. (* Valencia, 26-XII-1914 + Santander, en el barco‑prisión "Alfonso Pérez", 27-XII-1936).

4. ..... Carlos DÍAZ GANDÍA. Comerciante. Casado, padre de una niña de ocho meses. (* Ontinyent, 25-XII-1907 + Agullent, 11-VIII-1936). Martirizado junto con Rafael Alonso).

5. ..... Salvador ENGUIX GARÉS, Viudo, padre de cinco hijos. Veterinario. (* Alzira, 27-IX-1862 + 29-X-1936).

6. ..... Ismael ESCRIHUELA ESTEVE, Casado y padre de tres hijos. Labrador. (* Tavernes de Valldigna, 20-V-1902 + Picadero de Paterna, 9-IX-1936).

7. ..... Juan Bautista FAUBEL CANO, Casado y padre de tres hijos. Pirotécnico. (* Llíria, 3-I-1889 + Paterna, 28-VIII-1936).

8. ..... José Ramón FERRAGUD GIRBÉS, Casado, padre de seis hijos. Labrador. (* Algemesí, 10-X-1887 + Alzira, 24-IX-1936).

9. ..... Vicente GALBIS GIRONÉS, Casado y padre de un hijo. Abogado. (* Ontinyent, 9-IX-1910 + Benisoda, 21-IX-1936).

10. ... Juan GONGA MARTÍNEZ, Soltero. Oficinista. (* Carcaixent, 25-III-1911 + Simat de Valldigna, 13-XI-1936).

11.     Carlos LÓPEZ VIDAL, Casado, sin hijos. Sacristán de la colegiata de Gandía. (* Gandía, 15-XI-1894 + La Pedrera de Gandía, 6-VIII-1936).

12. ... José MEDES FERRÍS, Casado, sin hijos. Labrador. Murió junto con sus tres hermanos religiosos que al ser expulsados de sus respectivos conventos se refugiaron en su casa: Dos carmelitas y una monja cisterciense. (* Algemesí, 13-I-1885 + Alcudia de Carlet 12-XI-1936).

13.     Pablo MELÉNDEZ GONZALO, Casado y padre de diez hijos. Abogado y periodista. Murió junto a su hijo Alberto, que fue detenido, encarcelado y fusilado por suplantar la personalidad de un hermano casado y con hijos. (* Valencia, 7-XI-1876 + Castellar, 23-XII-1936).

14. ... José PERPIÑÁ NÁCHER, Casado, sin hijos. Telegrafista y abogado. (* Sueca, 22-II-1911 + Picadero de Paterna, 29-XII-1936).

15.     Arturo ROS MONTALT, Casado y padre de seis hijos. Trabajador de la fábrica de yute de Vinalesa. (* Vinalesa, 26-X-1901 + Moncada, 28-VIII-1936).

16. ... Pascual TORRES LLORET, Casado y padre de cuatro hijos. Constructor. (* Carcaixent, 23-I-1885 + 6-IX-1936).

17. ... Manuel TORRÓ GARCÍA, Casado, padre de una hija. Aparejador. (* Ontinyent, 2-VII-1902 + Benisoda, 21-IX-1936).

18.     José Maria ZABAL BLASCO, Casado y padre de tres hijos. Empleado de la RENFE, en la estación del Norte de Valencia. (* Valencia, 20-III-1898 + Picadero de Paterna 8-XII-1936).

 

9.-     EXISTE UN LÍMITE CONTRA EL CUAL SE ESTRELLA LA FUERZA DEL MAL

 

El Siervo de Dios Juan Pablo II, en su último libro "Memoria e identidad"[40], nos dejó una interpretación del sufrimiento. A lo largo del siglo XX millones de personas han tenido que soportarlo. Esa interpretación del martirio es un fruto sazonado a lo largo del camino personal de sufrimiento, que recorrió con el apoyo de la fe en el Señor crucificado. Juan Pablo II se muestra profundamente impresionado por el espectáculo del poder del mal que se pudo experimentar de modo dramático en el siglo XX. Dice textualmente: "No fue un mal en edición reducida (...). Fue un mal en proporciones gigantescas, un mal que ha usado las estructuras estatales mismas para llevar a cabo su funesto cometido, un mal erigido en sistema"[41].

 

Y el Papa actual se pregunta: ¿El mal es invencible? ¿Es, en verdad, la última fuerza de la historia? ¿Existe un límite contra el cual se estrella la fuerza del mal?

 

Ante estas espeluznantes preguntas el Papa responde: Sí, existe alguien ante quien las fuerzas del mal tropiezan y fracasan. Ese límite es la misericordia divina. Ese obstáculo es "El totalmente otro", el poder propio de Dios. Y concluye Benedicto XVI citando el Apocalipsis: “el cordero es más fuerte que el dragón”[42].

 

El límite, la fuerza que, en última instancia, vence el poder del mal es —como dice Juan Pablo II— el sufrimiento de Dios, el sufrimiento del Hijo de Dios en la cruz: "El sufrimiento de Dios crucificado no es sólo una forma de dolor entre otros (...). Cristo, padeciendo por todos nosotros, ha dado al sufrimiento un nuevo sentido, lo ha introducido en una nueva dimensión, en otro orden: en el orden del amor. (...) La pasión de Cristo en la cruz ha dado un sentido totalmente nuevo al sufrimiento y lo ha transformado desde dentro. (...) Es el sufrimiento que destruye y consume el mal con el fuego del amor (...). Todo sufrimiento humano, todo dolor, toda enfermedad, encierra en sí una promesa de liberación (...). El mal (...) existe en el mundo también para despertar en nosotros el amor, que es la entrega de sí mismo (...) a los que se ven afectados por el sufrimiento. (...) Cristo es el Redentor del mundo: (...) "Sus cicatrices nos curaron" (Is 53, 5)"[43].

 

Todo lo anterior es -como dice Benedicto XVI- expresión de una fe vivida y madurada. En la enfermedad y en la persecución los hombres pueden descubrir su propio sufrimiento y unirlo al sufrimiento de Cristo. De este modo, el sufrimiento se funde con el amor redentor y, en consecuencia, se transforma en una fuerza contra el mal en el mundo.

 

Los mártires, nuestros mártires, con sus palabras y sus obras, ofrecieron un magnífico testimonio; pero no menos importante es la lección que nos dieron desde el sufrimiento y el silencio. ¡Son tantos los que murieron por Cristo!. Son miles los que han sido incluidos en los procesos de canonización. Y se cuentan por millares los mártires que se están estudiando a nivel diocesano en nuestros días.

 

En los procesos de canonización de los mártires, lo que se evidencia es la madurez de la fe; una fe vivida y madurada. Todos los que tenían una perspectiva de fe cristiana y fueron martirizados, aceptaron la muerte y ofrecieron su vida a Dios por la paz y la reconciliación del mundo. El hecho de que, en un mundo lleno de odio y de violencia, los mártires nos enseñan a amar y sufrir al servicio de los demás, muestra que el mal no tiene la última palabra en el mundo.

  

10.- CONCLUSIÓN

 

En tiempos recientes, Dios ha actuado en personas determinadas pertenecientes al laicado; les ha moldeado el ánimo; las ha hecho capaces de asumir ciertos deberes en la sociedad, haciendo, sí, que ellas actuasen como levadura en el seno del pueblo de Dios y contribuyesen a que la Iglesia jerárquica llegase a reconocer la vocación y el papel específico de los laicos.

 

Podemos decir que a lo largo de la historia, también reciente, Dios ha suscitado Santos y estos constituyen un punto seguro de referencia para evidenciar y subrayar la espiritualidad del laicado de la Iglesia, y también para hacer entender el por qué de las canonizaciones de algunos de ellos[44].

 

 

Ramón Fita Revert

Delegado Episcopal para las Causas de los Santos

de la Archidiócesis de Valencia

 


[1]           Don Pascual Chávez, Rector Mayor de la Congregación Salesiana, en declaraciones a la Agencia Internacional Salesiana de Información (ANS). Publicado el 5 de diciembre 2004 por ZENIT.org.

[2]           Rueda de prensa concedida este jueves 13 octubre 2005 en el Vaticano para hacer un primer balance de las sesiones de trabajo de aquella asamblea sinodal dedicada a la Eucaristía que se celebró del 2 al 23 de octubre.

[3]           Benedicto XVI, BARI, domingo, 29 mayo 2005, en ZENIT.org

[4]           El beato Pascual Torres Lloret, casado, padre de familia, constructor albañil de Carcagente (Valencia) tenía reservado en su casa el Santísimo Sacramento y secretamente lo administraba a los fieles. Fue martirizado el 6 de septiembre de 1936. La muerte del beato Pascual Torres se debió, fundamentalmente, a su entrega y dedicación a las obras de Dios y de la Iglesia.

[5]           Aportamos, entre otros muchos, el ejemplo de la Beata Társila Córdoba Belda. Mujer viuda de Sollana (Valencia) que se dedicaba, desde que murió su marido y sus dos hijos, a atender a los enfermos del pueblo y a cuidar de las cosas de la parroquia. Ante la profanación de los templos de su villa natal, resguardó en su casa varios objetos y ornamentos litúrgicos. Este hecho fue motivo suficiente para su detención, encarcelamiento y posterior martirio. Estando en la cárcel ella, una mujer de 75 años, confortaba a sus compañeros de presidio a que aceptasen la voluntad de Dios.

[6]           Antes del 18 de Julio de 1936 en la Diócesis de Valencia fueron clausurados varias parroquias y centros de culto; fueron expulsados de sus parroquias algunos sacerdotes y obligados a entregar las llaves del templo a las autoridades municipales. El caso más llamativo es el del municipio de Alberich, situado en la Ribera del Júcar. Después de las elecciones de febrero de 1936, el clero fue desterrado y tres, de los cuatro sacerdotes que ejercían el apostolado en aquella villa, fueron martirizados. El párroco don José Batalla Benito buscó refugio en un pueblo del Vall de Albaida llamado Otos, creyendo estaría seguro en casa de unos familiares. Pero en el mes de septiembre de 1936 el Comité de Alberich dio la orden de busca y captura del párroco; lo arrestan en y fue fusilado en Llosa de Ranes, en el lugar conocido el “Pont dels gosos”, uno de los lugares martiriales más sobrecogedores de Valencia. Lo mismo le pasó a don Juan Bautista Zamora Bondía que, a pesar de marchar a su pueblo natal, Villamarchant, fue perseguido por los milicianos de Alberich y asesinado. El capellán del Hospital de la Caridad, el Beato Salvador Estrugo Solves, fue fusilado a bocajarro el día 10 de agosto de 1936, festividad de San Lorenzo, Patrono de Alberich.

[7]           SANABRE SANROMÁ, J., Martirologio de la Iglesia en la Diócesis de Barcelona durante la persecución religiosa 1936-1939, Barcelona 1943, p. 466

[8]           JUAN PABLO II. “Homilía del Santo Padre el domingo 11 de marzo de 2001, en la ceremonia de beatificación de José Aparicio Sanz y 232 compañeros mártires en España”.

[9]           Vicente Cárcel Ortí, “Persecución religiose e martiri del XX secolo”, Monitor Eccesiasticus n IV, 1998, pp 647-732.

[10]          Declaraciones de Marco Pirina, del Centro de Estudios Históricos «Silentes Loquimur”, a ZENIT.org, el lunes, 23 enero 2006. Dice: “Muchos de los comisarios políticos de las formaciones partisanas y garibaldinas habían combatido en España en los años 1935-1936, cuando se disparaba a crucifijos, iglesias, imágenes de la Virgen, cuando fueron masacrados sacerdotes, religiosas, miembros de asociaciones católicas. Así, se repitió en Italia parte de lo que habían ya hecho en España”.

[11]          A este propósito véanse las declaraciones a ZENIT.org del Cardenal De Giorgi, Arzobispo de Palermo, miércoles, 1 febrero 2006. Cf. la entrevista concedida por el cardenal Joseph Ratzinger al director de la revista «Humanitas», Jaime Antúnez, publicada en el año 2001 en el libro Crónica de las ideas - En busca del rumbo perdido (Ediciones Encuentro). Dijo el cardenal: “A mi modo de ver, la creciente animosidad de algunos medios de comunicación social contra la Iglesia está condicionada ante todo por el relativismo intelectual y moral. Para éste, la Iglesia es perturbadora e incluso parece ser una amenaza personal... Pero aun cuando la Iglesia es desplazada cada vez más de la vida pública, seguirá existiendo su misión de recordarle a toda la sociedad la verdad de Dios. Los sistemas ateos que dominaron por tanto tiempo las naciones del Este Europeo y otros países donde se instaló aquella doctrina pagana, nos han mostrado adónde es conducida una sociedad sin Dios”. Citando a Juan Pablo II en la Encíclica «Veritatis Splendor» insistió: posiblemente, en el flirteo que existió entre la «intelectualidad occidental» con el marxismo esté la explicación. En medio del torbellino del relativismo se buscó algo sólido y el hecho es que creyeron encontrarlo en el marxismo. Pero, después de que las profecías del marxismo han demostrado ser mentiras, la tentación del relativismo se ha tornado aún más radical. Y muchos opinan que el relativismo constituye un principio básico de la democracia, porque forma parte de ella. Todo se puede someter a discusión. Sin embargo, la democracia vive sobre la base de que existen verdades y valores sagrados que son respetados por todos. De otro modo la sociedad se hunde en la anarquía y se anula a sí misma.

[12]          Oblación de San Ignacio de Loyola en los Ejercicios Espirituales, para alcanzar el amor de Dios. “Señor, tomad y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y poseer: vos me lo diste, a vos, Señor, lo torno; todo es vuestro: disponed de toda mi voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que ésta me basta”.

[13]          MOLINARI, Pablo. “A.C.: Una historia de santidad laica”, Editrice AVE, Roma 2002.

[14]          Cf. Evangeli Nuntiandi, 70. Muchos millones de personas viven sin haber conocido o reconocido a Jesucristo. Esta realidad marca un doble desafío a la Iglesia: no sólo hay que anunciar directamente el Evangelio, hay que transformar el orden social.

[15]          CÁRCEL ORTÍ, V., “Persecución religiose e martiri del XX secolo”, p 686. “E’storicamente fondato affermare che dal 1931 al 1936 ci troviamo di fronte a una crescente di misure eccezionali adottate contro la Chiesa e la practica della fede cattolica. Tali mesure erano chiaramente settarie, antiecclesiali e anticattoliche nel loro spirito e scopo preciso, e non solo anticlericali. Queste leggi persecutorie misero in practica una concezione radicale  e ostile dellaseparazione fra Chiesa e Stato.”.

[16]          Pio XI, Encíclica “Dilectisima Nobis” del 3 de junio de 1933, sobre la situación de la Iglesia en España. “Queremos afirmar nuestra firme esperanza de que nuestros amados hijos de España... se valdrán de todos los medios legítimos... [y] dejando a un lado lamentos y recriminaciones, y subordinando al bien común de las Patria y de la religión todo otro ideal, se unan todos, disciplinados, para la defensa de la fe y para alejar los peligros que amenazan a la misma sociedad civil”.

[17]          Cf. Archivo Histórico Nacional, Madrid, Causa General, legajo 1389 (1), folio 2. Este es el caso del abogado José María Gadea Vidal, miembro de la Sociedad de San Vicente de Paul y hombre profundamente religioso. Orador de fácil palabra y amigo personal de Luis Lucia, fundador de la Derecha Regional Valenciana. Gadea Vidal formó parte junto con Manuel Attart Alonso y otros del núcleo de personas que, en febrero de 1936, ante el malestar promovido por el Frente Popular, se ven forzados a organizar la Derecha Regional Valenciana en forma de tipo militar, de acuerdo con el Ejército, con el propósito de hacer frente a toda intentona de carácter comunista y auxiliar al Ejército en caso necesario. La Derecha Regional Valenciana es uno de los partidos políticos de centro derecha con más arraigo que han existido en la comunidad Valenciana. José María Gadea Vidal escribió varios libros sobre la necesidad de atender las reclamaciones obreras y su mejoramiento. Don Severino Aznar le prologó el libro titulado “La eficacia de una táctica” y don Luis Lucia firmó el prólogo del titulado “Orientaciones para la Reforma Social-agraria”. Gadea Vidal no se contentó con sus prédicas, sino que llevó a la práctica lo que aconsejaba; hizo un ensayo en fincas suyas, dando participación en los beneficios a los obreros. Fue detenido y encarcelado en la Cárcel Modelo de Valencia. El 17 de diciembre de 1936 fue fusilado en el Picadero de Paterna.

[18]          A.S.V. Nunciatura de Madrid, 967. Lo relacionado con Valencia fol. 75-87 y 272-276. Cf. Pío XI, encíclica “Divini Redemptoris”, de 19 de marzo de 1937 sobre el Comunismo Ateo. Colección de Encíclicas y documentos pontificios, Edición preparada por Pascual Galindo, 7ª edición; Junta Nacional de Acción Católica, Madrid 1967, p 159. Dice el Papa: “También allí, como en nuestra queridísima España, el azote comunista no ha tenido aún tiempo para hacer sentir todos los afectos de sus teorías, se ha desencadenado, en desquite, con la violencia más furibunda. No ha derribado alguna que otra iglesia, algún que otro convento; si no que, siempre que le fue posible, destruyó todos los conventos y hasta toda huella de religión cristiana, aunque se tratase de los más insignes monumentos del arte y de la ciencia. El furor comunista no se ha limitado a matar Obispos y millares de sacerdotes, de religiosos y religiosas, escogiendo precisamente a los que con mayor celo se ocupaban de los obreros y de los pobres; sino que ha hecho un número mucho mayor de víctimas entre los seglares de toda clase, que aún ahora son asesinados cada día, en masa, por el mero hecho de ser buenos cristianos, o, al menos contrarios al ateismo comunista.

[19]          Casado, padre de una niña de ocho meses. Comerciante. 28 años. Murió el 11 de agosto de 1936 junto con el beato Rafael Alonso Gutiérrez, administrador de correos y padre de cuatro hijos.

[20]          Del Santísimo Viático, Adoración Nocturna, San Jorge, San Mauro, Santísima Trinidad, San Antonio, Venerable Orden Tercera, Hermanitas de los Pobres, Siervas de María, San Juan de Dios, Apostolado de la Oración, Virgen del Carmen y Virgen de los Desamparados. Además, era miembro de la Conferencia de San Vicente de Paúl y ejercía la caridad todo lo que le permitía su posición económica. Visitaba a los enfermos del hospital, ayudándoles en su aseo personal. Bienhechor del sanatorio-leprosería de Fontilles.

[21]          Carcel Ortí, V. Y Fita Revert, R. Mártires Valencianos del siglo XX, Valencia 1998, Edicep, p. 152-153.

[22]          Pió XI, encíclica “Dilectísima Nobis”, Colección de Encíclicas y documentos pontificios, Edición preparada por Pascual Galindo, 7ª edición; Junta Nacional de Acción Católica, Madrid 1967, p 135.

[23]          Para que se percaten de la actualidad de cuanto se dice, traemos a colación algo muy reciente, la intención del Apostolado de la Oración para el mes de febrero de 2006; es esta: “que los laicos de países de misión capten la necesidad de servir a su país con mayor dedicación, también en la vida política y social”. El Apostolado de la Oración es un movimiento espiritual que agrupa a miles de laicos, religiosos, religiosas, sacerdotes y obispos del mundo entero, los cuales ofrecen diariamente sus oraciones y sacrificios por las intenciones del Santo Padre. Véase el Vaticano II, G.E. cuando anima a los cristianos a trasformar el mundo “cielo nuevo y tierra nueva”. La Resurrección de Cristo sentida, vivida y buscada comprometen a esa transformación.

[24]          BENEDICTUS XIV, Opus de servorum Dei beatificatione et Beatorum canonizatione, Prati 1838 - 1841, L.III, c. 13, n. 1.

[25]          “Hispania Mártir”, portaveu de la Delegacio de la Provincia Eclesiástica Tarraconense de l´Associació cultural nº 47.002 del mateix nom. Presentació del President Blasi Quintana i Argilès, Prev.

[26]          Esta causa fue promovida por la parroquia de Manises y por el Seminario Metropolitano de Valencia. Se está estudiando en la Congregación de los Santos un presunto milagro con vistas a la canonización.

[27]          Murió mártir en las tapias del cementerio de Barbastro (Huesca) en la madrugada del 2 de agosto de 1936, con el rosario entre las manos y gritando ¡Viva Cristo Rey!.

[28]          Cf. “Diálogo Gitano” nº 81, enero-marzo 1997, p.8 y 14.

[29]          Su causa fue promovida por los PP. Jesuitas de la Provincia de Aragón, pues Campos Gorriz había sido alumno del colegio de San José y pertenecía a las Congregaciones Marianas.

[30]          Incluida en la causa de los PP. Terciarios Capuchinos, puesto que estaba vinculada con la parroquia que estos religiosos regían en la ciudad de Torrente. Fue beatificada del 11 de marzo del 2001.

[31]          Murieron el 19 de septiembre de 1936 junto con la religiosas M. María de la Iglesia, oriunda de Cabra (Córdoba) y profesora del colegio que las RR. Escolapias tenían en Carabanchel, Madrid. Fueron beatificadas del 11 de marzo del 2001. Son las primeras beatas de aquel País latinoamericano.

[32]          Formó parte de la Federación de Jóvenes Universitarios de Cataluña, que es como se denominaba allí a los Jóvenes de Acción Católica.

[33]          Boletín Oficial del Arzobispado de Valencia, 15 de junio de 1939, p 333-335.

[34]          Cf. CARCEL ORTÍ, V. Historia de la Iglesia en Valencia Vol. II, 853-887. Alumno de los salesianos, a los 16 años ingresó en la congregación fundada por San Juan Bosco y siguió los estudios filosóficos en el colegio de Carabanchel Alto (Madrid) y los teológicos en el estudiantado internacional de Turín (Italia). Ordenado sacerdote en 1912 y, ante las excelentes dotes intelectuales y humanas, le confiaron la dirección de importantes colegios. Amplió sus estudios en sociología en Lieja (Bélgica) y después fue elegido provincial de Cataluña, Valencia y Madrid. Era un religioso de prestigio cuando la Santa Sede le confió, en 1934 la delicada misión de visitar los seminarios de las provincias de Valencia, Granada y Sevilla.

[35]          Nacido en Vera de Bidasoa (Navarra) en 1903. Entre otros cargos desempeñó el rectorado del Seminario de Pamplona. El Arzobispo Olaechea lo nombró, en 1946 Vicario General de Valencia, cargo en el que permaneció hasta 1957. Canónigo-Arcipreste de la catedral y en 1952 fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia, cargo en el que permaneció hasta 1957 en que la santa Sede lo nombró Obispo de Mondoñedo-Ferrol. En 1968 ocupó la Sede de San Sebastián. Murió en Valencia en 1993.

[36]          Nacido en Vera de Bidasoa (Navarra) en 1912. Ordenado en 1935. Se doctoró en Derecho Civil por la Universidad de Valencia. Canónigo de la Metropolitana de Valencia. Desempeñó, entre otros cargos, la Inspectoría Eclesiástica de Enseñanza Media desde 1963. Pero, con relación a nuestros propósitos, donde más sobresalió fue como Consiliario de las Mujeres de Acción Católica. Don Baltasar Argaya fue el alma que impulsó y llevó a buen puerto el proceso de las 19 mujeres de A.C. que ya han sido beatificadas.

[37]          Fundador del Instituto Seculat Vita Et Pax. Se le encomendó la dirección del naciente Convictorio Sacerdotal y la enseñanza litúrgica del Seminario.

[38]          ZAHONERO VIVÓ, J. Sacerdotes Mártires de la Archidiócesis de Valencia. Prólogo del Excmo. y Rvdmo. Dr. Marcelino Olaechea y Loizaga. Alcoy, Marfil 1951, p 11.

[39]          Ibid., p. 12

[40]          Edición española: La esfera de los libros, Madrid 2005.

[41]          Juan Pablo II, Memoria e identidad, pp. 206-207

[42]          Benedicto XVI, discurso del Papa a la Curia Romana, diciembre 2005.

[43]          Juan Pablo II, Memoria e identidad, pp. 207-208. Véase también su encíclica sobre la redención.

[44]          MOLINARI, Pablo. “A.C.: Una historia de santidad laica”, Editrice AVE, Roma 2002.