Boletín Nº 57 - Febrero 2008

 


 

Veinte años de Beatificaciones.  Juan Pablo II  y Benedicto XVI

 

× Juan Pablo II beatificó a 479 mártires de la persecución religiosa en España durante los 27 años de su pontificado.

 

Al llegar al solio pontificio el Cardenal  polaco Wojtila y convertirse en Juan Pablo II, supuso para la Iglesia el promover un número elevado de beatificaciones y canonizaciones, centradas en el siglo XIX y XX.

En estos citados siglos el número de mártires y confesores ha sido numerosísimo debido a los cambios sociales y a las numerosas revoluciones en muchas de las cuales se ha atacado frontalmente a la religión católica y a sus seguidores.

 

El 25 de enero de 1983  Juan Pablo II decide la reapertura  de los procesos de los mártires españoles del siglo XX y lo comunica al cardenal Palazzini, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Cuando en al año 1992 el Santo Padre visita España y conoce directamente los martirios ocurridos en el siglo XX,  inmediatamente en el Vaticano se animan los procesos, ya iniciados, y se abren nuevos y numerosos procesos de los mártires españoles de la Persecución Religiosa de los años 1934-1939.

 

Las primera beatificación, el 29-mar-1987,  fue la de las tres monjas carmelitas, Mª Pilar, Teresa y Mª Ángeles martirizadas en Guadalajara, el día 24 de julio de 1936. El número aumenta constantemente dando todos ellos un ejemplo de entrega de sus vidas a Jesucristo con gran generosidad y perdonando de corazón a sus ejecutores. En la mayor parte de los casos mueren gritando: “¡Viva Cristo Rey!”

 

Muchas  Órdenes religiosas  recogieron los testimonios de los que en muchos casos vieron la muerte ejemplar de los inmolados. En algún caso, incluso los mismos que tomaron parte como ejecutores materiales, testificaron esta ejemplaridad al ser interrogados.

 

Mas adelante las Diócesis y el resto de Órdenes religiosas iniciaron sus Procesos que han ido llegando a las Causas de los Santos en Roma, y también en la Conferencia Episcopal Española se centró la actividad martirial en un a Oficina que coordina a todas las diócesis españolas, con lo que se ha aligerado el complejo trabajo que suponen los Procesos de Beatificación de los miles de mártires que murieron por su fe, en algunos casos después de un atroz sufrimiento.

 

Juan Pablo II no sólo beatificó y canonizó a los mártires españoles, sino que  extendió a todos los que se distinguieron fundando órdenes religiosas, y sobresaliendo en el ejercicio de las virtudes en grado heroico y los que sufrieron martirio por su fe hasta entregar su vida.

 

 

× Benedicto XVI ha beatificado a 498 mártires de la persecución religiosa en España el 28 de octubre de 2007.

 

Su sucesor, nuestro Papa Benedicto XVI continúa la línea de actuación  de su predecesor. Afirmó el 28-oct-2008 en el rezo del Angelus: “El gran número de mártires  demuestra que el supremo testimonio de la sangre no es una excepción solamente a algunas personas, sino una eventualidad real para el entero Pueblo de Dios. Hombres y mujeres de diversa edad, vocación y condición social que han pagado con la vida su fidelidad a Cristo y a la Iglesia. El mes de octubre se cierra con el luminoso testimonio de los mártires españoles. Testigos heroicos de la fe, que movidos  exclusivamente por su amor a Cristo pagaron con su sangre su fidelidad a Él y a su Iglesia. Con su testimonio iluminan nuestro camino espiritual hacia la santidad”. 

 

                                                                                          Arcadio del Pozo Pujol de Senillosa

 


 

28 Octubre 2007 -  498 mártires de los años 1934, 1936, 1937 en España

 


Vista general de la plaza de San Pedro el día de la gran beatificación
 

1. Los hechos y los datos: El Prefecto de la Congregación de los Santos, un centenar de Cardenales y Obispos, un millar y medio de sacerdotes y religiosos y cincuenta mil fieles


A las 10 de la mañana, bajo el radiante sol del cielo romano sin una nube, las purpúreas casullas del largo centenar de Cardenales y Obispos a un lado del altar, y en el otro, una ola de blancas albas coloreadas con el rojo de sus estolas del millar y medio de sacerdotes y religiosos, iban a ofrecer al Padre el Santo Sacrificio de su Hijo, Rey de los mártires. Se hallaba allí la práctica totalidad de los Obispos españoles para glorificar a sus dos hermanos en el episcopado: Mons. Cruz Laplana y Mons. Narciso de Esténaga. Junto a ellos los superiores generales de las órdenes y congregaciones religiosas cuyos miembros iban a ser beatificados: Agustinos, la orden con mayor número de mártires, seguidos de los dominicos, salesianos, Hermanos de la Salle, Maristas, Carmelitas descalzos y Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, Franciscanos, Trinitarios, Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y María, Adoratrices del Santísimo Sacramento, Religiosas de la Orden del Carmen, Dominicas, de los Sagrados Corazones, Marianistas, Carmelitas Misioneras, Hijas del Santísimo e Inmaculado Corazón de María, Franciscanas Hijas de la Misericordia, Carmelitas de la Caridad…

 

Junto a ellos unos cincuenta mil fieles devotos de los mártires, en comunión con nuestros hermanos de la Iglesia ya triunfante en el Cielo, seguían la sobria celebración con honda religiosidad y contenido júbilo. Estaba allí representada la España católica por centenares de parroquias campesinas y urbanas con sus párrocos, cofradías y asociaciones con sus consiliarios, enarbolando las pancartas de los beatos que venían a glorificar. Entre ellas se alzaba airosa en el centro de la plaza la de Hispana Martyr.

 

Eran miles las familias con sus tres generaciones: abuelos, que habían contado con lágrimas en los ojos a sus hijos los martirios que presenciaron, quizás en su propia casa; hijos que así se lo habían trasmitido fielmente a los nietos de aquellos, y niños que no olvidarían el haber estado presentes en tan señalado acontecimiento. Destacaba la juventud; jóvenes sacerdotes con su distintivo presbiteral, y jóvenes familias con sus muchos niños, mostraban la sobrenatural esperanza de la Iglesia española fiel a sus mártires. Saludamos a muchos amigos de Hispania Martyr  venidos con sus familias de Gerona, de Olot, de Cervera, de Tárrega, de Solsona, de Tortosa, de Tremp, de Lérida… Al Arzobispo de Barcelona, ya preconizado Cardenal, y al joven Obispo de Vic, con sus animosos seminaristas, y a viejos amigos de los mártires que peregrinaban desde Navarra, Guipúzcoa, la Rioja, Soria, Burgos, Palencia, Cuenca, Valencia, Barbastro, Zaragoza, Ciudad Real, Toledo, Madrid, Talavera…

 

 

2. La petición de la Beatificación
 

Panorámica del altar en la celebración de la beatificación de los Mártires.

 

“La Beatificación que vamos a celebrar es un acontecimiento de gracia para toda la Iglesia, y de modo especial para la que peregrina en España”, significó la monición.

El Cardenal Rouco, Arzobispo de Madrid, a cuya archidiócesis pertenece el mayor número de los nuevos mártires, elevó su demanda al representante del Papa: “Eminencia: junto a los Arzobispos y Obispos en cuyas diócesis se instruyeron las 23 causas que agrupan a 498  Mártires del siglo XX en España, pedimos humildemente a su Santidad Benedicto XVI que se digne inscribir en el número de los beatos a estos Venerables Siervos de Dios.” Luego el Sr. Arzobispo de Barcelona enumeró las cinco causas de su diócesis, y le siguieron con las suyas el Arzobispo de Burgos, el Cardenal Arzobispo de Toledo, el Obispo de Cuenca, de Ciudad Real, Los Arzobispos de Mérida-Badajoz y Oviedo, el Cardenal Arzobispo de Madrid y los Obispos de Jaén, Santander, Cartagena y Gerona. El Cardenal Rouco concluyó la súplica: “Los nuevos mártires fueron hombres y mujeres de fe y oración, particularmente centrados en la Eucaristía y en la devoción a la Santísima Virgen… fueron valientes cuando tuvieron que invocar su condición de creyentes… rechazaron las propuestas que significaban renunciar a su identidad cristiana, fueron fuertes cuando fueron maltratados y torturados; perdonaron a sus verdugos y rezaron por ellos; a la hora del sacrificio…alabaron a Dios y proclamaron a Cristo como único Señor.”

 

El Cardenal Prefecto dio lectura a la Carta Apostólica en la que Su Santidad Benedicto XVI inscribe en el libro a los nuevos Beatos: “Nos…, en virtud de Nuestra Autoridad Apostólica, otorgamos la facultad de que los Venerables Siervos de Dios (citó a los integrantes de las 23 causas) que en España durante el siglo XX derramaron su sangre por dar testimonio del Evangelio de Jesucristo, en adelante se llamen con el nombre de Beatos, y su fiesta pueda celebrase anualmente el día 6 de noviembre.” La multitud dio suelta al su hasta entonces contenido júbilo, vitoreando a los mártires con su distintivo de ¡Viva Cristo Rey!; haciendo ondear sus banderas, muchas de ellas con la imagen del Corazón de Jesús, y alzando las pancartas y estandartes de los nuevos Beatos. Sonaba el ”Christus vincit, Christus  regnat, Christus imperat”, acompañado por el repicar de las campanas de la Basílica, al tiempo que se descubría el tapiz del balcón, esmaltado en su fondo con las fotografías de los nuevos mártires.

 

 3. Son mártires de Cristo
 

 

“Por encargo y delegación del Papa Benedicto XVI, he tenido la dicha de hacer público el documento mediante el cual el Santo Padre proclama beatos a 498 mártires que derramaron su sangre por la fe durante la persecución religiosa en España, en los años 1934, 1936 y 1937.”

 

El Cardenal José Saraiva, Prefecto de la Sagrada Congregación de las causas de los Santos, representante delegado del Papa, en estas sus primeras palabras de la homilía de la misa de Beatificación de los 498 nuevos mártires el 28 de Octubre de 2007, hizo tres importantes afirmaciones: la primera que durante los años 1934 a 1937 hubo una persecución contra la religión católica en España; la segunda, que en ella los católicos fueron perseguidos hasta derramar su sangre a causa de su fe – in odium fidei -; y la tercera, que la Iglesia se gloría en reconocerlo hoy así solemnemente, proclamándoles verdaderos mártires. La Iglesia afirma ante el mundo esta verdad y con ella desvanece falsedades y tergiversaciones sobre la causa de la muerte de los mártires beatificados.

 

Por primera vez en la historia de la Iglesia unos mártires han sido significados como mártires de la realeza de Cristo

 

Pero, además de reconocer a los nuevos beatos como verdaderos mártires, quizá, la mayor novedad del acontecimiento fue que el delegado del Papa los significó con un distintivo específico: como mártires de Cristo Rey: “Los mártires se comportaron como buenos cristianos y, llegado el momento, no dudaron en ofrendar su vida de una vez con el grito “¡Viva Cristo Rey!” en los labios.”

 

Esta significativa calificación la reiteró el Cardenal Secretario de Estado Mons. Tarsicio Bertone, en la homilía de la Misa de acción de gracias en la Basílica Vaticana, cuando tras citar el texto de Juan Pablo II en su Carta “Ecclesia in Europa”: “Ellos han sabido vivir el Evangelio en situaciones de hostilidad y persecución… hasta el testimonio supremo de la sangre… radicalmente demuestran que el martirio es la encarnación suprema del Evangelio de la esperanza”, el Cardenal Bertone, levantando los ojos del texto que estaba leyendo, añadió espontáneamente un pensamiento que le venía a la mente, y que no se hallaba en el escrito luego publicado, pero que consta en la grabación de sus palabras: “por eso, al igual que los mártires de Méjico, y de la guerra de Italia, murieron gritando “¡Viva Cristo Rey!

 

Ya Juan Pablo II en la homilía de beatificación de 45 mártires españoles, - entre ellos el Obispo de Teruel Mons. Anselmo Polanco - e1 1 de octubre de 1995, tras afirmar que “el martirio es un regalo particular del Espíritu Santo”, había dicho: “Cristo, único Señor de todo el universo, el Rey de reyes y Señor de los señores (Ap.17, 14) es la gloria de los mártires,… a Él el honor y el poder por siempre en los nuevos beatos”; pero, que sepamos, en ninguna de las once beatificaciones de mártires españoles, ni en la única canonización, presididas por él en Roma; ni en la oficiada por Benedicto XVI el 29 de octubre de 2005, se había significado a los mártires de la persecución española como mártires que ofrecieron su vida a Cristo al grito de ¡Viva Cristo Rey!.

 

En la primera beatificación, la de las tres mártires Carmelitas de Guadalajara, hermanas María del Pilar, María de los Ángeles y Maria Teresa del Niño Jesús del 29 de marzo de 1987, el Cardenal de Barcelona, Mons. Narciso Jubany pronunció la homilía de la Misa de acción de gracias celebrada al día siguiente de ante miles de peregrinos españoles en la basílica de Santa María la Mayor, y había ya afirmado: “Nuestras mártires murieron perdonando a sus asesinos y gritando “Viva Cristo Rey”, pero ha sido ésta de 28 de Octubre de 2007 la primera vez en la historia de la Iglesia que a unos mártires, nada menos que medio millar, se les significa como mártires de la realeza de Cristo sobre nuestra sociedad humana. Esta providencial declaración de que los mártires no sólo son considerados partícipes asociados por la sangre a Jesucristo, el único redentor, sino también heraldos de su prometido triunfo, y así su fiesta, asignada por el Papa para el 6 de noviembre, pueda ser preparación para la gran solemnidad de Cristo Rey, corona del año litúrgico, que tendrá lugar cada año a los pocos días de la de los nuevos beatos.

 

4. Actualidad de la disyuntiva entre martirio o apostasía
Peregrinos de Hispania Martyr en la plaza de San Pedro durante la beatificación

 

El Cardenal Saraiva en su homilía destacó la actualidad del mensaje de los mártires con una frase reveladora de la tentación presente: “Vivimos en una época en la cual la verdadera identidad de los cristianos está constantemente amenazada, y esto significa que los cristianos o son mártires, es decir, se adhieren a su fe bautismal en modo coherente, o tienen que adaptarse… esta coherencia puede llegar en algunos casos  hasta el derramamiento de la sangre.” Estas palabras, que evocan el texto del Libro de la Sabiduría (3,1-9): “A los ojos de los insensatos pareció que morían, y su tránsito se miró como una desgracia”, desmentían a quienes hoy juzgan el martirio como una tragedia sin sentido y un error, en lugar de una gracia que el Espíritu Santo concede a sus elegidos para toda la Iglesia.

 

En diferentes lenguas se oró por el Papa Benedicto; por las Iglesias locales que engendraron en la fe a los nuevos mártires; por las familias religiosas que ven reconocida por la Iglesia la santidad de sus hermanos que rubricaron con su sangre su consagración a Jesucristo; por los fieles laicos, para que sean guiados por la luz de los mártires; por los jóvenes, para que el ejemplo y cercanía de mártires, tan jóvenes muchos de ellos, aliente su respuesta vocacional en el sacerdocio, la vida consagrada o el matrimonio, indisoluble y fecundo, y por todos los que aquí y en España sentimos el gozo de esta celebración, que nos haga vivir siempre felices de abrazar la cruz gloriosa de Cristo, de la que nunca nos avergoncemos ante el  mundo. Cuando a cada una de estas peticiones cincuenta mil voces respondían entonando como respuesta: Adveniat Regnum tuum, nos parecía que Jesucristo, Rey de los mártires, nos enviaba a los católicos españoles del siglo XXI la gracia de estos quinientos nuevos mensajeros suyos a preparar sus caminos para el advenimiento de su reino por el que ellos dieron la vida. En la comunión entonó el coro el “Véante mis ojos” de santa Teresa, y con el himno a los mártires del siglo XX en España, concluía la ceremonia de beatificación, y volvían a ondear las banderas y a alzarse los estandartes y pancartas.

 

5. Palabras del Papa Benedicto XVI

“El testimonio supremo de la sangre no es una excepción reservada solamente a algunos individuos, sino una eventualidad realista para todo el pueblo cristiano”. (Benedicto XVI)

 

Eran casi las doce del mediodía, y al poco asomaba a la ventana de su despacho la

blanca figura de Benedicto XVI para el tradicional rezo del Ángelus.

 

La plaza de San Pedro volvía a vibrar de entusiasmo con aplausos y vítores al Papa y a los mártires, entre el incesante ondear de banderas. En su alocución, el Papa afirmó que el martirio no es cosa de pocos, ni del pasado: “Un número de mártires tan grande demuestra que el testimonio supremo de la sangre no es una excepción reservada solamente a algunas personas, sino una eventualidad real para todo el pueblo cristiano”, palabras que, dirigidas a los católicos españoles, desmentirían a quienes nos predican la inactualidad del testimonio supremo de la sangre por Cristo en persecución violenta por la fe como cosa del pasado, impensable hoy en nuestra España postmoderna. Prosiguió el Papa: “Damos gracias  a Dios por el gran don de estos testigos heroicos de la fe que movidos exclusivamente por su amor a Cristo, pagaron con su sangre su fidelidad a Él y a su Iglesia.” El Papa declaraba que los nuevos beatos fueron mártires exclusivamente por su fidelidad a Cristo y a su Iglesia, refutando tantas falacias reiteradas para desvirtuar la causa de su muerte.

 

6. Palabras del Cardenal Bertone
 

Cuando el Cardenal Secretario de Estado, al día siguiente, en la homilía de acción de gracias, reiteró lo afirmado por el Cardenal Saraiva, de que los nuevos mártires: “al igual que los mártires de Méjico, y de la guerra de Italia, murieron gritando “¡Viva Cristo Rey!”, quedó de manifiesto que el supremo servicio al reino de Cristo por el martirio es la nota distintiva de quienes fueron perseguidos en España por odio a la fe en los años treinta del pasado siglo. Ya en la primera beatificación en 1978, Francisco Canals pudo escribir que “los mártires españoles, como los mejicanos” – y ahora hemos oído también como los zuavos pontificios que defendieron a Pío IX -  “son muy definidamente mártires de Cristo Rey. Testigos, con su muerte por la fe, de la Realeza de Cristo sobre el mundo y sobre las sociedades humanas, en nuestro tiempo rebeldes y hostiles a la ley divina y a la dignidad regia de Cristo”, y concluía con esta súplica, que hoy hacemos también nuestra:” Que la gloria y la intercesión de los mártires españoles asesinados por odio a la fe en la persecución religiosa de los años 1931-1939  fortalezca la esperanza difundida en el pueblo cristiano sobre el reinado del Sagrado Corazón en España.”

 

                                                                                                José Javier Echave-Sustaeta

 

 


 

Miembros de H. Martyr con el obispo de Vic Román Casanova el día de la beatificación

 

Siete laicos beatificados el día 28 de octubre de2007

 

¿Por qué el Papa sólo ha beatificado a 7 laicos y en cambio ha beatificado a 491 religiosos? ¿Es que no fueron centenares los seglares sacrificados por odio a la fe?

 

La respuesta a la segunda pregunta es que sí, centenares de hombres y mujeres, jóvenes, mayores, solteros o casados, sufrieron martirio durante la persecución religiosa extendida en la zona republicana en los años 1936-39.

 

La respuesta a la primera pregunta precisa de una explicación previa: el Papa solo beatifica aquellos mártires cuya causa de beatificación ha sido iniciada en una comunidad de base, en una iglesia local o diocesana y, una vez seguidos todos los pasos, la causa también ha de ser aprobada por la Congregación vaticana para la Causa de los Santos. Tan fácil y tan complejo como esto. Así los mártires de la persecución para llegar un día a ser beatificadas por el Santo Padre, lo primero que necesitan es un “promotor”, también llamado “actor”. Promotor es quien, desde una diócesis española, inicia e impulsa hasta el final –es decir hasta que llega al Santo Padre- la “causa o proceso” de beatificación de una o más víctimas que sufrieron martirio

 

Hasta hoy los promotores han sido, sobre todo, las órdenes y congregaciones religiosas altamente concienciadas del valor martirial de la muerte de sus hermanos de religión víctimas de la persecución. En menor grado han sido “promotoras” algunas curias diocesanas en favor de sus sacerdotes diocesanos mártires. Mucho más difícil ha sido, a todas luces, que los mártires laicos hayan encontrado un “promotor” de su causa martirial. Podía haber sido la propia diócesis, un “grupo de amigos”, la familia del mártir o una “asociación” quienes iniciaran causas de mártires laicos y las impulsaran hasta obtener el decreto de beatificación del Papa. Pero son contados los casos en que así ha ocurrido.

 

En el caso de los siete laicos ahora beatificados, lo han sido gracias a que fueron incorporados a una causa promovida no por ninguna asociación seglar, sino por una Orden o Congregación religiosa con la cual mantenían estrecha unión. Veamos los siete casos.

 

Antero Mateo García. Por ser miembro de la Orden Seglar Dominicana fue incluido en la causa iniciada en Barcelona de diez monjas dominicas. Había nacido en Valdevimbre (León); casado y con ocho hijos vivía en Barcelona. Fue martirizado en Barcelona capital a los 61 años, el 8 de agosto de 1936.

 

Miguel Peiró Victori. Al igual que el beato Antero, era miembro de la Orden Seglar Dominicana y también fue incluido en la causa antes citada. Nació en Aiguafreda (Barcelona); casado y con seis hijos vivía en Hospitalet de Llobregat. Fue martirizado en Hospitalet de Llobregat a los 49 años la noche del 24 de julio de 1936. Su hermano dominico Ramón, ya había sido beatificado con anterioridad. Su hijo fue uno de los primeros impulsores de nuestra Asociaciación “Hispania Màrtyr s. XX”

 

Prudencia Canyelles Ginestà. Se incluyó en la causa iniciada en Barcelona de cuatro religiosos Misioneros de los Sagrados Corazones y dos religiosas Franciscanas. La razón: Doña Prudencia fue asesinada el 24 de julio de 1936 por haber dado cobijo en su casa de Barcelona a tres de los religiosos Misioneros arriba citados también asesinados el dia 23 de julio; ella fue martirizada junto a  las dos religiosas Franciscanas. Estaba casada y tenia 51 años.

 

Álvaro Santos Cejudo, Fue incluido en la causa, promovida en Ciudad Real,  de cinco hermanos de las Escuelas Cristianas, por haber sido él hermano de la Salle durante ocho años (por razones familiares salió de la congregación). Casado y con hijos, fue denunciado y encerrado en la cárcel de Santa Cruz de Mudela  junto con los hermanos citados. Su martirio fue el 17 de septiembre de 1936, un mes mas tarde que el de los hermanos, en el cementerio de Alcázar de San Juan. Tenía 56 años.

 

Juan de Mata Díez  Fue incluido en la causa de los 41 salesianos de Madrid por ser Cooperador Salesiano. Nacido en Ubierna (Burgos) en julio de 1936 se encontraba en el Colegio Salesiano de Madrid-Atocha. Fue martirizado, tenia 33 años,  el 1 de octubre de 1936 con su hermano Higinio, postulante salesiano e incluido en la misma causa.

 

Bartolomé Blanco Márquez. Fue incluido en la causa de los 18 salesianos de Sevilla por ser Cooperador Salesiano. Nacido en Pozoblanco (Córdoba), tenía novia y fue martirizado en Jaén el 2 de octubre de 1936, a los 21 años.

 

Teresa Cejudo Redondo. Asimismo, por ser Cooperadora Salesiana, se incorporó a la causa citada de los 18 salesianos de Sevilla. Vivía en Pozoblanco, casada y con una hija. Fue detenida en su casa y martirizada en Pozoblanco junto a otras 17 personas católicas el 20 de septiembre de 1936. Tenía 45 años.

 

Como punto final,  decir que sabemos de tres causas de beatificación de seglares promovidas por entidades también seglares: “Amigos de Joan Roig”, en El Masnou (Barcelona) han culminado la fase diocesana de la causa de este joven mártir de 19 años. “Amigos del Dr. Marià Mullerat”, en Les Borges Blanques (Lérida) también culminaron la fase diocesana de la causa de este médico, padre de familia. La Federación de Cristianos de Cataluña tiene iniciada en Barcelona la fase diocesana de la causa de 62 jóvenes católicos inmolados por odio a la fe.

Si algún lector sabe de casos similares le agradeceríamos nos haga llegar la información.

                                                                                             

Pere  Sureda

 


 

                                                                                      

Cuarenta y cinco  Religiosas  sacrificadas y beatificas
 
También las monjas son objeto de persecución, búsqueda e inmolación por Cristo en el periodo 1934-1939 en España.

 

A pesar del número total reducido de 296 religiosas en toda España, frente a los 13 Obispos, 4184 sacerdotes y 2365 religiosos, se dieron casos de auténtica masacre y eliminación del grupo completo de religiosas delatadas por personas próximas a su piso-refugio.

 

Sólo pesaba sobre ellas un gran delito: “eran monjas”  y por tanto debían ser eliminadas. “Rezaban juntas en sus pisos-refugio y se animaban a entregar sus vidas a Dios como mártires”

Expulsadas a la fuerza de sus conventos, donde se entregaban a Dios con un reglamento de “oración-contemplación-acción” tuvieron que esconderse donde les fue posible, en casa de sus  familiares, en casa de sus amistades y buenas personas que las acogieron.

 

Citaremos, por orden cronológico de su sacrificio, las 45 monjas  sacrificadas y

 Beatificadas el 28-oct-2007

 

1.          Beatas: Catalina Caldés Socías y Miquela Rullán Ribot. Dos religiosas Franciscanas Hijas de la Misericordia. Fueron asesinadas en la carretera del Tibidabo la noche del 23-jul-1936. Sus edades  eran de 37 y 32 años.
 

2.          Beatas: Ramona Fosas Románs, Adelfa Soro Bó, Teresa Prats Martí, Otilia Alonso González, Ramona Perramón Vila, Reginaldo Picas Planas y Rosa Jutglar Gallart. Siete Religiosas Dominicas de la Anunciata. Las 5 primeras asesinadas en Vallvidriera en la noche del 27-jul-1936. Sus edades eran de 54, 49, 41,19 y 37 años. Las dos últimas fueron asesinadas en Castellgalí en la zona “Dels Torrents” el 27-jul-1936. Sus edades eran de 41 y 36 años.
 

3.          Beatas: Teresa Subirá Sanjaume,  María Roqueta Serra, Vicente Achurra Gogenola y Francisca Pons Sardá. Cuatro Religiosas Carmelitas Misioneras que son acribilladas en la carretera de La Rabassada en la noche del  31-jul-1936. Tenían respectivamente 61, 58, 46 y 56 años.
 

4.          Beatas: María Carmen Zaragoza Zaragoza y Antonia Adrover Martí. Dos religiosas Dominicas de Santa  Catalina de Siena. Apresadas en la calle, conducidas al bosque Lladoner de Vallirana son asesinadas en la noche del 7-ago-1936. Tenían ambas 48 años.
 

5.          Beata: María Josefa Badía Flaquer. Religiosa Carmelita de Clausura. Forzada a dejar su monasterio, es asesinada en la noche del 13-ago-1936,  junto a la Parroquia de San Martín de Riudeperas, en el km 4 de la carretera de Vic a San Hilario. Tenía 33 años.
 

6.           Beata: Buenaventura Sauleda Paulís. Monja Dominica de Clausura, que después de 12 horas de interrogatorio, pide dos cosas: “Un poco de agua”. “Si habéis de matarme ¿por qué no lo hacéis aquí mismo?”. El martirio siguió y en la noche del 31-ago-1936 fue asesinada en el Hipódromo de Barcelona. Tenía 51 años.
 

7.          Beata: Apolonia Lizarraga y Ochoa de Zabalegui. Religiosa de La Caridad Vedruna. Superiora General desde 1925. Encarcelada en el Cuartel de San Elías. Fue ejecutada con verdadero sadismo y monstruosidad. Aserrada en varios trozos y echada como pasto a los cerdos  el 8-sep-1936. Tenía 69  años.
 

8.          Beatas: Carmen, Mª Rosa y Magdalena Fradera Ferragutcasas. Tres religiosas, hermanas de sangre, Misioneras del Corazón de María. Mutiladas y asesinadas cruelmente la noche  del 27-sep-1936 en el bosque “Els Hostalets” de Lloret de Mar, mueren las tres abrazadas. Tenían 41, 35 y 34 años.
 

9.          Beatas: Manuela Arriola Uranga, Juana Francisca Pérez de Labeaga García, Lucía González García, Rosa López Bochier, Teresa Vives Missé, Mª Zenona Aran zábal Barrutia, Luisa Pérez Adriá, Mª Presentación García Ferreiro, Dionisia Rodríguez de Anta, Belarmina Pérez Martínez, Mª Dolores Hernández Santorcuato, Mª Dolores Monzón Rosales, Emilia Echeverría Fernández, Mª Prima Ipiña Malzárraga, Sinforosa Díaz Fernández, Purificación Martínez Vera, Josefa Boix Riera, Aurea González Fernández, Mercedes Tuñí Ustech, Concepción Vázquez Areas, Felipa Gutiérrez Garay, Concepción Iglesias de Campo y Magdalena Pérez. Veintitrés religiosas Adoratrices que fueron expulsadas de su convento y se instalan en el piso de alquiler C/ Costanilla de los Ángeles, 15. Allí se juntaron 9 de Madrid, 10 de Alcalá, 2 de Guadalajara y 2 de Almería. Juntas se estimulan a sufrir por amor a Cristo, todo lo que Él  permita, incluso el posible martirio que también les llegó. Animadas por la fuerza de Jesús Sacramentado, llevado siempre colgado en el pecho del “Sagrario ambulante”  de la monja Rosa López, de la cual reciben la Comunión  cada una de las monjas en el momento de su fusilamiento en la noche del 9 de noviembre de 1936 junto a las tapias del Cementerio de la Almudena. Quedó vacío el Sagrario (la cajita reloj) porque el Señor fue a hospedarse en cada una de las monjas, que murieron “con la sonrisa en los labios y bendiciendo a Dios. ¡Qué mujeres! ¡Eran las monjas Adoratrices!”. Sus edades eran de:  44, 72, 28, 60, 70, 58, 39, 40, 45, 37, 25, 29, 55, 48, 44, 26, 43, 32, 48, 65, 75,  ¿?, ¿?.  años.
 

10.       Beata: Mª Francisca Espejo y Martos. Una religiosa Trinitaria de Clausura. Asesinada el 13 de enero de 1937,  junto a 50 personas más en el Cementerio de Casillas de Martos. Por resistir valiente ante las amenazas de abuso sexual murió a culatazos de fusil en la cabeza y echada en la fosa del  Cementerio. Tenía 63 años.

 

                                                                                                    Federico  Plumed  Feced

 

 


 

 

Más beatificaciones en espera.

           

            Después de una beatificación tan numerosa podría pensarse que la Iglesia Católica ha abierto demasiado la manga y ahora toca un tiempo de calma y espera. No es cierto. Los procesos siguen su curso normal de actividad. Una vez entregada la POSITIO y asignado un número de orden de  entrega, deberán pasar  por el análisis crítico y exhaustivo, cada una de las causas, por nueve consultores teólogos que deben dar su voto anónimo, valorado y justificado. Posteriormente pasarán estos informes a la Congregación de Cardenales que  también deben dar su aprobación y finalmente cuando el Papa lo juzgue oportuno firmará el Decreto de Martirio y se fijará la fecha de la Beatificación.

           

En las condiciones anteriores tenemos actualmente 46 causas con la POSITIO acabada y orden de entrega asignada. Indicamos a continuación  los años y las Positios entregadas: (1997, 5)  ( 1998, 6)  (1999, 3)  (2000, 10)  (2001, 4)  (2002, 6)  (2003, 4)  (2004, 3)  (2005, 2)  (2006, 3) .  Total en 10 años se han entregado 46 Positios acabadas.

 

Estas 46 Causas arrojan un total de 861 mártires que en el futuro serán los nuevos beatos. Entre ellos se encuentran los Obispos: Salvio Huix de Lérida, Manuel Basulto de Jaén, Manuel Borras de Tarragona y Manuel Irurita de Barcelona. Las Causas más numerosas son: La de Tarragona con su Obispo Auxiliar de 147 siervos de Dios, la de Almería con 117 siervos de Dios y la de Barcelona compartida de 109 Claretianos. También se encuentran entre estas 46 Causas: los dos “curetas” de Monzón, los 20 Sacerdotes de Tortosa, las 10 monjas mínimas de Barcelona, los 18 monjes benedictinos del Pueyo. Igualmente hay grupos muy numerosos de religiosos y religiosas: Carmelitas, Claretianos, Lasalle, Maristas, Sagrada Familia, Hijas de la Caridad, Mercedarios, Franciscanos, Capuchinos…

 

                                                                                         Federico  Plumed  Feced