500 iglesias de la antigua diócesis de Barcelona fueron destruidas por los republicanos
durante la Guerra Civil. Tan sólo se salvaron diez

A la verdad, por el conocimiento

El martirio de los templos (ed. Claret) es un libro escrito con rigor científico, basado en documentos históricos, y con ánimo de reconciliación. Su autor, el canónigo de la catedral de Barcelona y Director del Museo y Archivo diocesanos, ha recogido en él la historia y el destino de todos los templos de la antigua diócesis Barcelona durante la guerra civil española
 


Iglesia de la Purísima Concepción, de Barcelona

Al finalizar la guerra civil española, el obispo de Barcelona envió a todos los sacerdotes de la diócesis un cuestionario, mediante el cual debían explicar en qué situación se encontraban sus parroquias y templos antes y después de la guerra. La destrucción, tanto de los templos, conventos o edificios de culto, así como de sus objetos sacros, había llegado a tales extremos en la antigua diócesis de Barcelona, que se hacía preciso llevar a cabo un inventario. Y éste tuvo lugar, gracias a estos cuestionarios, entre los años 40 o 41. Las conclusiones a las que se llegó con este informe, que fue enviado a la Santa Sede, coinciden plenamente con otro, realizado en el año 1938, por la propia Generalidad de Cataluña.
 

Basándose en estos informes, que proporcionan un material excepcional sobre la persecución religiosa en España durante la Guerra Civil, don José María Martí Bonet, canónigo de la catedral de Barcelona, y director del Museo y el Archivo del Arzobispado, ha publicado el volumen El martirio de los templos (editorial Claret), donde se realiza un exhaustivo repaso por cada una de las parroquias de lo que era la antigua diócesis de Barcelona, aportando un material gráfico de incalculable valor.

«El libro -explica su autor- está escrito por dos motivos. En primer lugar, un motivo científico, pues aporta un importante catálogo de las iglesias del Obispado. Y, en segundo lugar, he querido basarme en la frase de Jesús, recogida en el evangelio de San Juan: La verdad os hará libres. Libres de resentimientos, de odios, de prejuicios... Si hemos de olvidar, que sea porque tenemos pleno conocimiento, un conocimiento realista, de lo que sucedió. Es muy grave que se quieran silenciar cosas que sucedieron y que sólo pueda hablar de lo que pasó un bando de los dos que participaron en la guerra».
En síntesis, puede decirse que las fuerzas de la República acabaron (la mayor parte, durante las dos primeras semanas del comienzo de la guerra) con 500 iglesias, lo que quiere decir que desaparecieron, incendiadas o arrasadas por dentro, todas las iglesias de la diócesis de Barcelona. Todas, menos diez, entre las que se encuentran la abadía de Montserrat y la catedral). Fueron incendiados 464 retablos: más de dos kilómetros de obras de arte, si fueran expuestos todos juntos, así como pinturas, esculturas, piezas de orfebrería y órganos, entre los que se encontraban el de Santa María, uno de los más importantes de Europa.

Exposición del Museo diocesano

Los documentos en los que se ha basado el libro El martirio de los santos pueden contemplarse, además, en una muestra organizada en el propio Museo diocesano de Barcelona, donde el visitante se encontrará con diversos objetos rescatados de aquellos años. Así, por ejemplo, se expone el grupo escultórico La sepultura de Jesús, que se encontraba en la iglesia de Santa Ana, totalmente destruida durante la guerra. Se encuentran objetos con historias tan curiosas como la cruz de un particular, utilizada en la primera misa celebrada nada más entrar las tropas nacionales en la Ciudad Condal. Según don José María Martí Bonet, «era un día de frío y viento, y la cruz que portaban los nacionales era tan grande que no podía sujetarse. Preguntaron entre los presentes si alguien tenía una cruz en su casa, respondiendo los fieles que Cómo iban a tener una cruz en casa, si eso hubiera sido un motivo para ser asesinados. En ese momento, una señora dijo que tenía una cruz escondida y la donó para la Eucaristía. Hoy, esa cruz se expone en esta muestra».

La exposición también recoge la máquina de escribir del cardenal Gomá; la capa del abad Diure, que desapareció y fue encontrada más adelante, repartida entre 14 museos diferentes de Europa, o, lo que resulta tremendamente interesante, vídeos de hasta 10 minutos donde se ven claramente cómo los republicanos queman iglesias o conventos, y llevaban a cabo todo tipo de actos con los objetos que se encontraban en su interior.
Una exposición creada, a pesar de todo, con un objetivo, «no de odio, ni venganza», explica el Director del museo y autor del libro, sino de «reconciliación», teniendo en cuenta que a la verdad sólo se llega por el conocimiento real de las cosas.

 

A. Llamas Palacios - Alfa y Omega - Nº 632 12.03.09

48 horas para deshacerse de todo

«El poseedor de cualquier objeto religioso deberá deshacerse del mismo en 48 horas; de lo contrario será considerado faccioso y tendrá que atenerse a las consecuencias»; pasquines como éste se repartieron en Cataluña para amedrentar a la población.