Portavoz de la Asociación cultural núm. 47.002 del mismo nombre

Diciembre 2009                                                                                                                                           Número 59

Ante la Beatificación del Párroco Dr. Josep Samsó i Elias

 


 

"¡Dios sobre todo!", expresión que salía de los labios del Dr. Samsó cuando sufría o le contaban alguna grave contrariedad a la única causa que defendió siempre: la de Dios por encima de todo, popularización del "Soli Deo honor et gloria", para que todos pudieran entenderlo. La feligresa Teresa Cuadrada que tenía refugiado en su casa al Dr. Samsó, refiere que el 29 de julio de 1936, víspera de su detención, le preguntó: "¿porqué Dios permite tan gran mal que destruye los templos y persigue a muerte a sacerdotes y católicos consecuentes), y dice: "El Dr. Samsó nos respondió: "¡Para su mayor gloria!". Eso era su "Déu sobretot!"

 

Jesucristo, Rey de los Mártires, le había elegido antes de nacer para ser su testigo de sangre. Por eso le llamó al sacerdocio, le fue preparando mediante una vida ejemplar, y, frente al naturalismo posibilista que ponía su esperanza en transacciones malminoristas con los enemigos de Dios, le inspiró su sobrenatural lema "Déu sobretot!", y, llegada la hora, el Espíritu Santo le concedió su don de fortaleza para cumplir la inexorable exigencia del Buen Pastor: dar la vida por sus ovejas.

 

El Dr. Samsó enseñaba a sus alumnos de catequesis ante todo el primer mandamiento: "No tendrás otro Dios mas que a Mí", que él expresaba con su "Déu sobretot!", y les explicaba que ello quiere decir que Dios está por encima de todo, de la patria, del poder político, de la riqueza, de la cultura y de la ciencia, y que todo eso debe estar al servicio de Dios. Es lo que predicó siempre el Dr. Samsó con su "Déu sobretot!", y fue por lo que el Sanedrín, de quienes entonces pretendían construir una ciudad sin Dios, en tenebroso conciliábulo en la noche del 31 de agosto, en el Ayuntamiento, convino que el testigo emblemático de Cristo en Mataró, el Dr. Samsó, "debía morir por el pueblo".

 

Al día siguiente, al mediodía del 1 de septiembre de 1936, al abrirse el cerrojo de la celda donde se hallaba con otros presos en la cárcel y una voz ordenó: "¡José Samsó, póngase la chaqueta!, el nuevo beato la cogió, dirigió a todos una serena y cariñosa mirada y éstas fueron sus dos últimas palabras: "Déu sobretot!" que compendian la razón de su vida y la causa por la que él iba a entregarla y los enemigos de Dios arrebatársela en breves momentos.

 

Setenta y tres años después, el olvido del ejemplo de nuestros mártires ha llevado al acelerado avance de la apostasía en tantas de sus familias, y los descendientes de sus verdugos no proponen como entonces acabar violentamente con la Iglesia, sino, más sutilmente, ponerla sólo al servicio de causas humanas (tales como el progreso de los pueblos, la conciencia de comunidad nacional, el panteísmo ecologista o la alianza de civilizaciones). La santa Iglesia de Dios con la glorificación del mártir del "Déu sobretot!" quiere recordarnos que hay que sobrenaturalizarlo todo, porque nuestro auxilio está sólo en el nombre del Señor, pues, como enseñaba el Dr. Samsó, poner a Cristo al servicio de alguno de esos mitos es idoplatría, y no se debe adorar a nadie mas que a Él.

 

En sus designios de misericordia, Dios providente ha determinado que nuestra Santa Madre Iglesia eleve hoy a los altares a su fiel siervo José Samsó, a quien su Obispo, que le seguiría en el martirio tres meses después, en identidad de pensamiento calificó como "el faro que más alumbra de mi diócesis". Pidamos a Jesucristo, Rey de los Mártires, que con la luz del nuevo Beato, puesta en el candelero con su beatificación, disipe las tinieblas que se ciernen amenazantes sobre nuestra tierra, y que esta glorificación  sea primicia de la gloriosa saga de mártires que empaparon con su sangre la tierra catalana, presidida por su inolvidable Pastor Mons. Manuel irurita, en cuya intercesión tenemos puesta nuestra esperanza.

 

Los designios del Corazón de Jesús han dispuesto que la beatificación del Dr. Samsó coincida, con pocas semanas de diferencia, con la de su querido Bernardo de hoyos, que nos anunció la Gran Promesa de que el Corazón de Jesús reinaría en España, reinado por el que el Beato José Samsó ofreció su vida, tal como cinco meses antes de su inmolación escribía a sus amigos dirigidos, los novicios José y Javier Vergés: "¡Ojalá el Señor nos honrase escogiéndonos como víctima agradable para la salvación de España, para el reinado definitivo del Sagrado Corazón y de su Santísima Madre en España!

 


 

 

¿Quién era el Dr. Samsó?

 

El Dr. José Samsó i Elías es el primer párroco de los centenares que en nuestra diócesis de Barcelona fueron martirizados en la persecución religiosa de 1936-1939, que al cabo de tres largos cuartos de siglo va a ser beatificado. Es muy conocido por los socios y amigos de Hispania Martyr, gracias a su biografía escrita por nuestro fundador y su conciudadano, Mossen Salvador Nonell: “El Dr. José Samsó Elias, Párroco-Mártir de Sta. Mª de Mataró, y su tiempo”, editada en 1986 por nuestra Asociación. Muchas son las virtudes y méritos pastorales de este sacerdote ejemplar, martirizado a sus 49 años, tras 26 de sacerdocio, pero como lo decisorio para la beatificación por martirio es la acreditación de la muerte causada por odio a la fe, nos centramos en los tiempos de persecución que culminaron en su martirio.

 

Hasta su llegada a la Parroquia de Santa María de Mataró

 

José Samsó nació en Castellbisbal el 17 de enero de 1887. A los 7 años murió su padre, farmacéutico del pueblo, y con su madre y hermana se trasladó a casa de una tía en Rubí. José estudiaba en el colegio de los Maristas, y Mn. Joaquín Cañis le preparó para la primera Comunión, y le enseñó latín cuando le dijo que sentía vocación sacerdotal. Al ingresar en el Seminario la familia vino a vivir a Sarriá, donde su madre se ganaba la vida con dificultad como costurera. No tenía recursos ni buena salud; José era externo, y cada día bajaba por la mañana y subía a pié por la tarde. Las oraciones de su madre a los pies de Ntra. Sra. del Sagrado Corazón lograron su curación, y gracias a una beca, pudo proseguir sus estudios ya como interno en el Seminario Conciliar.

 

Alumno destacado en piedad y letras, en 1909 el Obispo Mons. Laguarda le nombró su familiar, compatibilizando sus estudios con la obtención del doctorado en Teología Dogmática en el Seminario Pontificio de Tarragona. Ordenado sacerdote en 1910, fue Vicario de san Julián de Argentona; rector de san Juan de Mediona, y en 1919 era nombrado ecónomo de Santa María de Mataró, de la que en 1924 sería ya Párroco.

 

El 6 de octubre de 1934

    

La premonición del Dr. Samsó de que Jesucristo le llamaba a ser su testigo por la sangre, arranca de la, efímera por fracasada, persecución del 6 de octubre de 1934, en que los mismos que luego triunfarían en el 36, pretendieron quemar su basílica de Santa María. Aquel día, sobre las nueve de la mañana, unos hombres armados, exhibiendo un carnet sindical, se presentaron en la casa rectoral diciendo que tenían orden de efectuar un registro. Cortaron el teléfono y obligaron al párroco, sacerdotes y sacristán a pasar a la iglesia. Amontonaron sillas y bancos, echaron líquido inflamable sobre el altar mayor, y a punta de pistola conminaron al Dr. Samsó a prenderle fuego, a lo que éste, impasible, se negó. El hijo del campanero pudo huir y pedir auxilio. Al estar custodiadas las puertas por otros pistoleros, los vecinos lograron entrar en la iglesia por el huerto de la rectoría, y con agua del pozo trasportada en cadena de cubos, pudieron impedir la extensión del incendio, que ya había calcinado el altar de las Ánimas.

 

 El Dr. Samsó escribe: “El Señor me comunicó una fuerza tal que yo parecía impasible, y me recordaba que nada sucede sin su divina licencia,… y que quizás ya no se presentaría nunca ocasión de una muerte tan gloriosa como hubiese sido la de morir en aquel trance. … con todo ha querido participase de la gloria de los que han merecido sufrir algo por su santo nombre.” (Carta de 21 de enero de 1935 a Sor Generosa Nogueras)  “…lo que sucedió en mi querida Basílica el 6 de octubre, de tejas abajo es horroroso; mas tejas arriba es envidiable, deplorando fuera tan poca cosa…El Señor me asistió de un modo muy particular, y si algo hubiese valido ya me hubiese hecho la merced del martirio.” (Carta a la Hermana Vergés en Burdeos el 31 de mayo de 1935)

 

En el Juzgado de Mataró se abrió proceso a los detenidos acusados de incendio frustrado de la Basílica de Santa María. Uno de ellos era Liberto Peiró, de las juventudes libertarias, hijo del famoso líder cenetista Juan Peiró. El Dr. Samsó dijo a los llamados a declarar que él no iba a reconocer a ninguno de los acusados, que ellos hicieran lo que creyeran oportuno. Todos siguieron el parecer del párroco. Así lo declaran el hijo del campanero Sr. Pinart y el Sr. Pére Montserrat i Bascu, a quien el alguacil del Juzgado Sr. Isidro Villegas, le confirmó: “El Sr. Rector no reconoce a ninguno de los acusados”. Los incendiarios fueron absueltos.

 

 “Ganen las derechas, ganen las izquierdas, quien gobierna en España y en el mundo entero es nuestro Dios, el cual sabe escribir recto con líneas torcidas.” (Carta del Dr. Samsó tras las elecciones de febrero de 1936)

 

A partir del triunfó el frente popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936 la convicción de que Dios le llamaba a ser su testigo por el martirio, se fue haciendo más presente en el ánimo del Dr. Samsó, y su hermana Montserrat declara que a menudo le decía a su madre: “Ruego a Nuestro Señor que si me tiene destinado para el martirio, me de fortaleza para sufrirlo”. El 7 de marzo escribía a Sor Generosa Nogueras, afligida por el resultado electoral: “Los que intentan perseguirme me prestarán mayor servicio que los que más tiernamente me han amado”… Veo que tu aflicción ha aumentado considerablemente con el resultado de las elecciones últimas en nuestra Patria. Y con razón. Con todo no te aflijas, piensa que ésta es la voluntad de Dios, y que es para bien de los que de veras le aman… Ganen derechas, ganen izquierdas, quien gobierna en España y en el mundo entero es nuestro Dios, el cual sabe escribir recto con líneas torcidas. Cuánto bien no sacaron los mártires del odio de los tiranos, y cuánto bien no reportó a la Iglesia la sangre que derramaron…”

 

Y animaba a otra religiosa angustiada que le consultaba: “Morir es ganancia para quien sabe que se va a la Patria, a la casa del Padre, a la tierra de los Vivos. Adelantar el tránsito algunas horas por amor a Jesucristo sería un honor y una gracia tan grande que nunca podríamos agradecérsela bastante. Así pues, tranquila y corazón animoso, sonriente y alegre.

 

Dª Remei Pasqués declara en la causa de martirio del Dr. Samsó: “Al saber que iba a Vic, mi confesor el Dr. Samsó me pidió: “que fuera al sepulcro del Padre Claret y allí rezara una parte del Rosario con la intención de que ya que presentía que venían días de dolor para la Iglesia y que él sería uno de los primeros mártires, supiere ser verdaderamente mártir de Jesucristo.”

 

“¡Ojala el Señor nos honrase escogiéndonos como víctima agradable para la salvación de España, para el reinado definitivo del Sagrado Corazón y de su santísima Madre en España!”

 

En carta de 30 de marzo de 1936 a sus antiguos dirigidos, los hermanos José y Javier Vergés que estaban en el noviciado de los misioneros del Sagrado Corazón en Logroño, les escribía: “El corazón se me llena de pena al ver lo que son capaces los que a cada momento están proclamando libertad y no pueden tolerar que haya quien piense en Dios, en el alma, en la eternidad. Pobres desgraciados, obcecados por la rabia de Lucifer contra el Salvador. Dichosos en cambio, los que tienen la suerte de sufrir algo por la causa de Jesucristo.

 

Confesamos que se cometen muchos pecados y estas manchas hay que lavarlas con sangre inocente que con generosidad se una al sacrificio del Cordero inmaculado. ¡Ojala el Señor nos honrase escogiéndonos como víctima agradable para la salvación de España, para el reinado definitivo del Sagrado Corazón y de su santísima Madre en España!”

 

 Y ya en vísperas de la revolución, escribía a la hermana Carmen Majó: “Todos los días en la oración me preparo para el martirio, porque estoy convencido que la revolución que se acerca será de hechos y no solamente de amenazas.” (Carta del 24 de junio de 1936), aunque sabía que “El martirio es un beneficio y un alto honor, que sin una gracia especial del Señor no podemos prometernos. Y si hemos sido elegidos para sacrificar nuestras vidas, no nos faltará a su debido tiempo la gracia del Altísimo.” (Dr. Samsó en casa de la familia Ximenes-Quadrada. Julio 1936)

 

“Yo he defendido siempre a la Iglesia con todo menos con armas” (El Dr. Samsó en la noche del 19 de julio ante la policía secreta enviada a detenerle desde Barcelona)

 

El domingo 19 de julio el Dr. Samsó aun pudo decir la misa de 12 en su parroquia, pero al terminarla tuvo que cerrarla y encerrarse en casa. El testimonio de su hermana Montserrat es elocuente: “A las tres de la madrugada un grupo de la policía secreta de Barcelona, acompañados por dos funcionarios del Ayuntamiento de Mataró, llamaba tan fuerte a la puerta de la rectoría, que estremecieron a todo el vecindario… Antes de abrir, mi hermano telefoneó al Ayuntamiento, contestándole que abriera de inmediato…. Al ver al Dr. Samsó le dijeron que venían a detenerlo y llevárselo a Barcelona. Yo – continúa Montserrat-  les dije: “Miren, a mi hermano tanto se le da la vida como la muerte, pero tengan compasión de nuestra pobre madre, anciana y enferma, si se lo llevan, la matarán.” El registro duró tres horas… buscaban armas. Mi hermano les dijo: “Yo he defendido siempre a la Iglesia con todo menos con armas”… Por fin le dijeron que no le detendrían… mi hermano les obsequió con vino y pastas.” Su biógrafo Mn. Salvador Nonell hace una sugerente pregunta: “¿Quién de Mataró comunicó a Barcelona que debían registrar Santa María y detener al Dr. Samsó, ya ese domingo 19 de julio de 1936?”

 

“¡Señor, salvaos Vos, y salvadnos!, si es vuestra santa voluntad

 

 “Por la tarde  - sigue Montserrat- dije a mi hermano que debido a los acontecimientos teníamos que marcharnos de la rectoría antes de que fuese demasiado tarde; me respondió rotundamente que ¡No! Pero al cabo de un rato, vistas las circunstancias, dijo que preparásemos las cosas para marchar. Primero salieron las mujeres, refugiándose en casa Sisternes. Antes le di el traje de seglar y me dijo que le repugnaba ponérselo. Inmediatamente besó a la madre en la frente diciéndole: “Adeu mareta, si no ens veiem mes, fins el cel” (Adiós madrecita, si no nos vemos más, hasta el Cielo).” Después, con unos seglares y los Vicarios, sacaron solemnemente a Jesús del Sagrario y lo llevaron a un escondite en la Capilla  de los Dolores.” (Declaración en la Causa de la hermana del mártir,  Montserrat Samsó).

 

Mossen Joan Comas i Pujol, -uno de estos sacerdotes- continua el relato: “El Párroco propuso salvar la Eucaristía, y nos trasladamos a la capilla del Santísimo, donde el Dr. Samsó, debidamente revestido, hizo la exposición menor, con canto de “Pange Lingua”, rezo de seis padrenuestros, breves palabras alusivas al acto y bendición, organizándose seguidamente  con seis cirios una  mini procesión hasta la cripta de la Capilla de Ntra. Sra. de los Dolores, donde, detrás del altar que presidía la nave, fue ocultado el Sacramento. Y aquí fue donde oí las últimas palabras trascendentes del Dr. Samsó:Señor, salvaos Vos, y salvadnos si ésta es vuestra santa voluntad.”… Ya en la calle la radio anunciaba la rendición del general Goded. Poco después el Dr. Samsó ”abandonaba la Rectoría, y, tras cenar en casa de un feligrés, (Junquera), y acompañado por éste, se dirigió al refugio previsto.”

 

 El refugio era el domicilio del matrimonio Joaquín Ximenes y Teresa Cuadrada, en la calle Enrique Granados, conocida por “el Carreró”. La familia escribió una memoria de la estancia del Dr. Samsó en su casa, que comienza así: “Vino el 19 de julio a las diez y media de la noche; vestía traje de lana a rayas, zapatos negros, gorra y gafas ahumadas. Sus primeras palabras al entrar en casa, fueron: “¡Déu sobretot¡”;  después rezamos el Santo Rosario, y él, muy agitado, se retiró a descansar, sin poder lograrlo en toda la noche, según manifestó al día siguiente.”

 

30 de julio, del refugio a la cárcel

 

El 29 de julio supo el Dr. Samsó del asesinato de su ex - Vicario, mossen José Martí Durán en Vilafranca del Panadés, e invocando el texto evangélico “si os persiguen en una ciudad, huid a otra (Mt 10,23), planteó la conveniencia de su salida de Mataró a la familia que le acogía, que así lo refiere: “A media tarde llegaron noticias de Barcelona de cómo eran perseguidos los sacerdotes. … Bajó a cenar a las nueve, y mientras cenábamos comenzó a hablar de irse a Barcelona donde estaría más seguro al no ser tan conocido como aquí… Acordamos que la salida  se haría el jueves 30 a las 5 y cuarto de la mañana, pues no sabíamos exactamente la hora del tren…”

 

 “El día 30, de acuerdo con lo convenido, él salió a las cinco y cuarto, y yo unos minutos después, siguiéndole los pasos… Supimos que el tren salía a las seis, y en el andén… se sentó en un banco y se puso a leer el diario….Como hacía frío, entró en la sala de espera. Abrieron la taquilla y compré un billete para el Empalme. Cuando faltaban unos diez minutos para la legada del tren, vinieron unos milicianos que entraron en la sala de espera….llegaron otros… dos de ellos cargaron el arma  y salieron al poco llevando en medio al Dr. Samsó como se lleva a un malhechor, y, atravesando el vestíbulo, se dirigieron a la calle Lepanto.” (Joaquín Ximenes )

 

                  

 

33 días entre rejas. Demà em portarà l’esmorzar que tant m’agrada


Joaquín Mª de Nadal, secretario particular de Cambó, y dirigente de Acción Católica, que había sido detenido en Caldetas e ingresado en la cárcel de Mataró el 29 de julio, había pedido a Dios algo muy difícil en aquellas circunstancias: un sacerdote que le ayudase a bien morir, y escribe:
“Chirriaron los cerrojos de la puerta que comunicaba la entrada de la cárcel con el patio. La puerta se abrió y se cerró de golpe. Respiramos. Uno se encaramó y por la mirilla de la puerta  advirtió de la llegada de un nuevo detenido. Agolpados a la mirilla, alguien dijo: “Es el Dr. Samsó, el párroco de Santa María”. Yo sentí dentro de mí un hondo sobresalto: la muerte no podía estar lejos puesto que Dios me mandaba el sacerdote  que la víspera le pedía…  Cuando a las ocho de la mañana nos abrieron la portezuela que comunicaba con el patio, todos nos precipitamos a saludarle. Estaba sereno, tranquilo, sonriente… Le pedí confesarme. Se sentó en un poyo de piedra a un lado del patio…fueron muchos los que sentaron después en aquel poyo y se levantaban transfigurados.”  (Joaquín Mª de Nadal. “Mataró” 21-oct-1944).

 

 

(Patio de la Cárcel de Mataró. Desde uno de los bancos de piedra de este patio confesó y reconfortó el Beato José Samsó  a varios presos)

 

 El escolapio mataronés P. José Mª Sirés, preso también en la cárcel, donde confesó al Dr. Samsó en la víspera de su muerte, escribe como: “con él entró la serenidad en la mazmorra”,  y recuerda estas sus palabras: “Dios me llama: oigo su voz y bendigo sus bondades. ¡Gracias, Señor, que así distingues a tu siervo. Tú eres la santidad, la justicia y el orden. Yo soy tu ministro que moriré por la fe, por la grey que me has confiado, por mis enemigos, por la Patria! Veo los cielos abiertos: una corona, una palma son el premio de los que en Ti esperan. ¡Señor, salva a tu pueblo, Señor, recibe mi alma!”   (Periódico “Mataró” de 31 de octubre de 1940)

 

En los primeros días de revolución “La familia Gironés, que llevaba cada día la comida al Dr. Samsó a la cárcel, se puso de acuerdo con la familia Montserrat para llevarle escondida la comunión. Comulgaba dos días por semana. El primer día que comulgó el Dr. Samsó fue el de la Asumpta. La antevigilia  de su inmolación le dijo a la Sra. Gironés: “Demá em portará l’esmorzar que tant m’agrada” (Mañana me traerá el desayuno que tanto me gusta). Aquel día Carmen no pudo ir a la cárcel, haciéndolo al siguiente, que fue el de la inmolación, en que, providencialmente, el Dr. Samsó pudo recibir la Eucaristía como Viático.”   (Declaración de Dª. Josefa Carbó Masachs, su hija Coral Girones Carbó y de Dª Carmen Montserrat i Recoder)

 

Conviene que uno muera por el pueblo   (Jn  11,50)

 

 Algunos dirigentes del Frente Popular de Mataró, por distintos motivos, se interesaron en salvar la vida del Dr. Samsó haciendo gestiones en su favor ante el “Comité”, al que otros le echaban en cara su debilidad de ser de los menos justicieros, es decir sanguinarios, de Cataluña, y le urgían a actuar implacable y ejemplarmente. Así “Llegó el 1 de septiembre de 1936. El Frente Popular de Mataró precisaba llevar a cabo un acto que, por su repercusión, hiriese la fibra más sensible del pueblo cristiano mataronés, y con realismo diabólico supo escoger muy bien: Asesinando al rector arcipreste Dr. Samsó, simbolizaban su deseo de exterminio de toda la Iglesia Católica.”   (Mn. Salvador Nonell. Mártires de Mataró). 

 

En el art.117- 28 de la Causa de Beatificación, se lee: “Según versión general, la noche antes de su muerte en larga y agitada sesión del Ayuntamiento –léase Comité- la columna “Malatesta” antes de salir para el frente exigía la entrega de los presos de la cárcel para sacrificarlos. Había aquel día en la cárcel 33 detenidos, y la contraoferta fue que en lugar de matar a los 33, que muriera uno sólo, el Dr. Samsó, pues, dada su personalidad y representación eclesiástica, su repercusión pública sería máxima. El Comité acabó aceptando la transacción, remedo evangélico, de que “conviene que este hombre muera por el pueblo”. El Buen Pastor daba de nuevo la vida por sus ovejas, y cumplía así su misión de Víctima Escogida”.

 

La aceptación por los dirigentes del anarquismo de la vida del Dr. Samsó como víctima emblemática propuesta por el sanedrín local del Frente Popular reunido aquella noche en el Ayuntamiento, refleja como el odio satánico contra Cristo y su Iglesia era prioritario a su proclamado programa de revolución social. Los consensuantes tenían preso en la misma cárcel nada menos que a Joaquín Mª de Nadal, Secretario particular de Francisco Cambó, el denostado fundador y factotum de la Lliga, máxima expresión, según ellos, de la opulenta burguesía, insaciable explotadora de la sangre del obrero, pero, puestos a elegir una sola víctima, no exigieron su cabeza, sino la de un abnegado párroco pobre, cuya caridad con los menesterosos era notoria. Ignoraban que cumplían los anhelos de su víctima que cuando rezaba el Rosario con todos los presos les decía: “¡Dios sobre todo!, si tiene que morir alguien, yo seré el primero, pero no me preocupa, pues es la voluntad divina”. (Testimonio de José Vives i Pámies, prisionero en la cárcel de Mataró). Así fue; su ofrecimiento fue aceptado por el Rey de los Mártires, y el Dr. Samsó fue la primera y única víctima de sus 33 compañeros de prisión.

 

La Columna “Malatesta

 

El periódico vespertino “Llibertat”, órgano del Comité local antifascista, salía entre 6 y 7 de la tarde, por lo que el mismo día 1 de septiembre, insertaba ya la noticia del martirio.

  


LA COLUMNA MALATESTA SALE DE MATARÓ HACIA EL FRENTE

 

“A las dos y media de la tarde ha salido del cuartel la columna Malatesta, compuesta por milicianos y compañeros de todo el Maresme.

 

Precedía a la columna un auto blindado. Seguía una sección de la Cruz Roja, la Banda Municipal sin uniforme y aumentada con profesores del Sindicato Musical, dirigida por el maestro Llorá. Venía detrás todo el contingente de la columna, muy bien equipada y con muchas banderas de la C.N.T.

 

Al llegar al Ayuntamiento la banda ha tocado “La Internacional” en medio de grandes ovaciones y vivas a la Libertad, a la C.N.T., a la F.A.I. y mueras al fascismo. Hecho el silencio ha hablado un representante de la FAI, el cual ha dicho que esta mañana se ha comenzado a hacer justicia fusilando de cara al ex - rector de Santa María.
 


La columna, fue reclutada entre los anarquistas del Maresme, y Juan Peiró le puso el nombre del anarquista italiano Enrico Malatesta. Cumplida su exigencia, marchó aquella tarde a Barcelona, y luego al bajo Aragón.

 

Incontrolados y controladores”

 

 “Aquellos días se estaba ultimando la recluta de una columna de la CNT … y corrió la voz de que los milicianos se negaban a partir, si antes no se ejecutaba al Arcipreste Dr. Samsó. Bachs, y Layret, antiguos miembros de la Congregación Mariana y de la “Federació de Joves Cristians”, que militaban en “L’Estat Català” fueron a Mataró a hablar con el Alcalde Salvador Cruixent y con el jerifalte cenetista Juan Peiró para que se respetase la vida de aquel sacerdote. Domingo Girones (también Congregante, Fejocista, y miembro de “Nosaltres Sols”, íntimo amigo del Dr. Samsó, del que su familia cuidaba de su comida en la cárcel) hizo otra gestión semejante. Creixent y Peiró intentaban oponerse a quienes pedían la muerte de Samsó.”  (Esteva Albert. “Quatre boigs de Mataró,” p. 149).

 

Todos los políticos eran conscientes del precio puesto por los capitostes de la Columna Malatesta a su marcha de Mataró, y quienes en la sesión nocturna del Ayuntamiento exigieron, mercadearon y autorizaron la muerte del Dr. Samsó, no eran unos “incontrolados” ni unos descerebrados como el gitano llamado el “cadiraire” ni el tintorero “geperut” Bruguera, pobres “mandados”, encargados de ejecutarla. El Dr. Samsó estaba preso por orden de la autoridad oficial, en una cárcel oficial y bajo vigilancia y responsabilidad de funcionarios públicos. En esta situación a algunos de estos responsables les contrariaba tener que entregar oficialmente a un preso tan conocido para que lo asesinaran, pero accedieron, ya que sin su connivencia el crimen no se hubiera perpetrado.

 

El Beato José Samsó y el cenetista Juan Peiró

 

 Juan Peiró, antiguo trabajador del “Forn del Vidre” de Mataró, se convirtió en uno de los máximos líderes de los anarquistas al que seguían como a un mesías. “Para muchos trabajadores Peiró era un Dios”, reconoce Vila Palomar, autoridad que le llevaría a ser nombrado Ministro de Industria en Madrid en noviembre del 36. En aquel verano formaba parte del Comité Local Antifascista de Mataró. No consta estuviera en la agitada tenida nocturna del 31 de agosto, pero Joan Comas i Pujol en su libro cita a un testigo presencial que afirma que al presentarse al día siguiente ante Peiró en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento uno de sus hombres de acción y decirle que acababan de matar al Rector de Santa María, le recriminó furioso:“¡Asesinos, este hombre era mío, ladrones, me lo habéis robado!”, expresión más de inoportunidad política que de condena moral.

    

 Sigue diciendo el testigo que luego, ya a solas, Peiró le dijo: “Esto no es una revolución, es un conjunto de asesinatos, y pensar que algunos me culparán a mí de esta muerte. ¡Y era una buena persona! ”. Sin duda en ese momento recordaba como dos años antes el asesinado Josep Samsó había librado a su hijo de la cárcel, declarando piadosamente no reconocerle como uno de los que, siguiendo las consignas paternas, le conminaba a punta de pistola a incendiar su Basílica.

 

“La destrucción de la Iglesia, es un hecho de justicia”

 (Joan Peiró. “Llibertat” 5 de septiembre de 1936)

 

Concediendo la no intervención personal de Juan Peiró en la muerte de José Samsó, al que tenía por buena persona y a quien estaba agradecido, pasada la primera indignación por la actuación de sus secuaces que habían cumplido al pie de la letra sus consignas, aunque esta vez sin consultarle, su pensamiento respecto al asesinato de cuantos sacerdotes cayeran en sus manos quedaría paladinamente de manifiesto cuatro días después, el 5 de septiembre, al publicar con su firma en “Llibertat”, bajo el títular “La Columna Malatesta a Casp” la justificación moral del crimen y de sus ejecutores materiales: “La Iglesia, a través de los siglos, ha sido siempre aliada de los tiranos, ha sido actora de todos los hechos criminales, y es ella, en manos de los privilegiados, la que predica e impone a los pobres de espíritu, la sumisión a los poderosos y a los que se lo pasan bien. La destrucción de la Iglesia, es un hecho de justicia, porque la Iglesia representa un poder político, la finalidad del cual es la esclavización espiritual y social del pueblo.” Bruguera “el geperut” y el gitano “cadiraire”,  infelices discípulos del mesias Peiró, al fin y al cabo no hicieron sino cumplir al pie de la letra el acto de justicia que éste les predicaba, pues no participaban de sus motivaciones personales para hacer excepción con éste sacerdote respecto a lo que había que hacer con todos los demás.

 

“Matar a Dios, si existiera, al calor de la revolución, cuando el pueblo, inflamado por el odio justo, se desborda, es una medida muy natural y muy humana.”   (Joan Peiró).

 

 Juan Peiró  en su libro “Perill a la Reraguardia” proclama: “El anatema general contra los mosqueteros con sotana, y los requetés engendrados a la sombra de los confesonarios, fue tomado al pie de la letra: se ha perseguido y exterminado a todos los sacerdotes y religiosos únicamente porque lo eran. La destrucción de la Iglesia es un acto de justicia. Matar a Dios, si existiera, al calor de la revolución cuando el pueblo, inflamado por el odio justo, se desborda, es una medida muy natural y muy humana.”

 

 No alcanzamos a comprender como alguno de los organizadores de los actos a celebrar en Mataró osa justificar la conducta de quien con tales afirmaciones, no improvisadas en el calor de un mitin, sino reflexiones en un libro, incitaba a tantos desalmados a cumplir “al pie de la letra” – como hicieron con el Dr. Samsó - sus criminales consignas de muerte contra nuestros mártires.

 

                          

Inmolado frente a la Capilla en que el Dr. Samsó predicaba el Via Crucis cada Viernes Santo

 

 A las 11 de la mañana del 1 de septiembre, el lancia conocido como “el coche fantasma” con que se hacían los “paseos”, se detenía ante la cárcel de Mataró. Junto a tres milicianos se apearon unos policías del Comité de Salut Pública que tutelaba al Gobierno municipal. Los policías exhibieron la autorización oficial por la que el director del centro Sr. Llisorgas, hasta entonces protector de la vida del preso José Samsó, debía entregárselo. Por la mirilla sus compañeros vieron como salía maniatado. Le subieron al “auto de la muerte”. Un testigo ha dicho que, sabiendo que iban a matarle, les pidió lo hicieran en el cementerio parroquial desde cuya explanada podría despedirse de su querida Santa María y de su  ciudad. Otro afirma que al salir de la cárcel dijo: “¡Gracias a Dios! Ahora podré unirme a los míos!”  (Joan Comas. “El Dr Samsó y el martirio”. Mataró.1986)

 

En el proceso consta como un patrullero refería: “Al llegar a la explanada dirigió un “discurso” a los que debían ejecutarle. Hasta que al fin uno de los milicianos dijo: “Basta ya, que aun nos convencerá”, y fue ejecutado.”

 

Jaime Ferrando Grau, antiguo monaguillo de Santa Maria, declara que el día de la muerte del Dr. Samsó, junto con un amigo vio como le sacaban de la cárcel, y llevados por la intuición corrieron al Cementerio. La puerta estaba cerrada, pero saltaron la tapia del cementerio civil, entraron en el católico, y treparon a uno de los cipreses, desde el que vieron como el Dr. Samsó subía las escaleras, y  como “desde el escondite del ciprés él oyó como le preguntaban si quería le vendaran los ojos, a lo que respondió que quería morir de cara a su ciudad. Que entre los que le ejecutaban había uno (el cadiraire) que con mucha frecuencia pasaba por su despacho pidiéndole limosna. Al verle el Dr. Samsó le dijo; ¿Tú también?”

 

Otro declarante manifiesta que hablando de la muerte del Dr. Samsó con un miliciano retornado del frente, éste le dijo: “que era tanta la entereza del Dr. Samsó ante la muerte, que los del piquete no se atrevían a disparar. Nadie disparaba… Nadie lo quería matar. Hasta que uno del piquete dijo que sería una vergüenza volverle vivo a Mataró. De los tres milicianos uno solo disparó, dándole de lleno en el cráneo, destrozándole el ojo derecho y causándole la muerte.”

 

Un testigo, que trabajaba en una tintorería, declara que uno de sus compañeros “el geperut” (el jorobado) se vanagloriaba de haber pertenecido al piquete que ejecutó al Dr. Samsó, y que fue el único que disparó contra él. Que antes de ser ejecutado les decía: “abrazadme, que yo os perdono”. Y que dicho individuo… se negó a abrazarle diciendo: “si lo llego a abrazar no lo habríamos matado”. Que al recibir la descarga cayó, y uno con una pistola le dio el tiro de gracia en la cabeza.”

 


Cuerpo del Dr. Samsó después de recibir el tiro de gracia

 

Extendida la noticia, en la tarde de aquel 1 de septiembre fue subiendo gente al cementerio de Mataró a honrar el cadáver del Dr. Samsó. El yerno del dueño de la funeraria se arriesgó a tomar la impresionante foto del difunto, entregando la cámara a la conserje del cementerio que la sacó oculta entre la ropa. Tomás Lladó, joven encargado del traslado de cadáveres, llegó antes que los demás, se arrodilló, le besó en la frente y rezó una oración, pidiendo perdón por sí y por Mataró. Le desabrochó el cuello de la camisa y le retiró la cadena con cuatro medallas y los gemelos de los puños, que se guardó en el bolsillo. El médico forense levantó el cadáver y certificó que solo había dos orificios de entrada de bala, los dos en el cráneo: el del disparo del miliciano que no se dejó abrazar y el del tiro de gracia que el mismo le descerrajó. Sor Carmen Plana y otras feligresas, recogieron en un pañuelo tierra mezclada con su sangre, reliquia que se conserva con otras pertenencias del mártir en la parroquia. El cadáver fue enterrado en el nicho 40 de la Isla 1ª hasta que en octubre de 1944  fue trasladado a la Basílica de Santa María.

 

La glorificación del mártir

 

El 3 de marzo de 1939, tras la liberación de Mataró, se ofició en la Basílica de Santa María Misa funeral por las víctimas de la persecución, siendo descubierta una lápida que daba nombre a la plaza de la iglesia como de su párroco mártir el Dr. Samsó. El 22 de octubre de 1944, fueron trasladados sus restos mortales en emotiva y multitudinaria procesión por las céntricas calles de Mataró, desde el cementerio a su Basílica de Santa María, donde se rezó solemne Vía crucis en su memoria. Al día siguiente, sus restos fueron solemnemente inhumados en sepulcro nuevo en la Capilla de las Santas mártires Juliana y Semproniana de la Basílica, celebrando el Oficio Pontifical de Requiem el Obispo de la Diócesis Dr. D. Gregorio Modrego.

 

Debían transcurrir veinte largos años, hasta que el 12 de febrero de 1959 el Arzobispo Dr. Modrego promovía la causa de beatificación del Obispo Manuel Irurita y otros sacerdotes de la Diócesis, entre ellos el Dr. Samsó. La Causa, como todas, se paralizó por disposición superior en 1963, pero, a iniciativa de su amigo Joan Comas i Pujol y su benemérita Asosociació d’Amics del Dr. Samsó que la instaron como causa separada ante el Cardenal Ricardo Mª Carles, fue reanudada por éste en 1996. El 18 de Marzo de 1999, y en la capilla de los Dolores de la Basílica de Santa María se clausuraba el Proceso Canónico de martirio en fase diocesana, remitiendo lo actuado a Roma el Postulador P. Ramón Juliá, Escolapio y el Vicepostulador, Hermano Marista, Mariano Santamaría.

 

Mons. Ángelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, legado nombrado por el Papa, presidirá, Dios mediante, la beatificación del mártir Mossen José Samsó i Elias el próximo 23 de enero de 2010 en la basílica de Santa María de Mataró. Estamos seguros que su paisano y fundador de nuestra Hispania Martyr, Mn. Salvador Nonell i Bru, junto al Beato Josep Samsó y el millar de primeros mártires españoles de la persecución religiosa de los años 1934 a 1939 ya beatificados, asomados a la barandilla del Cielo, estarán espiritualmente presentes y gozosos en el acto.

 

                                 Laus Deo y “Déu sobretot”.  HISPANIA  MARTYR.  Diciembre de 2009.
 

Losa sepulcral del Beato Josep Samsó Elías en la Capilla Martirial de Santa María de Mataró

 

“Esta tumba guarda los restos mortales del egregio y distinguido varón Rvdo. José Samsó Elías, Presbítero, que rigió durante  diecisiete  años, con unánime reconocimiento, la Parroquia de Santa María de Mataró, enalteciendo admirablemente el ministerio sacerdotal. Víctima de la Persecución impía, el día primero de septiembre de 1936, herido mortalmente murió por Cristo. Mira propicio a los supervivientes, a quienes enseñaste a vivir santamente y a morir piadosamente”

 



 

Mn. Alex Marzo, nuevo Delegado Diocesano
para las Causas de los Santos de Barcelona
 

 


El proceso de beatificación, un don para la Iglesia diocesana.

 

Son muchas las diócesis donde han nacido en estos últimos años la figura de una delegación o secretaria para las causas de los Santos. El gran número procesos de mártires del siglo XX en las diócesis españolas ha llevado a los diferentes obispos diocesanos a nombrar algún delegado o encargado que le ayudara en el seguimiento y tramitación de los procesos diocesanos.

 

En la Archidiócesis de Barcelona el Dr. Jaume Riera ha realizado una gran labor en este campo como promotor de justicia y vicario general. Desde hace un año el Sr. Cardenal Arzobispo, Mons. Lluis Martínez Sistach, nombró un delegado para las causas de los Santos que tomara el relevo del Dr. Riera.

 

Este primer año ha sido de tomar contacto con postuladores, actores de las diferentes causas que se tramitan en la curia diocesana. Este curso hemos dado un paso con nuevos objetivos y nuevos colaboradores. El reto principal es acompañar las causas ya comenzadas y que se instruyen en Barcelona tanto de mártires, que tenemos tres en proceso diocesano, como de virtudes, que tenemos otras dos que se están comenzando.

 

Podemos decir que ya estamos en contacto con los diferentes postuladores y vicepostuladores para colaborar en los diferentes tramites y que los pasos se hagan según derecho, sin dilataros en el tiempo.

 

Tenemos otros retos por delante que también queremos afrontar especialmente por lo que respecta a la promoción y la pastoral de la santidad. No solamente nos cabe proponer ejemplos de santidad sino lo que es más importante hacer sentir como propia a todos los cristianos la llamada a la santidad. Por ello, des de la delegación queremos encontrar caminos para hacer llegar a los fieles  los ejemplos y modelos de aquellos cristianos que nos han precedido.

 

Podríamos decir por tanto que la delegación para las causa de los Santos tiene una parte formal que ha de estar orientada a otra parte substancial. La formal seria la tramitación de las causas, la substancial la promoción de la santidad entre todo el pueblo cristiano.

 

Por ello, tenemos que contar con la ayuda y colaboración de diferentes grupos, asociaciones y organismos que nos ayuden en esta tarea, fomentar la santidad y profundizar en la llamada universal a la santidad que proclamó de una decidida el Concilio Vaticano II.

 

Mn. Alex Marzo Guarinos

 Delegado Diocesano para las Causas de los Santos de Barcelona

 


 

 

Mantenimiento económico de nuestras actividades

 

Nuestra Asociación y Fundación no reciben subvenciones económicas de ninguna Administración ni Institución, por lo que subsisten únicamente gracias a las aportaciones y cuotas de nuestros socios y simpatizantes, a quienes agradecemos su generosidad en sufragar los gastos  imprescindibles para el cumplimiento de nuestros fines fundacionales, que son el mantener la memoria de nuestros mártires en el siglo XX, y promover su glorificación por nuestra Santa Madre Iglesia.

 

Los gastos dispensados durante 2009 han aumentado mientras los ingresos no los han alcanzado, produciéndose este año un déficit que confiamos  enjugar  cuanto antes mediante la generosidad de nuestros amigos de los mártires.

 

Los vocales de Tesorería aconsejan que la colaboración económica se realice preferentemente mediante la asignación de una cuota periódica, a fijar libre y personalmente  por cada benefactor en función de sus posibilidades, para  lo que solicitan la actualización de sus cuentas y remisión de sus datos bancarios, utilizando para ello el impreso que figura al dorso. Ello sin perjuicio de que, quien lo prefiera, pueda seguir remitiéndonos sus donativos y aportaciones como haya venido haciendo hasta ahora.

 


 
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