Actualizado 3 diciembre 2010
Obispo Irurita, santo y mártir, ruega por nosotros

EN EL TALLER DEL JOYERO


Sucedió hace setenta y cuatro años en la ciudad de Barcelona. Marcos Goñi Almandoz, sacerdote y familiar del Obispo, Monseñor Manuel Irurita Almandoz[1], busca refugio para huir de la cruenta persecución religiosa en que ha estallado el comienzo de la Guerra Civil española. Antoni Tort, que era el joyero titular de la basílica de Nuestra Señora de la Merced, se convierte en protagonista principal de nuestro relato.

Por las calles cercanas al Obispado se encuentra providencialmente con la ocasión de refugiar en su domicilio al Señor Obispo. No lo duda ni por un momento. Ya ha recogido a cuatro monjas Carmelitas de la Caridad. Así, desde el 21 de julio hasta el 1 de diciembre, en el taller del joyero se “lleva una vida claustral, por el ambiente de piedad que se respira”.

 Es, precisamente, el día de San Eloy, santo obispo francés del siglo VII, que antes había sido un famoso orfebre y a quien se le tiene por patrono de orfebres, plateros y joyeros, cuando en el domicilio de los Tort se presenta un grupo de doce milicianos de la Patrulla de Control 11 del Pueblo Nuevo para hacer un registro. No es casual, pues el nombre de Antoni Tort y el de su hija Mercedes aparecía en una lista de asistentes a una concentración carlista en Montserrat.

Son numerosos los recuerdos de aquellos 132 días que están narrados extraordinariamente en “Doctor Irurita”, obra publicada en 1992 por el jesuita Adro Xavier.


Así pues, allí descubren al Doctor Irurita, que se confesó sacerdote, a su familiar, y a cuatro monjas. Detenidos todos ellos, son llevados aquella tarde a la sede de la patrulla que estaba en el número 166 de la calle de Pere IV (antiguo “Ateneu Colon”) y, desde allí, a la “Checa” de Sant Elías, instalada en un convento devastado, cerca de la calle de
Balmes.

Una de las religiosas detenidas junto a él cuenta que en uno de los interrogatorios que hicieron al Prelado al día siguiente, le preguntaron si durante los meses de clandestinidad había celebrado la Eucaristía; pregunta a la que respondió con firmeza: “No he dejado de celebrarla ningún día y, si me dejan, lo haré ahora mismo, pues, el mundo se sostiene por el sacrifico de la Santa Misa”. La misma religiosa recuerda que, al ser cacheado, le encontraron un rosario, y mientras se lo quitaban de malos modos, el doctor Irurita, con tono suplicante, les dijo: “Por favor devolvedme el rosario, pues sin él no puedo vivir”.

3 DE DICIEMBRE DE 1936, PRIMER VIERNES DE MES

 
También hoy, como aquel 3 de diciembre de 1936, es primer viernes de mes. No duró ni cuarenta y ocho horas el cautiverio del Dr. Irurita, pues la medianoche del 3 al 4 de diciembre fue llevado a Montcada i Reixach, en cuyo cementerio se le fusiló junto a su familiar sacerdote, y a los hermanos Antoni y Francesc Tort. Como no hubo proceso verbal de esta detención y de su desenlace, no se supo durante un tiempo dónde había sido inmolado el obispo de Barcelona. Según testigos, el Dr. Irurita pronunció antes de morir estas palabras: “Os bendigo a todos y bendigo también a las balas que me ocasionarán la muerte, ya que serán las llaves que me abrirán las puertas del Cielo”.

El posterior hallazgo de sus restos tras la guerra y el reconocimiento de la vestimenta que llevaba al ser detenido por parte de miembros de la familia Tort, que estaban presentes en ese momento, disiparon las dudas. El testimonio de otro preso que fue de la misma partida de doce condenados entre los que se hallaba el obispo, a quien había reconocido al partir para Montcada, confirmó lo declarado por los Tort. El cadáver fue llevado a la catedral, donde se le enterró en la capilla del Santo Cristo de Lepanto.

 

EL ANÁLISIS DEL ADN AL 99,9%

 
El llamado proceso informativo para la canonización del Obispo mártir de Barcelona se abre el 12 de febrero de 1959. El cardenal Ricard Carles manda el 11 de noviembre de 1993 su reapertura. En el año 1999 tuvo lugar el estudio de los restos. Finalmente, el 19 de julio de 2002 se clausura la fase diocesana. La Causa recibe el nihil obstat el 27 de noviembre de 2002. El decreto de validez se otorgó el 14 de febrero de 2003.

 Conservo entre mis papeles un recorte del semanario Catalunya Cristiana del 20 de enero de 2000. Titula el artículo: “Les restes atribuïdes al bisbe Irurita són autentiques”. No necesita mucha traducción. Llevaba yo cinco años de sacerdote y aquello me produjo verdadera emoción. Cuántas veces como tantos barceloneses, había acudido a la tumba del Obispo mártir en la Capilla del Santo Cristo de Lepanto en la Catedral de Barcelona. Demasiada historia junta en tan hermosa capilla. Pero, desde luego, lo que no podía ni imaginar es que, tras recortar y guardar aquella página de periódico, diez años después, a 28 metros bajo tierra, trabajando en las exhumaciones de la mina de Camuñas (Toledo), hablaría con el protagonista principal de la exhumación del Dr. Irurita.

 Se trata del Profesor Francisco Etxeberria Gabilondo (Beasain, 1957) presidente de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que ha formado con los años un equipo de trabajo compuesto por historiadores, antropólogos, médicos forenses, arqueólogos, psicólogos además de otros voluntarios. Tras la aprobación de la ley de la memoria histórica de 2000, este prestigioso forense lleva 200 fosas comunes abiertas y 4.800 esqueletos exhumados en toda España desde 2000.

 Personalmente, sólo tengo palabras de elogio para el profesor Etxeberria y reconozco que con la misma presteza que atendió la llamada del Arzobispado de Barcelona, atendió en el otoño de 2008 la petición del Arzobispado de Toledo para el descubrimiento de los casi 300 cuerpos que yace sepultados a 28 metros bajo tierra en la mina toledana de Camuñas. Nos dijo: “Yo acudo allá donde se hayan conculcado los derechos humanos”.

 Bien , pues en la intervención solicitada por el Arzobispado de Barcelona en 1999, participaron los especialistas en Medicina Legal y Forense Rosa Pérez Pérez y Francisco Etxeberria y el análisis genético fue realizado en la Universidad de Santiago por el Prof. Ángel Carracedo, mediante la comparación de muestras de ADN de los restos esqueléticos de una hermana de Manuel Irurita con los correspondientes al esqueleto inhumado en la Catedral de Barcelona, que arrojaron una identificación positiva.

 Exteberria ha declarado “aunque en varios lugares se ha dicho que esta es la primera víctima de la Guerra Civil identificada por técnicas de ADN, en realidad hay un caso precedente que nos lleva al año 1999 con motivo de la investigación del caso de Manuel Irurita Almandoz, obispo de Barcelona, que fue fusilado en 1936 y se encontraba inhumado en la Catedral de Barcelona, tras haber sido recuperado de una fosa del cementerio de Montcada (Barcelona) poco tiempo después de finalizada la guerra”.

He trabajado con él y se cómo se puede distinguir un cuerpo de otro y de la fiabilidad, cuando pueden usarse, de las pruebas de ADN. Un resultado del 99,9% es muy abultado para andar con zarandajas. Otros siguen empeñados en politizar una preciosa vida martirial con elucubraciones nocturnas que quedan desmontadas por la ciencia… O ¿sólo vale lo científico cuando nos viene cabal para nuestros argumentos?

 Que se queden con su absurda y escuálida argumentación. Por mucho papel encontrado por el enseñoreado historiador Raguer. Yo me quedo con el testimonio de las monjas o de la familia Tort que fueron testigos de vista, con el historiador Adro Xavier o el cardenal Carles y con el profesor Etxeberria.

 Cuando faltan unas horas para cumplirse el aniversario de la muerte del santo Obispo Irurita, yo rezo: “Ruega por nosotros”.

 Si interesa el tema: http://www.persecucionreligiosa.es/trece_rosas.html#carrer


[1] Nació el 19 de agosto de 1876 en Larraínzar  (Navarra). Cursó sus primeros estudios en el colegio de los padres capuchinos de Lecároz y posteriormente en el Seminario Diocesano de Pamplona. En Valencia transcurrió su vida sacerdotal desde 1905 a 1927. Culminó su formación eclesiástica con los grados de doctor en Filosofía y Sagrada Teología, conseguidos en la entonces Universidad Pontificia. En diciembre de 1926, la Santa Sede lo preconiza obispo de Lérida recibiendo la consagración episcopal el 25 de marzo de 1927, finalizando su pontificado en marzo de 1930 con su designación para la sede de Barcelona.

[2] Antiguamente se llamaba familiar al sacerdote que acompañaba al Obispo y cuyas funciones iban mucho más allá de las de ser únicamente su secretario: vivía con él y le atendía las 24 horas del día. Cuando he usado la expresión familiar lo he hecho en este sentido.

Con respecto al ADN para la identificación de los restos óseos de Irurita (a lo que me refiero al final del artículo) se ha querido echar por tierra la argumentación científica aludiendo que en realidad el sacerdote que yace en la Cripta de la Capilla de Lepanto de la Catedral de Barcelona no es Monseñor Irurita sino Goñi, ya que ambos se apellidan Almandoz de segundo y el ADN confundiría a los investigadores. A través de llamada teléfonica don José Javier Echave-Sustaeta de Hispania Martyr me hace saber que sus investigaciones han descubierto que al menos en las cuatros generaciones anteriores al Siervo de Dios Manuel Irurita, no hay ninguna vinculación de parentesco. El tema científico desmonta por fin y de manera total cualquier elucubración sobre otros posibles y ridículos finales de la muerte de Irurita.

Con 14 años crecí leyendo los boletines de Hispania Martyr. Esta Asociación Cultural tiene como fin primordial la glorificación de los mártires de la Iglesia en España. Agradezco la corrección de don José Javier Echave-Sustaeta.

 


 

Manuel IRURITA ALMÁNDOZ
Obispo de Barcelona (1876-1936)

 

    

Nació el 19 de agosto de 1876 en Larraínzar (Navarra). Cursó sus primeros estudios en el colegio de los padres capuchinos de Lecároz y posteriormente en el Seminario diocesano de Pamplona. En Valencia transcurrió su vida sacerdotal desde 1905 a 1927. Culminó su formación eclesiástica con los grados de doctor en Filosofía y Sagrada Teología, conseguidos en la entonces Universidad Pontificia.

En diciembre de 1926, la Santa Sede lo preconiza obispo de Lérida recibiendo la consagración episcopal el 25 de marzo de 1927, finalizando su pontificado en marzo de 1930 con su designación para la sede de Barcelona. Tras el fracaso de Goded en el alzamiento, comenzó la marea revolucionaria y la terrible persecución contra el clero y los católicos.

 El 21 de julio monseñor Irurita estaba diciendo misa en la capilla episcopal cuando se oyó el tumulto de los asaltantes. Finalizado el santo sacrificio, salió con algunos familiares por la puerta secreta, logrando ocultarse en el domicilio de la calle Call nº 17 del ejemplar católico catalán y joyero de profesión Antonio Tort, el cual había dado también acomodo a las religiosas Carmelitas de la Caridad MM. Elvira Ruiz y Micaela, HH. Montserrat Sabanes y María Torres. Se dispusieron tres departamentos, uno ocupado por el obispo y su familiar Marcos Goñi, otra reservado a las religiosas y el tercero ocupado por la familia Tort. Una de las habitaciones se destinó a oratorio. A las seis y cuarto de la mañana empezaba la misa. A las doce se rezaba el ángelus y una parte del rosario. A las cinco se rezaba otra parte del rosario y a las ocho la visita al Santísimo.

 El 1 de diciembre de 1936, allanaron la vivienda doce milicianos de la Patrulla de Control número 11, de Pueblo Nuevo, que radicaba en la calle Pedro IV nº 166, realizando un concienzudo registro, descubriendo algunos objetos religiosos que fueron profanados y robados. Se apoderaron del Dr. Irurita, de Marcos Goñi, de Antonio Tort, de su hermano Francisco, de la hija de Antonio, Mercedes, y de las HH. María Torres y Montserrat Sabanes. Primero se los llevaron al comité de San Adrián, del que pasaron al central de San Gervasio y finalmente a la checa de San Elías. Todo ello en el plazo de cuarenta y ocho horas que mediaron entre la detención domiciliaria y el fusilamiento de los cuatro varones de la expedición, en Moncada y a las doce de la noche del 3 de diciembre de 1936.

Uno de los hombres que dispararon en el cementerio de Moncada, detenido una vez finalizada la guerra civil para ser juzgado por sus crímenes, declaró al capellán castrense de la cárcel de Lérida, Rvdo. Eusebio Vidal, que el Dr. Irurita, cuando estaba en el paredón aguardando la descarga, habló a los allí presentes en esta forma:

«Os bendigo a todos los que estáis en mi presencia, así como también bendigo a las balas que me ocasionarán la muerte, ya que serán las llaves que me abrirán las puertas del cielo».


 

CARRER DEL BISBE IRURITA  
       

      por Jorge López Teulón

                                                                      
     Escribo sólo como sacerdote y lo hago por la devoción al obispo mártir Irurita, que yace enterrado en la Capilla del Cristo de Lepanto de la Catedral de Barcelona, pero sobre todo lo hago porque han pasado ¡15 días! y nadie ha contestado a Josep María Sòria, autor de una pésima novela en entregas que ha publicado
La Vanguardia en 4 páginas, a razón de una por día (¡con lo grandes e incómodas que son las páginas de ese periódico!) con el único fin de seguir esparciendo una perversa siembra de dudas para posicionarse en contra de la beatificación del Doctor Manuel Irurita Almandoz, obispo de Barcelona, que fue asesinado el 3 de diciembre de 1936. Se acaba de cumplir el 70 aniversario de su martirio.

 
Unas líneas biográficas
           
Manuel Irurita Almandoz nació en Larrainzar (Navarra) el 19 de agosto de 1876. Doctor en Sagrada Teología en el 1906 y en Filosofía en el 1907. Beneficiado de la Catedral de Valencia en el 1899. Profesor de Canto Gregoriano, de Lengua Hebrea y de Teología Fundamental en el Seminario de Valencia. Visitador de religiosa y Promotor de las Misiones diocesanas hasta que de Valencia pasó a Lérida, siendo nombrado obispo de esta diócesis. Excelente músico, fue nombrado presidente de la Asociación Ceciliana Española en el Congreso Nacional de Música Sagrada de Vitoria del año 1928. Trasladado al obispado de Barcelona, se distinguió por su bondad y santidad. Ocupa el número 115 de los obispos que rigieron la diócesis de Barcelona y lo hizo desde 1930 a 1936.

Estalla la guerra
           
El 21 de julio de 1936 Monseñor Irurita estaba diciendo misa en la capilla episcopal, cuando se oyó el tumulto de los asaltantes. Finalizado el santo sacrificio, salió con algunos familiares por la puerta secreta por la puerta secreta, logrando ocultarse en el domicilio de la calle Call, nº 17, donde vivía el Sr. Antonio Tort, el cual había dado también acomodo a las religiosas Carmelitas de la Caridad, MM. Elvira Ruiz y Micaela, HH. Montserrat Sabanes y María Torres. Se dispusieron tres departamentos, uno ocupado por el obispo y su familiar Marcos Goñi, otra reservada a las religiosas y el tercero ocupado por la familia Tort. Una de las habitaciones se destinó a oratorio. A las seis y cuarto de la mañana empezaba la misa. A las doce se rezaba el ángelus y una parte del rosario. A las cinco se rezaba otra parte del rosario y a las ocho la visita al Santísimo.

Así estuvieron hasta que el 1 de diciembre de 1936, allanaron la vivienda doce milicianos de la Patrulla de Control número 11, de Pueblo Nuevo, que radicaba en la calle Pedro IV nº 166, realizando un concienzudo registro, descubriendo algunos objetos religiosos que fueron profanados y robados. Detuvieron al Dr. Irurita, a Marcos Goñi, a Antonio y Francisco Tort, a Mercedes, hija de Antonio, y a las HH. María Torres y Montserrat Sabanes. Primero se los llevaron al comité de San Adrián, del que pasaron al central de San Gervasio y finalmente a la checa de San Elías. Todo ello en el plazo de cuarenta y ocho horas que mediaron entre la detención domiciliaria y el fusilamiento de los cuatro varones.

El Doctor Irurita fue asesinado en el cementerio de Montcada y Reixach, la noche del 3 al 4 de diciembre de 1936, a los 60 años.

“Ahora, sobre todo, se necesitan obispos que vean a Jesús, sacerdotes que vean a Jesús, maestros que vean a Jesús. Hora es ya de que caigamos en la cuenta de que con Jesús lo tenemos todo y sin Jesús no tenemos nada. Yo quisiera que sacarais este fruto. Con Jesús lo tengo todo, con Él soy suficientemente sabio, rico, feliz. Tengo a Jesús, lo poseo, le amo; lo demás nada hay que me interese (…). Hacen falta ahora católicos y católicos de profundas convicciones, de voluntad decidida, de fortaleza ejemplar, valientes y dispuestos a padecerlo todo, a sacrificarlo todo, la bolsa, la nómina, la carrera, si es preciso. Peor esos hombres solo los tendremos cuando mueran todas las cosas, cuando mueran a sí mismos para vivir la vida de Jesús”.

Estas palabras fueron pronunciadas por el Doctor Irurita en el mes de julio de 1935. Las recoge César Alcalá en un artículo sobre el tema publicado en el nº 78 de la revista digital Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica.

El serial de La Vanguardia

            La primera entrega (28-XI-2006) la titula Josep María Sòria “Franco rechazó el canje de Irurita”. El autor de los artículos afirma que en los archivos secretos del Vaticano hay cartas de octubre de 1937, es decir, diez meses después del presunto fusilamiento, en las que Franco y la Santa Sede negociaban la liberación de Irurita con las autoridades republicanas por presos del otro bando.

            El segundo artículo (29-XI-2006) se enreda en base a un manuscrito de un miliciano anarquista conocido por Josep… ¡habla de un rumor que corrió y que creó malestar entre los milicianos!

            En el tercer día (30-XI-2006) el canónigo Mosén Josep Aragonés dice que, teniendo 12 años –ahora tiene 80- lo vio, junto a seis personas más y lo reconoció. Rechazaba el sacerdote que pudiera tratarse de una aparición.
Finalmente, el 1 de diciembre el título ya terminaba de manejar la conciencia del que pacientemente hubiera resistido las tres entregas anteriores:
“Una ambigua prueba del ADN”. Y subtitula “Los análisis del cadáver del obispo Irurita son concluyentes, pero no determinantes”.

En fin, la cruzada particular que alberga las páginas de La Vanguardia no es nueva. Ya el 9 de enero de 2000 publicaba otro artículo titulado El misterio del obispo Irurita. En esa ocasión era Josep Playá Mases el que organizaba el artículo para seguir sembrando dudas y más dudas. Entonces se pudo leer: “Se exhumó una vieja polémica sobre el momento de la muerte del obispo y si realmente era un mártir de la guerra civil o había sido asesinado después de acabar esta”.

 En manos de la Santa Sede

Todo lo publicado durante cuatro exasperantes días, hace que se desequilibre la autoridad moral de una posible opinión cuando no enfrente otros argumentos iguales o más válidos que lo suyos. ¿Por qué silenciar tantos otros?

A misteriosas apariciones tras la guerra, (¿es que se fugó el Señor Obispo a algún paraíso y ellos saben dónde está o estuvo?) se suma un diario de una anarquista con rumores, y papiros encontrados en archivos secretos al más puro estilo de los Da Vinci y compañía…

1.- ¿Qué pasa con el testimonio de mucha gente que vio el cadáver del Doctor Irurita en el cementerio de Montcada y Reixach? ¿Qué pasa con el testimonio de la hija de Antonio Tort? ¿Acaso vale más la declaración del canónigo Aragonés?

2.- Por qué no se cita a Mosén Eusebio Vidal, capellán de la prisión de Lérida y que, en el año 1955, escribió: “En mi labor apostólica con los presos, uno de ellos tuvo conmigo la confidencia de manifestarme que estuvo en el fusilamiento del Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Barcelona, Dr. Irurita, y que mientras estaba en el paredón aguantando la descarga, habló a los allí presentes en esta forma: “Os bendigo a todos los que estáis en mi presencia, así como también bendigo a las balas que me ocasionarán la muerte, ya que serán las llaves que me abrirán las puertas del Cielo”.

3.- ¿Y el informe del vicario general, José Morera, que en el año 1943, ratificaba la autenticidad de los restos mortales del Señor Obispo? Su informe ratificaba que el vestido del cadáver pertenecía, sin duda, al obispo y que su complexión y físico, así como el análisis de sus dientes, se correspondían con los del obispo.

4.- Dígase que no se entendía con el Cardenal Vidal y Barraquer, parangón del catalanismo frente a un obispo navarro. Porque tal vez lo que puede parecer como un inconveniente, a lo mejor es positivo para la santidad del Doctor Irurita.

5.- Dígase que tampoco se entendió con el Presidente Luis Companys y Jover, al que tuvo que padecer Irurita. A Companys le acompaña, se quiera o no, la responsabilidad política y personal directa en la represión en Cataluña durante la Guerra Civil, represión que no solo no desconocía y permitía, sino que apoyó con sus medidas legislativas y de gobierno.

6.- Y si el Doctor Irurita no murió cuando se ha dicho y tampoco fueron sus asesinos aquellos a quienes se les ha atribuido el crimen, qué quieren hacernos creer que el Señor Obispo murió después de la toma de Barcelona y que, claro está, los autores de su muerte fueron otros que quisieron vengarse de sus ideas políticas…

¡Ya conocemos de sobra las tesis partidistas y sesgadas del benedictino de Montserrat, Hilari Raguer! Ofrezcan claridad y en lugar de opiniones surrealistas, traigan afirmaciones veras: ¿qué es esa figuración de que Irurita fue objeto de intercambio secreto entre los republicanos y el gobierno de Franco? ¡Sean objetivos, por Dios! Difundan las mil y una anécdotas que se cuentan durante los años de pontificado del Doctor Irurita que certifican de sobra su santidad y los deseos de imitar a Jesús, Buen Pastor. 

Para terminar

            Resulta que a principios de los 70 descolgaron el apellido del obispo, de la placa de la calle que recordaba a Irurita. Y pasó de ser Carrer del Bisbe Irurita a Carrer del bisbe, nombre actual. Dicha calle va desde la Plaça de la Seu a la Plaça Sant Jaime, y en esa pequeña calle se sitúa a un lado la Catedral y al otro el Obispado y la Generalitat. He querido titular así este artículo: Carrer del Bisbe Irurita. Lo he querido hacer para reivindicar su verdadero nombre…, pero en realidad no hace falta, porque bastantes páginas de Internet, muy poco sospechosas de integrismo católico, me regalan la vista situando todavía en los parámetros descritos el Carrer Bisbe Irurita… ¡que no se entere el Tripartit!, o comprará el dominio…  

  


 

Causa de Martirio

[177] MANUEL IRURITA ALMÁNDOZ AND 4 COMPANIONS
MANUEL IRURITA ALMANDOZ

 Y 4 COMPAÑEROS

DEL CLERO DIOCESANO y FIELES LAICOS
OF THE ARCHDIOCESE OF BARCELONA
DE LA ARCHIDIÓCESIS DE BARCELONA

                       1. GAIETÀ CLAUSELLAS BALLVÉ 1. MANUEL IRURITA ALMANDOZ

                                       archbishop of BObispo de Barcelona
born: 19 August 1876 in Larraínzar, Navarra (Spain)
             
* 19 de de agosto 1876 en Larraínzar, Navarra

    + 3 de diciembre 1936 ante el cementerio de Montcada (Barcelona)

      2. GAIETÀ CLAUSELLAS BALLVÉ

                          Sacerdote de la Diócesis de Barcelona born: 29 August 1863 in Sabadell, Barcelona (Spain)

*29 de agosto priest of the archdiocese of Barcelona de 1863 en Sabadell, Barcelona 

died: 14 August 1936 at the Sabadell-San Julián de Altura highway, Barcelona (Spain) + 14 de agosto 1936 en la carretera Sabadell-San Juliá de la Altura (Barcelona)

 

2. MANUEL IRURITA ALMÁNDOZ 3. MARCOS GOÑI ALMÁNDOZ *                                            3. MARCOS GOÑI ALMANDOZ  
priest of the archdiocese of BarcSacerdote de la Diócesis de Barcelona. * born: 06 October 1897 in Sanz, Navarra (Spain)6 octubre 1897. Lanz, Navarra.

 + 3 diciembre 1936 ante cementerio de Montcada (Barcelona)

 

                                             4. FRANCESC TORT REXACHS * 4. ANTONI layperson of the archdiocese of Barcelona; married TORT REXACHS 

Laico de la Diócesis de Barcelona, casado.born: 28 March 1895 in Monistrol de Montserrat, Barcelona (Spain) * 28 de marzo de 1895 en Monistrol de Montserrat (Barcelona) died: 04 December 1936 in Montcada, Barcelona (Spain) +4 diciembre 1936 ante el cementerio de Montcada (Barcelona)

 

5. FRANCESC TORT  REXACHS

layperson of the archdiocese of Barcelona Laico de la Diócesis de Barcelona. born: 19 June 1893 in Monistrol de Montserrat, Barcelona (Spain) *19 de junio de 1893 en Monistrol de Montserrat (Barcelona) + 3 de diciembre de 1936 Montcada. Barcelona5. ANTONI TORT REXACHS *


diocese of competent bishop: Barcelona Diócesis del obispo competente: Barcelona

CCS protocol number: 2506 CCS número de protocolo: 2506

type of cause: martyrdom Tipo de causa: Martirio

opening of informative process: 12 February 1959 Apertura del proceso informativo: 12 de febrero 1959. resumption of diocesan inquiry: 11 November 1993 Reanudación de la investigación diocesana: 11 de noviembre 1993. closing of diocesan inquiry: 19 July 2002 Cierre de la investigación diocesana: 19 de julio 2002. nihil obstat: 27 November 2002

Nihil obstat: 27 de noviembre 2002. decree on validity of diocesan inquiry: 14 February 2003 ; 16 December 2004 (*) Decreto sobre la validez del proceso diocesano: 14 febrero 2003, 16 de diciembre de 2004 (*)

submission of Positio to CCS: 2005 Presentación de Positio a CCS: 2005congress of theological consultants:

postulator : Dr. Postulador:  Dra. Silvia Mónica CorrealeSilvia Mónica Correale

petitioner : Arquebisbat de Barcelona, Carrer del Bisbe, 5, 08002 Barcelona, SPAIN Peticionario:  Arzobispado de Barcelona, Carrer del Bisbe, 5, 08002 BCN. ESPAÑA